Recibimos tu pregunta e intento responderte.

Hemos recibido una consulta de Izaskun sobre el suelo pélvico y nuestra matrona responde:

Hola Izaskun, soy Matilde, la matrona de la Web. Recibimos tu pregunta e intento responderte.

En el embarazo se producen muchos cambios en el cuerpo de la mujer.  Realmente es increíble como el cuerpo  se adapta progresivamente  para que el bebé pueda crecer adecuadamente dentro de él y para que pueda  salir llegado el momento del parto.  Dentro de los cambios normales del embarazo se encuentran los que se producen en  las estructuras musculoesqueléticas, es decir en  las articulaciones que por la acción hormonal se vuelven más laxas o flexibles y en los músculos, que unos se hipertrofian  (aumentan la cantidad y la longitud de sus fibras) y otros se estiran como la musculatura abdominal para permitir el crecimiento del bebé o la musculatura del suelo pélvico que soporta el gradual y constante aumento de peso dentro del abdomen ( por el peso del bebé)  y  en el  caso de parto vaginal el estiramiento que permite  el paso del bebé a través de él.

Si entiendo bien tu pregunta has tenido un bebé mediante cesárea hace trece meses y ahora tienes incontinencia urinaria.

Me faltan datos de tu historia para poder valorar adecuadamente la situación y  darte una respuesta concreta. Además de que sería necesario una valoración física.

Por ello te voy a exponer varias posibilidades mediante casos que te permitan  entender las situaciones que con mayor frecuencia producen perdidas de orina después de tener un bebé.  Ten en cuenta que hay muchas circunstancias y diferentes tipos de incontinencia urinaria, por lo que sólo te voy a exponer las principales.

Caso nº 1. Hay mujeres que en el tercer trimestre de gestación empiezan a tener pequeñas pérdidas de orina normalmente cuando realizan esfuerzos, como saltar, correr, toser…  este tipo de incontinencia con los esfuerzos es frecuente en el tercer trimestre de gestación y se relaciona en gran medida con la debilidad de la musculatura del suelo pélvico que está estirado y sometido al  peso y el volumen del bebé.

Estas mujeres si no fortalecen su suelo pélvico en el embarazo, después del parto ,  sobre todo después del parto vaginal  siguen teniendo con mucha frecuencia  pequeñas pérdidas de orina con los esfuerzos.  Estas pérdidas, en estas mujeres, a veces remiten solas…porque después del parto normalmente las mujeres vuelven a colocar la cadera en una posición neutra  (o de equilibrio con respecto a la columna vertebral)  lo que protege el suelo pélvico de la presiones que se ejerzan en la cavidad abdominal en los esfuerzos. Es decir, dependiendo de cómo esté alineada la cadera con respecto a la columna vertebral,  el suelo pélvico sufre más o menos las presiones que se ejercen dentro del abdomen (Figura 1)

Cambios Internos

Si te fijas en la figura nº 1, en la mujer embarazada, la línea de fuerza diagonal se dirige hacia abajo y hacia la entrada de la vagina y en la no embarazada (sin hiperlordosis  lumbar o con la cadera bien alineada con la columna), la línea de fuerza diagonal que producen los esfuerzos se dirige hacia abajo y hacia atrás, donde está la estructura ósea del sacro.

Este conocimiento es el que ha hecho que en los programas de educación maternal, en el segundo nivel o sesiones de tercer trimestre de gestación se haya incorporado la información de suelo pélvico y que hayamos revisado toda la gimnasia prenatal para trabajar toda la musculatura que experimenta cambios en el embarazo.

Esta mujeres se benefician en el embarazo, si practican los ejercicios de fortalecimiento del suelo pélvico o ejercicios de Kegel  y si trabajan la musculatura abdominal, la musculatura dorso lumbar y la higiene postural.

En el postparto estas mujeres también se benefician de estos ejercicios. Por ello ahora, las matronas están  incorporado, en la visita postparto, una valoración de suelo pélvico que permita conocer la situación concreta de cada mujer para diseñar los cuidados adecuados.

Caso nº 2. Hay mujeres que no sufren ningún tipo de pérdida de orina en la gestación y que sin embargo empiezan a tenerlas en el postparto. A veces incluso después de meses del parto. En este caso las pérdidas también se asocian con los esfuerzos. Normalmente son mujeres cuyo suelo pélvico se ha debilitado en el embarazo, que han tenido un parto vaginal con episiotomía o una cesárea y que instauran lactancia materna. ¿Qué sucede? normalmente nos cuidamos poco en el postparto….no hay tiempo…el bebé va creciendo…cada día pesa más…y aunque no nos lo parezca o suene duro, estamos todo el día movilizando un “querido peso” (el bebé) sin cuidar las posturas…y nosotras estamos agotadas, pero nuestro suelo pélvico también, nuestra cadera no se alinea bien con la columna…y empezamos con pequeñas pérdidas que suelen ir a más si no ponemos pronto remedio….

Estas mujeres también se benefician de los ejercicios de suelo pélvico y de la higiene postural…pero normalmente no nos llegan pronto….por lo que las matronas valoramos y casi siempre encontramos que el suelo pélvico está “muy débil”, que las mujeres ni siquiera pueden contraerlo…, que las mamás tienen que seguir cuidando al bebé…por lo que las remitimos a los fisioterapeutas especializados en suelo pélvico que pueden hacer un trabajo directo del suelo pélvico mucho más rápido y eficaz que el que ellas conseguirían solas con los ejercicios de kegel o con los ejercicios hipopresivos que nosotras enseñamos.

Yo, personalmente, soy de las que defiendo que hay que realizar una valoración precoz de la puérpera que contemple su suelo pélvico  para conocer la situación de la mujer en conjunto y orientarla de acuerdo a su individualidad...La experiencia en el trabajo de promoción y prevención de suelo pélvico en el embarazo, parto y postparto, desde 1996, me ha hecho aprender, que hay muchas mujeres que con un buen trabajo preventivo en la gestación y en el parto, en el postparto  pueden recuperare ellas solas muy bien, pero que también hay mujeres que por su valoración física o por sus circunstancias personales van a recuperar mejor con el trabajo directo de un fisioterapeuta  especializado.

Caso nº 3. Hay mujeres que pueden tener o no perdidas de orina con los esfuerzos en el tercer trimestre de gestación, que tienen un parto por cesárea o un parto vaginal muy largo (con muchas horas de dilatación y de expulsivo) y normalmente con episiotomía o con desgarros, que después del parto empiezan con pequeñas pérdidas de orina…que normalmente empiezan relacionadas con los esfuerzos…pero que evolucionan a más pérdidas y a más situaciones….En estos casos estamos hablando de otras cosas…puede ser que las vías nerviosas que determinan el funcionamiento muscular se hayan afectado…y los músculos del suelo pélvico no funcionen bien no por debilitamiento (como en los casos anteriores) sino porque no les llegan bien las ordenes a través de la vía del nervio. También puede ser que las estructuras de continencia o estructuras del aparato urinario (vejiga y uretra) se hayan dañado en alguna medida en el parto o en la cesárea, lo que produzca que no funcionen bien y haya aparecido la incontinencia urinaria. En estos casos las mujeres deben ser valoradas por especialistas en suelo pélvico. Ahora hay unidades de suelo pélvico con ginecólogos, médicos rehabilitadores, urólogos, etc…donde de forma integral se pueden realizar las pruebas que permitan conocer la causa de la incontinencia y el tratamiento más adecuado para el caso.

Estimada Izaskun, no sé si he sabido encontrar la palabras adecuadas para explicar las principales situaciones que pueden producir pérdidas de orina después de tener un bebé. Si algo no te queda claro, no dudes en volver a preguntarnos….es difícil, con tan pocos datos y sin exploración, encontrar una respuesta  adecuada y exponer las situaciones en un lenguaje sencillo.

Me quedo preocupada, la incontinencia urinaria o perdidas de orina no es algo normal de las mujeres con los nacimientos y con la edad….la incontinencia urinaria es una patología o un problema de salud que afecta a la calidad de vida…me gustaría, que ahora que sabes que hay centros y unidades especializados en suelo pélvico, encontrases los profesionales adecuados para valorar  y si es preciso tratar tu caso. Hoy hay muchos medios…aunque es cierto que hay mucho por hacer en los cuidados de las mujeres sobre el suelo pélvico.

No sé si estás en Madrid, el día 13 o el día 15 de noviembre doy un taller (una tarde de 17 a 20 horas) en la Semana de la Ciencia  en la Universidad Pontificia de Comillas para explicar a público en general los cuidados de prevención del suelo pélvico, la higiene postural y los ejercicio de kegel. La inscripción se puede realizar a través de la Web de la Universidad ya que las plazas son limitadas.
Semana de la Ciencia
Un saludo

Matilde Fernández

Profesora de la Unidad Docente de Matronas de la Comunidad de Madrid

 

¿Qué se puede hacer para favorecer el descanso de las mamás al inicio de la crianza?

Como continuación del post de la semana pasada, hoy os contamos ….

 

Mamá durmiendo con bebé

 ¿Qué se puede hacer para favorecer el descanso de las mamás al inicio de la crianza?

Ante esta situación todo el mundo piensa y nos dice que hay que dormir cuando duerme el bebé. Y si la mujer puede hacerlo es una buena fórmula, pero la realidad es que es difícil de llevarla a la práctica, tanto porque la mamá no encuentra el tiempo de dormir cuando duerme el bebé porque es el tiempo en el que se le acumulan el resto de tareas (domésticas, cuidado de otros hijos, relaciones familiares, cuidado personal, etc.), cómo porque para muchas mamás es difícil pensar en dormir a media mañana o en plena tarde.

Ante esta dificultad se están realizando investigaciones sobre los cuidados que son más útiles. Los resultados indican que hay que ayudar a los nuevos padres a:

Conocer el ritmo de las demandas de cuidado del bebé.
Tomar conciencia del cambio de descanso que el ritmo de cuidado inicial del bebé conlleva en la vida.
Planificar estrategias para adaptarse a la situación y pedir ayudas, teniendo en cuenta que la nueva convivencia es un aprendizaje mutuo, lleno de cambios que necesitan un tiempo de adaptación.

Después de tomar conciencia de que es un periodo de adaptación, lo más sencillo es conocer el ritmo y acomodarse a él. Es decir, sustituir el largo sueño nocturno por breves siestas a lo largo del día. Pero si es difícil o no se puede, hay que desarrollar estrategias para aumentar el descanso como:

  • Poner en práctica las técnicas de relajación y respiración aprendidas en la educación maternal.
  • Darse un baño o una ducha con agua tibia antes de acostarse.
  • Hacer algo de ejercicio, aunque sea en casa con las tablas de ejercicio con el bebé, o dar un buen paseo a media tarde. El ejercicio aumenta la cantidad de sueño profundo.
  • Evitar tomar alimentos y bebidas con azúcar, cafeína y alcohol antes de acostarse para no perturbar el sueño. Cenar de forma saludable y moderada, para no estar ni demasiada llena ni con demasiada hambre.
  • Tener un sitio de descanso que nos permita recuperarnos cuando el bebé duerme. La música suave que nos guste puede ayudarnos sentirnos bien.
  • Intentar organizar las visitas de la familia y amigos, estableciendo ciertos límites horarios.
  • Compartir el cuidado del bebé con la pareja lo más posible, incluso durante la noche. Si se está amamantando, el papá puede coger al bebé de la cuna, acercarlo a la cama, cambiarlo y dormirlo después de la toma, etc.
  • Si no se puede conciliar el sueño, no hay que preocuparse ni forzarse a dormir, es mejor realizar alguna actividad relajante.
  • No agobiarse y hablar con la pareja de los pensamientos y sensaciones que se tienen. También conviene compartir la experiencia con mamás que atraviesan la misma situación.
  • No tener miedo a desconectar el teléfono y no estar disponible para el resto de la familia todo el día.
  • Aprender a priorizar, hacer las mismas cosas que cuando no hay que cuidar a un bebé veinticuatro horas es imposible. Existen fichas para preparar a los futuros padres en la reorganización familiar que ayudan a que toda la familia tome conciencia de la nueva situación.
  • Dar tareas, que vemos que no podemos hacer, a los familiares y amigos cercanos como que nos suban el pan, nos traigan la compra o la comida, nos recojan del colegio al hermanito, etc.
  • No tener miedo a pedir ayuda siempre que una se sienta cansada o preocupada…es mejor consultar en el momento en que uno empieza a sentirse mal que cuando la tristeza nos invade, recordar que la salud del bebé es importante, pero igual de importante es que su mamá esté bien no solo para cuidarle sino para disfrutar de él.

Los primeros quince días y/o el primer mes es el tiempo más duro de adaptación, en ellos las mamás y los papás pueden estar atentos para descubrir las estrategias que mejor les funcionen para desarrollarlas.

Si has pasado por este periodo puedes contarnos tu experiencia para colaborar con más mamás y si no lo has pasado y te surge alguna duda puedes consultarnos. Aunque no tengamos recetas que aseguren  el éxito del cambio de la rutina del sueño, saber que es un periodo de adaptación y que nos puedes consultar cualquier situación o preocupación que te surja ya es una importante ayuda con la que cuentas.

Matilde Fernández y Fernández-Arroyo

Introducción a cómo mejorar el descanso y el sueño con un bebé en casa

En la sesión del programa de educación para la maternidad/paternidad sobre la reorganización familiar en la vuelta a casa con el bebé, los asistentes me miran en más de una ocasión con cierta incredulidad ¿será verdad que supone tanto esfuerzo el inicio de la crianza?, pero cuando nos vemos en la revisión postparto y les pregunto cómo va todo,  me sonríen y me dicen… poquito a poco…y nos detenemos a revisar su vivencia del día anterior.Mamá con sueño

En el embarazo estamos preocupados por el parto, porque el bebé venga bien y no es fácil hacernos idea de los cambios que conlleva la llegada de un hijo en las rutinas diarias.

¿Cómo es el ritmo de alimentación y sueño del bebé?

Cuando llega el bebé, en la situación idónea en que su familia esté comprometida con su cuidado y su crianza, toda la vida familiar se centra en él. Y el ritmo de vida, sobre todo de su mamá, se adapta a sus necesidades.
Al principio, un bebé que haya pesado más de tres quilos, hay que alimentarlo a demanda, es decir cuando el bebé tenga hambre…y las pausas entre toma y toma en los recién nacidos son cada  2 o 3 horas. Esto no significa que se le alimenta y tenemos tres horas de descanso, las dos o tres  horas cuentan desde que empezamos a alimentarle hasta que conseguimos dejarle dormidito, por lo que si se nos ha dado bien, nos queda una hora de descanso y si se nos ha dado mal porque se dormía, estaba incómodo con gases, etc., se nos junta una toma con otra.
Cómo el mejor alimento del bebé es la lactancia materna, las madres que dan el pecho,  dan la alimentación más adecuada y pueden disfrutar de sensaciones únicas de comunicación con sus hijos durante la lactancia, pero cómo son la fuente de alimento de su bebé, pueden necesitar más apoyo  para poder descansar en los cortos espacios de tiempo entre toma y toma.

Pero ¿qué sabemos del sueño de los bebés?

El bebé tiene un ritmo de estar despierto, comer y de dormir muy diferente  del de sus padres. Y aunque cada bebé tiene su ritmo hoy se sabe que pasan por diferentes etapas que van desde la somnolencia al sueño profundo. Los estudios estiman que el bebé duerme unas ocho horas de día y ocho horas de noche, pero el sueño se  interrumpe cada dos o tres horas para comer. Este ritmo de cortos periodos de vigilia y sueño  es bueno para  el bebé porque es el que mejor permite su desarrollo y crecimiento inicial, pero puede ser cansado para los padres, por lo que hay que saber que es una situación temporal que mejora cuando el bebé madura y empieza a dormir más horas seguidas por la noche, lo que sucede sobre los 6 meses de vida.

Entonces ¿qué pasa con el sueño de las mamás y de los papás?

Los padres y sobre todo las madres se encuentran con que tienen que adaptarse a las demandas de cuidado del bebé las 24 horas del día y al hecho de cambiar la rutina de sueño. Dormir periodos de tiempo muy cortos, provoca mucho cansancio, este repercute a nivel emocional, con lo que es fácil se experimenten cambios de humor, agobio, preocupación, sensación de que no se puede con todo, tristeza  y, si  la situación se mantiene en el tiempo sin perspectivas de mejora o de ayudas, puede contribuir en las mamás a una depresión posparto. Es normal que las madres con falta de sueño se encuentren irritables, nerviosas, enfadadas, angustiadas y hasta desesperadas.

¿Cuáles son las causas del cambio en el patrón de sueño de las mamás?

Después de lo expuesto parece claro que las demandas de alimentación y cuidado del bebé son la principal causa que altera el patrón de sueño de la mamá al inicio de la crianza, pero no hay que olvidar que hay otros factores que pueden intervenir, por lo que también se deben valorar:

    • El embarazo y el parto: para algunas mujeres el tercer trimestre de gestación supone una sobrecarga física importante en la que experimentan dificultad para dormir con el consiguiente cansancio. El parto también puede ser un proceso largo, sobre todo en los casos en los que se ha inducido, que conlleve acumulación de fatiga.
    • Los cambios físicos del  puerperio: el cansancio por la anemia  habitual del embarazo se puede acrecentar por la pérdida de sangre en el parto, los entuertos o contracciones del útero para volver a su tamaño original, los puntos de la episiotomía o de la cesárea, el dolor en las mamas, el sangrado vaginal (los loquios)… son elementos que pueden generar molestias e interferir en el descanso.
    • Los cambios hormonales: tras el parto descienden los niveles de la hormona que induce el sueño: la progesterona. Además, durante el posparto se produce una pérdida del sueño REM, es decir, se acorta la fase de sueño profundo, aquel que permite un mejor descanso.
    • Los cambios psicológicos: en las primeras noches,  algunas madres se sienten “eufóricas” e incapaces de dormir después de dar a luz… miran a su bebé y les parece increíble tenerlo a su lado. En otras se despierta un gran sentimiento de  responsabilidad que les lleva a: “Dormir con la antena puesta” o en alerta pendientes del estado del bebé. La mayoría de las madres se despiertan al menor ruido que hace su bebé. Algunas reconocen que hasta les oyen respirar. Incluso las madres de bebés que duermen casi toda la noche, suelen despertarse para ver si el niño “está bien”.
    • El llanto del bebé: cuando el bebé llora lógicamente preocupa a su mamá que al principio no pueden distinguir si su bebé llora de hambre, de solicitud de mimos o de alguna molestia.

Todos los cambios junto con las necesidades de alimentación y cuidado que conlleva el bebé conducen a una situación de sobrecarga física y emocional que hace difícil conciliar el sueño.

La semana que viene continuamos con ¿Qué se puede hacer para favorecer el descanso de la mamá desde el inicio de la lactancia?

Matilde Fernández y Fernández-Arroyo

Debería estar muy content@ y no me siento bien

embarazada con ecografía

 Acabo de saber que estoy embarazada, acabo de saber que mi pareja está embarazada, acabo de tener un bebé…y no me siento bien. En la intimidad de la consulta de matrona me encuentro, en numerosas ocasiones, con mujeres o con sus parejas que me preguntan por sus emociones en situaciones vitales en las que socialmente tenemos interiorizado que la mujer o la pareja deberían sentirse bien. Ell@s me preguntan ¿es normal? ¿por qué me pasa esto? ¿qué significa?…Entonces intento explicarles que las emociones, los sentimientos, se originaron en los seres vivos como mecanismos para facilitar la toma de decisiones ante los estímulos que se presentaban en su entorno vital.

¿Qué hacer? ¿Acercarse o huir? ¿Amar u odiar?… y que de esta decisión dependía muchas veces la supervivencia (Allman, 2000). Esto hace que las emociones no sean positivas o negativas, sino activaciones de nuestro sistema nervioso que nos predisponen a la acción, por lo que lo importante es pararse a identificarlas. ¿Cómo me siento?…content@, optimist@, ilusionad@, preocupad@, nervios@, enfadad@, etc. Una vez que las identificamos conseguimos valorarlas con cierta distancia, dejamos de ser la emoción y percibimos a la persona que somos con un sentimiento. Esta distancia nos permite dar el siguiente paso ¿comprender por qué me siento así?.

Estoy feliz porque deseaba mucho ser madre/padre, estoy preocupada porque el saber que voy a ser o que soy madre/padre me hace sentir responsabilidad, etc. Y una vez que empiezo a entender el porqué de mi sentimiento puedo cuidarme y dejar fluir e irse al sentimiento intenso que me invadió. Y en los casos en los que sea preciso tomar la decisión más adecuada. No me siento bien… porque estoy muy preocupada, puedo consultar con un profesional; porque estoy muy cansada, porque no me encuentro con tanto cambio…puedo hablar con mi pareja y con mi entorno para organizarme mejor. También puedo ver que es posible tener sentimientos contradictorios, estar feliz e infeliz por una misma circunstancia. Esto se conoce como “ambivalencia” y en el embarazo y el puerperio es muy frecuente que se dé. Si sientes algo de esto es bueno que sepas que es normal en estas etapas de la vida y no sólo por los cambios hormonales, sino también por los cambios de estilo de vida y por el significado que cada uno le da al hecho de tener un hijo. Por hoy recuerda que las emociones pueden ser nuestras aliadas si las identificamos bien y si quisierais saber más de ellas podremos plantear más aspectos concretos a través del Blog.


Matilde Fernández y Fernández-Arroyo. Matrona