Cuidados en época de calor: Hidratación en Bebés

Con la llegada del calor y la consiguiente subida de temperaturas los niños pequeños y especialmente los bebés, se ven  expuestos a sufrir golpes de calor, quemaduras solares y deshidrataciones;  por ello y dada la mayor permanencia al aire libre en esta época, es importante extremar las precauciones frente a las radiaciones solares y el aumento de las temperaturas, tomando medidas que nos ayuden a prevenir sus efectos nocivos.

Los recién nacidos alimentados con leche materna no suelen necesitar un aporte extra de líquidos. Las madres que opten por la lactancia materna deberán ofrecer a sus bebés el pecho de manera frecuente, especialmente en momentos de calor, ya que les aporta el agua, las sales minerales y los nutrientes necesarios para alimentarse de modo correcto y evitar la deshidratación.

Cuando los bebés se alimenten con lactancia artificial, se recomienda suplementar el  aporte de líquidos habitual con agua mineral, ofreciéndola entre tomas y sin forzar la ingesta. Se debe cuidar la correcta preparación de los biberones de leche adaptada para evitar su excesiva concentración y garantizar así un aporte nutricional e hídrico adecuados.

Los lactantes pequeños  suelen presentar frecuentemente problemas gastrointestinales en época estival, otra  fuente de pérdida de líquidos, por lo que en el momento que se detecten  signos de deshidratación en el bebé (irritabilidad, llanto o sequedad de mucosas) es importante comenzar inmediatamente a rehidratarle, si fuera necesario con suero de rehidratación oral y consultar con el pediatra.

Los lactantes son propensos a sufrir golpes de calor, por lo que además de asegurar la ingesta de líquidos necesaria, es importante evitar la exposición prolongada al sol en las horas centrales del día. Se debe buscar un lugar fresco y a la sombra para proteger los bebés de los rayos solares y vestirlos con ropa preferiblemente de algodón o fibras naturales, clara, ligera y que cubra sus brazos y sus piernas. También se debe utilizar un gorro o un sombrero para proteger su cabeza y su cara.

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Es importante también, mantener hidratada la piel del bebé, debido a que es más fina e inmadura que la de los adultos y el riesgo de efectos negativos del sol es mayor (quemaduras, insolaciones…). Por esta razón, conviene hidratar diariamente su piel mediante productos que contengan principios activos humectantes y emolientes, especialmente en niños con piel seca y atópica.

Se debe aplicar crema de protección solar adecuada a la edad y a las características del bebé o niño, insistiendo en las zonas más sensibles de su piel y más fácilmente expuestas, como la nariz, nuca, orejas y manos y renovando su aplicación con frecuencia.

Los ojos de los bebés son más sensibles a las radiaciones solares que los de los adultos y por ello deben también utilizar gafas de sol para proteger sus ojos de las radiaciones solares. Las lentes deben estar homologadas y los cristales filtrar al menos el 90% de los rayos UVA y UVB.

 

FDO: Inmaculada Bodegas y Fernando Cabañas, Departamento de Pediatra y Neonatología,

Hospital Universitario Quirón Madrid, Hospital Quirón San José

#sosmimos Fundación Quirón

El otro día tuve la oportunidad de tomar un café con Carmen Isolina, Directora Fundación Quirón,  y Laura Muñoz, comunicación online del grupo, y gracias a ellas os dejo con la tercera entrega de #sosmimos:
Se trata de la Fundación de un grupo hospitalario privado que es consciente de la sociedad en la que viven y de las necesidades que hay, no sólo en territorio español sino fuera de nuestras fronteras.
Por ello, desarrollan proyectos basados en  diferentes áreas: Cooperación al desarrollo, Acción social, formación e investigación.  Estas áreas contemplan proyectos adaptados a las necesidades de cada momento y cada zona geográfica donde actúan.
Uno de los proyectos que llevan a cabo para ayudar a la mujer, dentro del marco Cooperación al desarrollo, lo desenvuelven en Nicaragua desde marzo de 2012.
Como el propio nombre indica es cooperación para el desarrollo. No es poner una tirita o curar una herida, sino enseñar a los que allí están a hacerlo día tras día. Porque al final los voluntarios, están un tiempo determinado, pero los problemas de salud no desaparecen.
Su apuesta es clara: unirse con los “jugadores” locales, enseñarles y sembrar lo que en un futuro, les servirá a ellos “de comida”. De esta manera, desarrollan capacidades locales y favorecen al desarrollo del país.
Así, en Nicaragua, junto con la asociación local Nuestros Pequeños Hermanos y  el Ministerio de sanidad nicaragüense, han conseguido desarrollar un programa de ayuda a mujeres embarazadas que se basa en un programa de diagnósticos tempranos y,  por tanto, la disminución de la mortalidad en el parto y postparto, ya que el 80% de la mortalidad en el parto es por problemas de diagnóstico. Además este proyecto se culmina con la formación a personal sanitario, profesores, matronas y a los niños.
Para hacer la experiencia más enriquecedora, los médicos vivieron durante este tiempo en las casas de acogida de la asociación Nuestros Pequeños Hermanos junto con más de 300 niños.
Fundación quiron en Nicaragua

Se puede decir que este programa ha sido un éxito desde el inicio, tanto dentro como fuera de sus hospitales. Para el segundo viaje ya había colas de espera entre los médicos voluntarios.
La Dra. Marta García explicaba “la labor médica se ha visto complementada con la humanitaria al convivir con tantos niños  necesitados de cariño, con infancias dramáticas en una sociedad donde la estructura familiar está rota por la miseria”.

ayuda quiron

Carmen Isolina, también comentaba que este tipo de proyectos no solo benefician a aquellos que se les presta la ayuda, sino que enriquece a los médicos españoles ya que les aporta concienciación, y es muchas veces un reto desarrollar un trabajo sin los medios adecuados.
Proyectos así son gracias a la implicación de todo un equipo y al convencimiento pleno por parte de los directivos del hospital de que estas labores son posibles y necesarias.

 

FDO: @latiamolona

Una vez más, gracias a todos aquellos que nos abrís las puertas a #sosmimos, y a todos aquellos que colaboran.

 

sos mimos

 

 

 

 

Piojos

¿Qué son los piojos?

Los piojos son insectos cuyo ciclo biológico consta de tres fases: la liendre, la ninfa y el adulto. Las liendres son los huevos de los piojos, de aspecto ovalado y translúcido. Permanecen adheridas al pelo cerca de la raíz del mismo y tardan una o dos semanas en eclosionar. La ninfa sale del huevo y se transforma en piojo adulto en una semana. Para sobrevivir, la ninfa tiene que alimentarse de sangre. El piojo es de color marrón, del tamaño de una semilla de sésamo y tiene 6 patas. Los piojos adultos viven aproximadamente un mes, y al igual que las ninfas se alimentan de sangre.

¿Cómo detectarlos?

El síntomas característico es el picor en el cuero cabelludo, y muchas veces una sensación de cosquilleo, o de que algo se mueve en el pelo. Muchas veces se observan irritaciones o eccemas secundarios al rascado por el picor que ocasionan las picaduras, que en ocasiones pueden infectarse, sobre todo en el cuello. En ocasiones se observan pequeños bultitos cervicales, correspondientes a adenopatías reactivas. Las zonas donde es más fácil ver liendres son la nuca y detrás de las orejas.

¿Cómo se contagian?

En contra de la creencia popular los piojos no vuelan ni saltan. Lo más frecuente es que el contagio sea por contacto directo con una persona infectada o con objetos recientemente en contacto con una ella (peines, cepillos toallas, sábanas o prendas de vestir).

¿Pueden transmitir enfermedades?

No se ha demostrada que los piojos de la cabeza transmitan ninguna enfermedad.

¿Cómo prevenirlos y tratarlos?

Para prevenirlos se debe evitar el contacto directo con personas infectadas, o con objetos que hayan tenido contacto reciente con ellos.

Ante la sospecha es importante la valoración por un médico o dermatólogo para confirmar su existencia e iniciar el tratamiento oportuno.

Los tratamientos clásicos, como el vinagre templado en aplicación oclusiva (una bolsa o gorro de plástico) y una toalla para guardar el calor envolviendo la cabeza durante media hora, combinado con el uso de liendreras (peines muy que facilitan la retirada de las liendres), pueden ayudar, pero habitualmente no son suficientes. El tratamiento más eficaz y empleado por los dermatólogos en nuestro medio es la permetrina, que está disponible en forma de loción o champú. Estos tratamientos no son efectivos en la fase de liendre, por lo que suele ser necesario repetir el tratamiento para asegurar que todas las liendres presentes han pasado a fase de ninfa, más sensible a los tratamientos, habitualmente espaciándolos una semana.

 

FDO: Dra. María del Carmen Fernández-Antón Martínez,

Dermatología, Hospital Quirón San José

 

Tras estos consejos, nos hemos acercado a la  Parafarmacia Central en Fuenlabrada, donde nos han aconsejado este producto:

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