¿Qué pasa cuando se lesiona el suelo pélvico?

Como continuación de mi post anterior, hoy os voy a contar ¿Qué pasa cuando se lesiona el suelo pélvico?Embarazada Sujetando su tripa

Para ver las consecuencias del daño sufrido en esta estructura muscular, tenemos que tener claros los tres grandes grupos en los que vamos a englobarlas. Estos son: Incontinencias, Prolapsos y Disfunciones sexuales. A medida que los vayamos desarrollando, me gustaría que fuéramos siendo conscientes de que ninguno de estos apartados es de poca importancia, ya que cada uno acarea una serie de problemas que deberían ser conocidos y, por tanto, evitados, en la medida de lo posible.

  • Incontinencias: todos hemos oído hablar de las incontinencias que, en la mayoría de los casos, llegan con la edad. Parece algo asumido que la mujer, quizá a partir de los 60, suele tener alguna pérdida de orina. Cierto es que está muy difundida la publicidad de compresas para evitar los incómodos momentos que una leve pérdida de orina pueda ocasionar. Son una gran ayuda, sí. Pero, si os dais cuenta, en esos casos estamos asumiendo que son pérdidas “leves” de orina. Y mi pregunta es: ¿y si no son leves? Es más, podemos preguntar también: ¿y si no sólo son de orina? Vamos a desarrollar todo esto.

Cuando hablamos de incontinencias urinarias, nos encontramos con distintos tipos según la causa o el modo de aparición, aunque el resultado sea el mismo. Existen las incontinencias de esfuerzo, de urgencia, de rebosamiento… Pero no quiero desviar la atención de la que más nos va a interesar debido al debilitamiento del suelo pélvico, y son las incontinencias de esfuerzo, es decir, aquellas que al toser, al reír, al saltar…hacen que se escapen una gotas. Bueno, no siempre son una gotas; hay mujeres que en un ataque de risa, pueden llegar a orinarse, completamente, encima.

Es verdad que muchas veces ocurre una situación así y la persona afectada se ríe más todavía, se le quita hierro al asunto, y parece que no ha pasado nada. Pero lo malo es cuando a una mujer le ocurre esto siempre. Si tiene tos, cada vez que alguien cuenta un chiste, cuando coge peso para mover o cargar algo… Creo que, como podéis imaginar, aquí deja de ser divertido. Sí, están las compresas, vale, pero cuando una mujer tiene tal incontinencia urinaria que no puede ni ir a un balneario con las amigas por miedo a tener un escape grande, eso ya empieza a condicionar la vida un poco más, con lo que traspasamos el plano de lo físico y nos adentramos en el emocional, donde una lesión puede llegar a provocar cosas muy serias como una depresión.

Por lo tanto, las incontinencias que toda la vida le han dicho las madres a las hijas: “ésta es una cruz que tenemos”, no deben de ser dejadas de lado… ¡ni deben de ser ninguna cruz que ha que llevar! (más adelante veremos cómo).

Antes he dicho que pueden haber incontinencias no sólo urinarias; entramos en otra área todavía más virulenta, en lo físico y, sobre todo, en lo psicológico, y es debido a las incontinencias fecales. A todo el mundo se le pueden escapar los gases en el momento menos oportuno, y eso no es ningún problema (unos minutos de vergüenza y arreglado), pero cuando lo que se escapa son las heces, creo que pocos comentarios necesitamos para darnos cuenta de lo que puede llegar a sufrir una mujer afectada por esto.

Por todo esto, espero que comprendamos que las incontinencias no hay ni que asumirlas como algo normal ni que dejarlas a la suerte de lo que el destino nos quiera traer. No, hay que evitarlas, y cuanto antes mejor.

  • Prolapsos: este término lo usamos para describir, hablando coloquialmente, cuando algo se mueve de su sitio. Es nuestro caso, nos encontramos con varias posibilidades de prolapsos:
    • De la uretra.
    • De vejiga.
    • De útero
    • Del recto.

Vamos a ponernos en situación: estamos hablando de que una o varias de esas estructuras abandonan su lugar natural para alojarse en otro sitio. Pues dicho así, no suena demasiado bien… porque es algo que no está bien. Imaginad los problemas que puede acarrear a la hora de orinar que la uretra se encuentre desplazada o aprisionada; imaginad si es la vejiga la que cae contra el útero y la vagina, o que el recto se prolapse hacia fuera… Porque no debemos olvidar que el suelo pélvico, en vuestro caso, está atravesado por esos tres orificios que comentábamos al principio: uretra, vagina y ano. Pues lo que ocurre con lo prolapsos es que la vejiga o el útero se pueden, literalmente, salir al exterior por la vagina. La primera vez que escuché a una mujer comentarme que cuando orinaba se le salía algo por la vagina y que ella se lo “metía para adentro” con la mano, imaginad cómo me quedé. Hoy, unos 15 años después de haberlo oído, lo sigo escuchando; y me sigue preocupando, no por la sorpresa, sino por lo grave que eso puede llegar a ser. Eso de “meterlo para adentro”, ya sea la vejiga o el propio útero, puede traer infecciones, podemos provocar una torsión que implique serios problemas, podemos organizar una buena, en resumen.

Para que nos hagamos una idea, quedaros con que la mayoría de las histerectomías (cuando que hay quitarle el útero a una mujer), no es por una enfermedad, un tumor, etc., sino por un prolapso, que ya no puede ser reducido por otros medios, y hay que terminar quitándolo. De hecho, son muchas las mujeres que usan el DIU no como método anticonceptivo (hablo de mujeres de mas de 70 años), sino como medio físico para sujetar sus órganos de cara a que no se prolapsen al exterior.

Con lo cual, este segundo punto creo que tampoco es para no hacerle caso, al igual que dijimos de las incontinencias.

  • Disfunciones sexuales: me han comentado en algunas ocasiones dando talleres de suelo pélvico, que, en comparación con los dos anteriores, es el más leve. Permitidme que os diga que es un error muy grande, porque las disfunciones sexuales traen consigo grandes depresiones e, incluso, rupturas de pareja, y ahora veremos porqué.

Tenemos que hablar de problemas como:

  • Dificultad de llegar al orgasmo
  • Anorgasmia: es la falta total de orgasmo.
  • Sequedad vaginal
  • Vaginismo.
  • Dolor durante o después del coito
  • Falta de apetito sexual.

Ha  llegado el momento de hablar de sexo: el debilitamiento del suelo pélvico hace que la comunicación nerviosa entre esos músculos y el cerebro sea “de mala calidad”. Entonces, eso produce una mala lubricación vaginal. No hace falta que os diga cómo es la penetración si la lubricación no es buena. Sencillamente, dolorosa. Por eso se insiste tanto en la importancia del periodo de excitación en las relaciones sexuales, porque preparan al cuerpo para lo que va a ocurrir después. Pero si tengo una alteración muscular que hace que no produzca suficiente lubricación, me enfrento a un problema serio. Además, la comunicación nerviosa con el músculo pubo-coccigeo es clave a la hora de trasmitir sensaciones placenteras. Sí, el clítoris es el principal encargado, pero si fallan los músculos, la estimulación de éste no va a ser suficiente. Si encima le sumo la sequedad vaginal, tenemos una relación sexual que duele, que es incómoda y que no consigue fácilmente, o nunca, que se llegue al orgasmo.

Por otro lado, nos encontramos con un alto número de mujeres que refieren dolor durante el acto sexual, dolor que llega a provocar que se detenga el coito por no poder aguantar. O también dolor que permanece después de dicha relación, y no unos minutos solamente, sino horas. Pensad, entonces, la ganas de tener sexo que una mujer con estos problemas pueda tener, lo cual conlleva, de nuevo, a trastornos psicológicos, ya que algo placentero, nexo de unión de la pareja, o mero disfrute físico, o cómo cada mujer lo quiera sentir, se convierte en un freno, una barrera que se llega a ver imposible de escalar. Y esto afecto, claro está, a la vida en pareja; si ella no quiere mantener relaciones sexuales (hay que entenderlo, obviamente), su pareja tampoco las va a tener, con lo que ya son dos los afectados… y os sorprendería saber el número de matrimonios o parejas rotas por este tema, únicamente. No es cuestión de juzgar ni culpar a nadie, sólo de evitar que ocurra.

El vaginismo es cuando la vagina se contrae tan fuertemente que no es posible la penetración. Esto es una consecuencia también del debilitamiento muscular, que puede provocar una respuesta totalmente contraria, y es la de un tono muscular demasiado elevado. También puede ocurrir debido a un exceso de ejercicios vaginales, que luego veremos, que provocan lo contrario a lo que buscamos. Otro motivo más para que las relaciones sexuales desaparezcan.

Llegados a este punto, creo que puede quedar claro que no es menos importante que los anteriores, en ningún caso.

Vistos estos tres grandes grupos, nos queda una cosa todavía más importante que conocer, y que es la clave de todo lo que deberíamos saber acerca del suelo pélvico, y es…¿puedo hacer algo para evitarlo? Afortunadamente, la respuesta es sí. mejor dicho: ¡SÍ!

Y esto es lo que vamos a desarrollar en el siguiente post, así que estar pendientes, que en breve lo publicaremos .

 

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