Vida sexual después del parto

Hoy quiero dedicar unas líneas a un aspecto de la vida de las mujeres que frecuentemente se ve afectado, pero que el abordaje del problema no es tan directo como a los profesionales del sector nos gustaría.

 

Me estoy refiriendo a la vida sexual de la mujer después de un parto,  con sus consiguientes problemas: cicatriz vaginal, desgarro, un prolapso…es decir, después de cualquier alteración que afecte a su región pélvica.

 

Hace unos días estuve compartiendo opiniones, técnicas de tratamiento y otros aspectos, con un grupo formado por ginecólogos, matronas y psicólogos. En relación a las relaciones sexuales, todos pudimos aportar nuestra experiencia clínica, donde nos encontramos con un amplio número de mujeres que sufren dolencias como:

 

–          Dificultad para llegar al orgasmo,

–          Anorgasmia (incapacidad de alcanzarlo),

–          Dolor en la penetración debido a la sequedad vaginal,

–          Dolor posterior al coito de hasta varias horas de duración,

–          Y otros síntomas.

 

El aspecto que más quiero destacar de este encuentro, y compartir con vosotras, es el “dato” que conocemos de la ausencia de “datos”.

Me explico: conocemos el porcentaje de mujeres que nos comunican sus disfunciones sexuales, pero… ¿están todas las que son? La respuesta es NO, porque sabemos que hay mujeres que están sufriendo estas dolencias pero por vergüenza, por miedo, por sentido del ridículo, por no querer confesarlo a su pareja o por otros motivos, no lo cuentan.

nuevasmamas.net

 

Podemos intuirlo mediante el estudio de la paciente, podemos imaginarlo cuando vemos el estado de su suelo pélvico o de su área genital, pero no contamos con toda la información que nos gustaría.

 

La pregunta que lanzo es, si tenemos un problema, ¿no sería ideal ponerle solución? Tenemos que abandonar esa idea de: mi cuerpo y mi área genital. ¡No! nuestro cuerpo es todo por igual, con sus dolencias que nos afectan y con las soluciones a las mismas, con independencia de la zona. No prolonguemos una patología que puede afectar, y mucho, a nuestro bienestar sólo por pensar que es algo vergonzante.

 

Para los profesionales que nos dedicamos a ello, no hay nada más satisfactorio que poder vencer esas barreras psicológicas que se alzan entre paciente y terapeuta y que, una vez derribadas, sólo nos llevan a la mejoría o desaparición del problema.

 

Sabemos que muchas parejas se rompen por no poder llevar una vida sexual satisfactoria. Si la mujer siente dolor siempre que tiene relaciones sexuales, poco a poco las irá abandonando de forma inconsciente. Y ese es un problema de pareja, que hay que hablar en pareja e, incluso, acudir a consulta en pareja.

En mi caso, son bastantes las parejas que vienen juntos para aprender los dos a afrontar esos problemas; de hecho, muchos de ellos quieren ver las técnicas de tratamiento para luego intentar hacerlas ellos en casa.

Es decir, la implicación es una herramienta fundamental en la recuperación de las disfunciones sexuales. El silencio, el miedo, la vergüenza, el tabú…son los enemigos.

 

FDO: Sergio de Magallanes, Fisioterapeuta, especializado en fisioginecología

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