Hablar a un bebé

“¿Nene tere aba?”, ¿Tene pis?, “Es uno pipi gaaande”.

Aunque sean frases bastante insólitas en un adulto, seguro que en más de una ocasión las hemos dicho o escuchado muy parecidas. Es habitual dirigirnos a un bebé de poco tiempo e incluso de más edad de este modo.

Características de este tipo de habla:

Una de ellas es que modulamos nuestra voz exageradamente, de modo diferente al habitual (es por así decirlo muy “musical”) y también la intensidad y el tono son más elevados. También gesticulamos más, movemos mucho las manos, la cabeza, las manos y brazos, abrimos mucho los ojos, sonreímos casi todo el tiempo, etc. En cuanto al habla, alargamos algunos fonemas, remarcamos algunas sílabas, las frases suelen ser cortas y sencillas, se usan muchas onomatopeyas (que gustan mucho a los niños), y casi siempre se suelen acortar las palabras y se cambia algún fonema por otro, e incluso en muchas ocasiones se “imita” el habla del niño (sobre todo cuando habla a “media lengua”, es decir reproducimos sus errores, algo que como ya veremos más adelante, tenemos que evitar).

Quizás lo hacemos porque pensamos que nos va a entender mejor, o porque nos responde con sonrisas, gestos o sonidos y notamos que le gusta, pero ¿Es bueno para él?

 

baby and mama

 

¿Entonces, debo hablar así a mi bebé?

Si y no. Por una parte, es muy bueno hablar al bebé de este modo, pero por otra puede ser muy perjudicial para su desarrollo del lenguaje, sobre todo cuanta más edad tenga el niño.

 

¿Cómo lo hago entonces?

Lo ideal es usar las características de este lenguaje que son beneficiosas y positivas para el desarrollo, y no hacerlo con las que no lo son y modificarlas. Por tanto, hay que tratar de utilizar ese lenguaje musical, con gestos, modulaciones de voz, etc. pero siempre con un lenguaje verbal correcto, sin errores intencionados de ningún tipo, adecuado a su edad, con frases cortas y vocabulario sencillo, y por supuesto sin imitar su lenguaje en desarrollo o palabras que dice mal, que en muchas ocasiones, como nos hace gracia, se las repetimos continuamente (quién no ha le ha dicho a un niño alguna vez por ejemplo “¿Quieres una tota tola?” cuando aún no produce el fonema /K/, imitando lo que él dice). Por lo tanto, el lenguaje a usar, debe ser así en los aspectos para-verbales, pero hay que ajustarlo y que sea sin errores a propósito en los aspectos verbales.

 

¿Pero por qué, si a mi bebé le gusta mucho cuando le hablamos así?

Básicamente lo que le atrae y agrada al bebé es el sonido de nuestra voz, cómo la usamos y los gestos que hacemos. Si son muy pequeños, ni siquiera van a comprender lo que les digamos verbalmente, pero hablarle con sonrisas, con gestos, con musicalidad, etc. le agrada y entonces, nos responde con sonrisas y gorjeos, y como vemos que le gusta, seguimos haciéndolo, y cada vez que nos dirigimos a él, lo hacemos del mismo modo, porque sabemos que su respuesta es positiva, y siempre es agradable que un bebé nos responda así.

 

Pero en bebés con más edad o niños en pleno desarrollo del lenguaje, hablarle con errores fonéticos y/o gramaticales, puede ser negativo, ya que los adultos somos el modelo que imitan habitualmente, y si les hablamos de ese modo, ellos simplemente reproducirán el mismo habla y lo tomarán como lo correcto, y si sus bases lingüísticas no están plenamente establecidas, podemos interferir en ese proceso, provocando incluso algún futuro problema del lenguaje.

 

Así que, como ya hemos dicho anteriormente, es muy aconsejable hablar al niño de esta manera, menos en el modo de hablar, donde tenemos que ceñirnos a usar un lenguaje correcto, sin errores a propósito y sencillo.

 

FDO: Samuel Arroyo, logopeda y psicólogo clínico.

 

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