Vida sexual después del parto

Hoy quiero dedicar unas líneas a un aspecto de la vida de las mujeres que frecuentemente se ve afectado, pero que el abordaje del problema no es tan directo como a los profesionales del sector nos gustaría.

 

Me estoy refiriendo a la vida sexual de la mujer después de un parto,  con sus consiguientes problemas: cicatriz vaginal, desgarro, un prolapso…es decir, después de cualquier alteración que afecte a su región pélvica.

 

Hace unos días estuve compartiendo opiniones, técnicas de tratamiento y otros aspectos, con un grupo formado por ginecólogos, matronas y psicólogos. En relación a las relaciones sexuales, todos pudimos aportar nuestra experiencia clínica, donde nos encontramos con un amplio número de mujeres que sufren dolencias como:

 

–          Dificultad para llegar al orgasmo,

–          Anorgasmia (incapacidad de alcanzarlo),

–          Dolor en la penetración debido a la sequedad vaginal,

–          Dolor posterior al coito de hasta varias horas de duración,

–          Y otros síntomas.

 

El aspecto que más quiero destacar de este encuentro, y compartir con vosotras, es el “dato” que conocemos de la ausencia de “datos”.

Me explico: conocemos el porcentaje de mujeres que nos comunican sus disfunciones sexuales, pero… ¿están todas las que son? La respuesta es NO, porque sabemos que hay mujeres que están sufriendo estas dolencias pero por vergüenza, por miedo, por sentido del ridículo, por no querer confesarlo a su pareja o por otros motivos, no lo cuentan.

nuevasmamas.net

 

Podemos intuirlo mediante el estudio de la paciente, podemos imaginarlo cuando vemos el estado de su suelo pélvico o de su área genital, pero no contamos con toda la información que nos gustaría.

 

La pregunta que lanzo es, si tenemos un problema, ¿no sería ideal ponerle solución? Tenemos que abandonar esa idea de: mi cuerpo y mi área genital. ¡No! nuestro cuerpo es todo por igual, con sus dolencias que nos afectan y con las soluciones a las mismas, con independencia de la zona. No prolonguemos una patología que puede afectar, y mucho, a nuestro bienestar sólo por pensar que es algo vergonzante.

 

Para los profesionales que nos dedicamos a ello, no hay nada más satisfactorio que poder vencer esas barreras psicológicas que se alzan entre paciente y terapeuta y que, una vez derribadas, sólo nos llevan a la mejoría o desaparición del problema.

 

Sabemos que muchas parejas se rompen por no poder llevar una vida sexual satisfactoria. Si la mujer siente dolor siempre que tiene relaciones sexuales, poco a poco las irá abandonando de forma inconsciente. Y ese es un problema de pareja, que hay que hablar en pareja e, incluso, acudir a consulta en pareja.

En mi caso, son bastantes las parejas que vienen juntos para aprender los dos a afrontar esos problemas; de hecho, muchos de ellos quieren ver las técnicas de tratamiento para luego intentar hacerlas ellos en casa.

Es decir, la implicación es una herramienta fundamental en la recuperación de las disfunciones sexuales. El silencio, el miedo, la vergüenza, el tabú…son los enemigos.

 

FDO: Sergio de Magallanes, Fisioterapeuta, especializado en fisioginecología

www.centrophysios.com

 

 

 

Suelo pélvico para expertas

Hoy vamos a profundizar un poco más en el interesante mundo del suelo pélvico. Hemos hablado anteriormente de los ejercicios de Kegel, tan importantes para mantener en buen estado nuestra musculatura; pero, tengo que deciros…que no son suficientes.

¿Qué significa esto? Vamos a explicarlo:

Siempre hemos hablado de los buenos resultados que tienen estos ejercicios, y que combinados con el uso de las bolas chinas, tenemos ahí un equipo completo para recuperar nuestro suelo pélvico.

Gracias a los avances en las técnicas de imagen actuales, hemos podido comprobar que no todo funciona como siempre creíamos. De este modo, estamos siendo conscientes de que la musculatura del suelo pélvico no funciona sólo a modo de hamaca para el sostén de los órganos, sino que forma una cúpula activa que se contrae de forma armónica junto con la musculatura abdominal y el diafragma.

Musculos del piso pélvico

Así, estamos cambiando nuestra forma de llamar al suelo pélvico, y ahora nos referimos a CINTURA PÉLVICA, ya que son esos tres elementos: abdomen, diafragma  y zona pélvica, los que trabajan de forma conjunta, siempre que se encuentren en una buena condición, ya que es muy frecuente que nos encontremos con debilidades musculares que modifican esta armonía y, por tanto, hacen que nuestro suelo pélvico no trabaje, y ocurran los problemas que en otras ocasiones hemos comentado (incontinencias, prolapsos y disfunciones sexuales).

 

Hoy vamos a ver cómo es ese trabajo armónico. La secuencia es la siguiente:

 

  1. Cuando inspiramos de forma correcta, el diafragma baja, tirando de la parte inferior de las costillas, para crear un espacio que permita a los pulmones llenarse.

respiracion_abdominal

 

  1. Cuando espiramos, sube para ocupar su posición de reposo. Entonces, en la espiración, la musculatura abdominal debe trabajar, sobre todo el músculo transverso del abdomen, de tal modo que el ombligo, se mete hacia dentro, como si se quisiera pegar a las vértebras lumbares.

 

Esta secuencia es la que permite que la musculatura del suelo pélvico se contraiga, y esto es lo importante, de forma totalmente involuntaria. Es decir, que sin que nosotros hagamos nada, el suelo pélvico debería de estar realizando un trabajo. Pero claro, nos encontramos con debilidad de la musculatura abdominal, con músculos hipotónicos que apenas se contraen, con cicatrices que impiden una buena contracción porque no son elásticas, etc.

 

Es aquí donde entramos los fisioterapeutas que trabajamos esta área, con el objetivo de reestablecer ese equilibrio muscular natural para que nuestro sistema haga su trabajo de forma adecuada.

Sobre cómo hacerlo hablaremos la próxima vez, y también os hablaré de los dos grandes grupos en los que dividimos esta musculatura, y de cómo funciona cada uno de ellos.

 

FDO: Sergio de Magallanes, Fisioterapeuta, especializado en fisioginecología

www.centrophysios.com

 

 

 

Introducción al masaje vaginal

En las próximas semanas hablaremos sobre el masaje vaginal, para qué sirve, técnicas y beneficios. Hoy vamos a comenzar por una pequeña introducción general a este tema, a veces tabú pero muy importante en la etapa del embarazo y parto.¡Comencemos!

Si quisiéramos hacer una clasificación sobre cómo una mujer embarazada puede afrontar un parto saldrían, a mi juicio, dos formas: pasiva o activa.

Esto significa que se puede optar por dejar que la naturaleza siga su curso, hacer los controles adecuados y, finalmente, alumbrar un bebé, que es como se ha hecho desde el principio de la humanidad (excepto por lo de los controles…) o bien cuidarse un poco más, es decir, haciendo ejercicio durante el embarazo, no fumando, cuidando la alimentación, realizando los ejercicios de suelo pélvico, aplicándose crema para evitar las estrías… Personalmente, recomiendo la segunda, está claro.Silueta embarazada

Dentro de esto, existe algo que nos puede beneficiar en el momento del parto, y es el masaje vaginal. En la actualidad, cada vez se va hablando más acerca de este tema, y ya podemos encontrar estudios que apoyan su eficacia, pero también otros que parecen contrarios debido a la ausencia de pruebas que confirmen su utilidad. Creo que en este segundo caso no es que se dude de si realmente es positivo el masaje vaginal de cara al parto, sino que no hay datos suficientes para poder realizar un estudio en profundidad, puesto que todavía son pocas las mujeres que se lo aplican, y eso lleva a manejar unos datos poco relevantes.

Si os hablo de mi experiencia práctica, sólo puedo decir que es positivo, y ahora veremos por qué, y que, sobre todo, no es negativo, es decir, que en el peor de los casos, aunque no le hubiera servido de nada a la embarazada, no estaría haciendo nada dañino ni peligroso.

Veamos en qué consiste: como su propio nombre indica, es un masaje en la vagina. Con esto nos referimos, sobre todo, a la entrada de la vagina. Lo que pretendemos es facilitar a nuestro cuerpo la dilatación de la entrada vaginal en el momento del parto.

Anteriormente hemos hablado de la importancia de trabajar la musculatura del suelo pélvico antes del parto, para que dichos músculos sean más fuertes y más elásticos, y puedan así distenderse mejor para permitir la salida del bebé. Pues si a estos ejercicios les añadimos un masaje que dé elasticidad a los tejidos, favorezca el riego sanguíneo a la zona e hidrate la piel, pues sólo podemos encontrar una respuesta beneficiosa.

En mi próximo post, os contaré en más detalle en qué consiste el masaje vaginal.

Fdo: Sergio de Magallanes.  www.centrophysios.com

 

¿Qué puedo hacer para que no se lesione el suelo pélvico?

Embarazada comprobando relojUna vez visto todo lo que hemos contado acerca de lo “terrible” del suelo pélvico, parece que lo que podemos hacer para evitarlo roza lo imposible, lo complejo, lo desconocido. Pues bien, todo lo contrario, porque el arma de la que disponemos para evitar todas las patologías de las que hemos hablado está totalmente a nuestro alcance, es simple tanto de aprendizaje como de ejecución y sus resultados son claros. ¿Cuál es este remedio tan maravilloso?: el ejercicio. Pero no hablamos de cualquier ejercicio sino de un dirigido especialmente a esa área, y son los conocidos como ejercicios de Kegel.

Estos son una serie de contracciones de la musculatura del suelo pélvico, sobre todo del ya conocido músculo pubo-cocígeo. Mediante unos minutos al día, y pasadas unas semanas, podremos observar una clara mejoría en nuestro tono muscular. Para que nos hagamos una idea, los datos que manejamos hablan de que en un 80% de los casos de patología del suelo pélvico desaparecen los síntomas o remiten cuantitativamente. Cuando esta terapia la combinamos con la de conos vaginales o con las bolas chinas, que más adelante hablaremos de ello, entonces ese porcentaje se está elevando a un 90%. Eso sí, estamos hablando de patologías no quirúrgicas, ya que hay casos en los que la cirugía es el único remedio.

  • Ejercicios de Kegel: veréis muchos textos al respecto, con numerosos ejercicios, simples o combinados, lentos, rápidos, en diferentes posturas… Sí, es cierto que se puede trabajar de muchas maneras, pero a mí me gusta insistir en la sencillez y en la rutina, más que en la complejidad de las muchas posibilidades. Estos ejercicios consisten en realizar una contracción voluntaria del músculo pubo-coccígeo, y para saber cómo hay que hacerlo pensaremos que estamos orinando y “cortamos el chorro”. He dicho “pensaremos” porque podemos hacerlo una vez o dos para coger la sensación, pero NO debemos realizar estos ejercicios mientras orinamos, porque podríamos provocar infecciones, así como alteraciones en la función miccional. Entonces, consiste en contraer y relajar, así de simple. Vamos a ver de qué forma, ya que con 4 ejercicios es más que suficiente:
  1. contracciones lentas: contraemos todo el suelo pélvico durante unos 6 segundos, y descansamos los mismos 6 segundos. Repetimos esto muchas veces (digo muchas porque a medida que vayamos cogiendo fuerza, podremos ir incrementando el número). Es importante relajar entre contracciones, ya que un exceso de ejercicio sin relajación podría llevarnos a provocar vaginismo, entre otras cosas. No hay que ir todo el día contrayendo el suelo pélvico, hay que aprender a relajarlo.
  2. contracciones rápidas: hacemos lo mismo que antes, pero de forma rápida y rítmica, no manteniendo el suelo contraído sino buscando rapidez. Después de unas 20 contracciones, descansamos unos segundos.

En estos dos ejercicios, cuando ya llevemos un mes, mínimo, haciéndolos, podemos añadir un movimiento más, y es el de “empujar” el suelo pélvica hacia abajo, es decir, que contraemos y al relajar intentamos empujarlo al contrario, lo que nos llevará a ganar más elasticidad muscular. Pero esta modalidad no la haremos nunca desde el principio, porque si a un suelo pélvico débil lo empujamos, lo estaremos debilitando más.

  1. movimiento de ola: nuestro suelo pélvico no se mueve en bloque, debemos distinguir tres zonas de contracción: anterior (uretral), media (vaginal) y posterior (anal). El ejercicio consiste en empezar contrayendo la zona uretral, mantenerla así y contraer la vaginal, mantener las dos y contraer la anal, para proceder a relajar solo, la anal, luego la vaginal y, por último, la uretral. Así, haremos un movimiento como de ola, de adelante a atrás. Claro está, se puede invertir la dirección y, cuando estemos más experimentados, combinar las zonas, aprendiendo a notar cada parte por separado.
  2. movimiento de ascensor: este ejercicio, a diferencia de todos los demás, no lo podemos realizar los hombres, porque consiste en contraer los músculos de la vagina. Hay que imaginar un ascensor dentro de la vagina, de tal modo que vayamos contrayendo primero una zona, luego otra, luego otra… en sentido ascendente, y luego descendente. La mejor forma de llevar a cabo este ejercicio es introduciendo un dedo en la vagina para notar las diferentes zonas de contracción vertical. Además, en caso de no notar mucho, con el dedo podréis estimular las distintas alturas de la pared vaginal, de tal modo que os ayudará en la percepción de la contracción.

Con estos 4 ejercicios podemos conseguir mejorar, prevenir, aliviar, fortalecer… es decir, actuar sobre nuestro suelo pélvico. Podrán desaparecer las incontinencias, las evitaremos si no han llegado, mejoraremos las cicatrices de episiotomías, evitaremos disfunciones sexuales y mejorará la calidad de nuestra vida sexual… En definitiva, si todo es positivo…¿a qué estamos esperando?

Otra pregunta frecuente es: ¿durante cuánto tiempo tengo que hacerlos? La respuesta es simple: toda la vida. Hombre, dicho así, asusta, pero si pensáis en que debemos caminar, ir al gimnasio, nadar, hacer pilates, hacer estiramientos, etc, siempre, para estar sanos, y si lo dejamos de hacer nos vamos estropeando, pues lo mismo ocurre con los ejercicios de Kegel y el suelo pélvico. Eso sí, no es lo mismo al principio que cuando llevamos meses haciéndolos. El protocolo sería comenzar con unas 200 contracciones diarias (no, no es tanto, son unos 5 minutos), durante un mes, para pasar a 300 ó 400 al segundo mes (esto depende siempre del estado de la persona), y seguir así durante unos 6 meses. Cuando ya llevemos este tiempo, no será necesario hacerlo todos los días, sino que con dos o tres sesiones a la semana, será suficiente para mantener esa musculatura.

Y ahora viene lo mejor: no hay excusa para no hacerlos. Se pueden hacer de pie, sentados, tumbados, en casa, en el trabajo, todos juntos o a ratitos… Yo suelo recomendar coger rutinas como, por ejemplo, cuando enciendo el ordenador de la oficina hago 50 contracciones, o cuando caliento el café en el micro, o cuando me paro en un semáforo en rojo… Consiste en crear unas rutinas inconscientes, cómodas y, sobre todo, muy beneficiosas. Además, nadie tiene que notar que estamos haciendo esos ejercicios, porque no se mueve ninguna otra parte del cuerpo. Si movéis las piernas, glúteos, abdomen, etc… eso no es lo correcto.

  • Terapia de conos vaginales o de bolas chinas: los conos vaginales son, como su nombre indica, un surtido de conos de diferentes pesos, destinados a introducirlos en la vagina y que por un reflejo involuntario de la musculatura, se estimule la contracción muscular para evitar que el cono se caiga, con lo que estaremos fortaleciendo nuestro suelo pélvico. Son muchos los estudios que avalan su eficacia. Primero se comienza con los menos pesados, para ir aumentando de peso, lo mismo que con el tiempo, primero 5 minutos para llevarlos durante una hora o más, posteriormente.

Ahora bien, tenemos otra opción similar en eficacia y algo más económica, que son las bolas chinas, cuya función es la misma: introducirlas en la vagina para provocar esa contracción refleja. Son muchas las dudas que surgen sobre las bolas chinas: ¿no son un juguete sexual?, ¿no se venden en los sex-shops? Sí, ahí se venden, y en otros lugares, pero son un instrumento muy antiguo destinado a esa función, y que con el tiempo han caído dentro del mundo del juego sexual, lo cual no tiene nada de malo, pero su función principal es la que hemos comentado.

Por tanto, una buena terapia de ejercicios de Kegel y el uso de unas bolas chinas o conos vaginales significa un éxito seguro, aunque no sea con la desaparición total del problema, pero seguro que la mejoría es muy grande, y en el campo de la prevención es indudable su eficacia.

Deberíamos hacer también un inciso para comentar la Gimnasia Abdominal Hipopresiva, que también la utilizamos para fortalecer esta musculatura, pero hay que conocerla bien para aplicarla en casa, ya que es mejor que nos enseñe un profesional, inicialmente al menos. Por eso, hablaremos de este campo más detenidamente más adelante.

Con todo esto, podemos decir que hemos hablado de todo lo relativo al suelo pélvico que está a nuestro alcance, es decir, el conocer su funcionamiento y sus lesiones y, lo que es más importante, lo que podemos hacer para evitar las alteraciones del mismo. Aplicarlo es fácil, sólo requiere de un poco de dedicación por nuestra parte hasta coger el hábito. Si 10 minutos al día pueden solucionarme muchos problemas tan íntimos e incómodos…¿no merece la pena hacerlo?

FALDON PHYSIOS

 

Recibimos tu pregunta e intento responderte.

Hemos recibido una consulta de Izaskun sobre el suelo pélvico y nuestra matrona responde:

Hola Izaskun, soy Matilde, la matrona de la Web. Recibimos tu pregunta e intento responderte.

En el embarazo se producen muchos cambios en el cuerpo de la mujer.  Realmente es increíble como el cuerpo  se adapta progresivamente  para que el bebé pueda crecer adecuadamente dentro de él y para que pueda  salir llegado el momento del parto.  Dentro de los cambios normales del embarazo se encuentran los que se producen en  las estructuras musculoesqueléticas, es decir en  las articulaciones que por la acción hormonal se vuelven más laxas o flexibles y en los músculos, que unos se hipertrofian  (aumentan la cantidad y la longitud de sus fibras) y otros se estiran como la musculatura abdominal para permitir el crecimiento del bebé o la musculatura del suelo pélvico que soporta el gradual y constante aumento de peso dentro del abdomen ( por el peso del bebé)  y  en el  caso de parto vaginal el estiramiento que permite  el paso del bebé a través de él.

Si entiendo bien tu pregunta has tenido un bebé mediante cesárea hace trece meses y ahora tienes incontinencia urinaria.

Me faltan datos de tu historia para poder valorar adecuadamente la situación y  darte una respuesta concreta. Además de que sería necesario una valoración física.

Por ello te voy a exponer varias posibilidades mediante casos que te permitan  entender las situaciones que con mayor frecuencia producen perdidas de orina después de tener un bebé.  Ten en cuenta que hay muchas circunstancias y diferentes tipos de incontinencia urinaria, por lo que sólo te voy a exponer las principales.

Caso nº 1. Hay mujeres que en el tercer trimestre de gestación empiezan a tener pequeñas pérdidas de orina normalmente cuando realizan esfuerzos, como saltar, correr, toser…  este tipo de incontinencia con los esfuerzos es frecuente en el tercer trimestre de gestación y se relaciona en gran medida con la debilidad de la musculatura del suelo pélvico que está estirado y sometido al  peso y el volumen del bebé.

Estas mujeres si no fortalecen su suelo pélvico en el embarazo, después del parto ,  sobre todo después del parto vaginal  siguen teniendo con mucha frecuencia  pequeñas pérdidas de orina con los esfuerzos.  Estas pérdidas, en estas mujeres, a veces remiten solas…porque después del parto normalmente las mujeres vuelven a colocar la cadera en una posición neutra  (o de equilibrio con respecto a la columna vertebral)  lo que protege el suelo pélvico de la presiones que se ejerzan en la cavidad abdominal en los esfuerzos. Es decir, dependiendo de cómo esté alineada la cadera con respecto a la columna vertebral,  el suelo pélvico sufre más o menos las presiones que se ejercen dentro del abdomen (Figura 1)

Cambios Internos

Si te fijas en la figura nº 1, en la mujer embarazada, la línea de fuerza diagonal se dirige hacia abajo y hacia la entrada de la vagina y en la no embarazada (sin hiperlordosis  lumbar o con la cadera bien alineada con la columna), la línea de fuerza diagonal que producen los esfuerzos se dirige hacia abajo y hacia atrás, donde está la estructura ósea del sacro.

Este conocimiento es el que ha hecho que en los programas de educación maternal, en el segundo nivel o sesiones de tercer trimestre de gestación se haya incorporado la información de suelo pélvico y que hayamos revisado toda la gimnasia prenatal para trabajar toda la musculatura que experimenta cambios en el embarazo.

Esta mujeres se benefician en el embarazo, si practican los ejercicios de fortalecimiento del suelo pélvico o ejercicios de Kegel  y si trabajan la musculatura abdominal, la musculatura dorso lumbar y la higiene postural.

En el postparto estas mujeres también se benefician de estos ejercicios. Por ello ahora, las matronas están  incorporado, en la visita postparto, una valoración de suelo pélvico que permita conocer la situación concreta de cada mujer para diseñar los cuidados adecuados.

Caso nº 2. Hay mujeres que no sufren ningún tipo de pérdida de orina en la gestación y que sin embargo empiezan a tenerlas en el postparto. A veces incluso después de meses del parto. En este caso las pérdidas también se asocian con los esfuerzos. Normalmente son mujeres cuyo suelo pélvico se ha debilitado en el embarazo, que han tenido un parto vaginal con episiotomía o una cesárea y que instauran lactancia materna. ¿Qué sucede? normalmente nos cuidamos poco en el postparto….no hay tiempo…el bebé va creciendo…cada día pesa más…y aunque no nos lo parezca o suene duro, estamos todo el día movilizando un “querido peso” (el bebé) sin cuidar las posturas…y nosotras estamos agotadas, pero nuestro suelo pélvico también, nuestra cadera no se alinea bien con la columna…y empezamos con pequeñas pérdidas que suelen ir a más si no ponemos pronto remedio….

Estas mujeres también se benefician de los ejercicios de suelo pélvico y de la higiene postural…pero normalmente no nos llegan pronto….por lo que las matronas valoramos y casi siempre encontramos que el suelo pélvico está “muy débil”, que las mujeres ni siquiera pueden contraerlo…, que las mamás tienen que seguir cuidando al bebé…por lo que las remitimos a los fisioterapeutas especializados en suelo pélvico que pueden hacer un trabajo directo del suelo pélvico mucho más rápido y eficaz que el que ellas conseguirían solas con los ejercicios de kegel o con los ejercicios hipopresivos que nosotras enseñamos.

Yo, personalmente, soy de las que defiendo que hay que realizar una valoración precoz de la puérpera que contemple su suelo pélvico  para conocer la situación de la mujer en conjunto y orientarla de acuerdo a su individualidad...La experiencia en el trabajo de promoción y prevención de suelo pélvico en el embarazo, parto y postparto, desde 1996, me ha hecho aprender, que hay muchas mujeres que con un buen trabajo preventivo en la gestación y en el parto, en el postparto  pueden recuperare ellas solas muy bien, pero que también hay mujeres que por su valoración física o por sus circunstancias personales van a recuperar mejor con el trabajo directo de un fisioterapeuta  especializado.

Caso nº 3. Hay mujeres que pueden tener o no perdidas de orina con los esfuerzos en el tercer trimestre de gestación, que tienen un parto por cesárea o un parto vaginal muy largo (con muchas horas de dilatación y de expulsivo) y normalmente con episiotomía o con desgarros, que después del parto empiezan con pequeñas pérdidas de orina…que normalmente empiezan relacionadas con los esfuerzos…pero que evolucionan a más pérdidas y a más situaciones….En estos casos estamos hablando de otras cosas…puede ser que las vías nerviosas que determinan el funcionamiento muscular se hayan afectado…y los músculos del suelo pélvico no funcionen bien no por debilitamiento (como en los casos anteriores) sino porque no les llegan bien las ordenes a través de la vía del nervio. También puede ser que las estructuras de continencia o estructuras del aparato urinario (vejiga y uretra) se hayan dañado en alguna medida en el parto o en la cesárea, lo que produzca que no funcionen bien y haya aparecido la incontinencia urinaria. En estos casos las mujeres deben ser valoradas por especialistas en suelo pélvico. Ahora hay unidades de suelo pélvico con ginecólogos, médicos rehabilitadores, urólogos, etc…donde de forma integral se pueden realizar las pruebas que permitan conocer la causa de la incontinencia y el tratamiento más adecuado para el caso.

Estimada Izaskun, no sé si he sabido encontrar la palabras adecuadas para explicar las principales situaciones que pueden producir pérdidas de orina después de tener un bebé. Si algo no te queda claro, no dudes en volver a preguntarnos….es difícil, con tan pocos datos y sin exploración, encontrar una respuesta  adecuada y exponer las situaciones en un lenguaje sencillo.

Me quedo preocupada, la incontinencia urinaria o perdidas de orina no es algo normal de las mujeres con los nacimientos y con la edad….la incontinencia urinaria es una patología o un problema de salud que afecta a la calidad de vida…me gustaría, que ahora que sabes que hay centros y unidades especializados en suelo pélvico, encontrases los profesionales adecuados para valorar  y si es preciso tratar tu caso. Hoy hay muchos medios…aunque es cierto que hay mucho por hacer en los cuidados de las mujeres sobre el suelo pélvico.

No sé si estás en Madrid, el día 13 o el día 15 de noviembre doy un taller (una tarde de 17 a 20 horas) en la Semana de la Ciencia  en la Universidad Pontificia de Comillas para explicar a público en general los cuidados de prevención del suelo pélvico, la higiene postural y los ejercicio de kegel. La inscripción se puede realizar a través de la Web de la Universidad ya que las plazas son limitadas.
Semana de la Ciencia
Un saludo

Matilde Fernández

Profesora de la Unidad Docente de Matronas de la Comunidad de Madrid

 

¿Qué pasa cuando se lesiona el suelo pélvico?

Como continuación de mi post anterior, hoy os voy a contar ¿Qué pasa cuando se lesiona el suelo pélvico?Embarazada Sujetando su tripa

Para ver las consecuencias del daño sufrido en esta estructura muscular, tenemos que tener claros los tres grandes grupos en los que vamos a englobarlas. Estos son: Incontinencias, Prolapsos y Disfunciones sexuales. A medida que los vayamos desarrollando, me gustaría que fuéramos siendo conscientes de que ninguno de estos apartados es de poca importancia, ya que cada uno acarea una serie de problemas que deberían ser conocidos y, por tanto, evitados, en la medida de lo posible.

  • Incontinencias: todos hemos oído hablar de las incontinencias que, en la mayoría de los casos, llegan con la edad. Parece algo asumido que la mujer, quizá a partir de los 60, suele tener alguna pérdida de orina. Cierto es que está muy difundida la publicidad de compresas para evitar los incómodos momentos que una leve pérdida de orina pueda ocasionar. Son una gran ayuda, sí. Pero, si os dais cuenta, en esos casos estamos asumiendo que son pérdidas “leves” de orina. Y mi pregunta es: ¿y si no son leves? Es más, podemos preguntar también: ¿y si no sólo son de orina? Vamos a desarrollar todo esto.

Cuando hablamos de incontinencias urinarias, nos encontramos con distintos tipos según la causa o el modo de aparición, aunque el resultado sea el mismo. Existen las incontinencias de esfuerzo, de urgencia, de rebosamiento… Pero no quiero desviar la atención de la que más nos va a interesar debido al debilitamiento del suelo pélvico, y son las incontinencias de esfuerzo, es decir, aquellas que al toser, al reír, al saltar…hacen que se escapen una gotas. Bueno, no siempre son una gotas; hay mujeres que en un ataque de risa, pueden llegar a orinarse, completamente, encima.

Es verdad que muchas veces ocurre una situación así y la persona afectada se ríe más todavía, se le quita hierro al asunto, y parece que no ha pasado nada. Pero lo malo es cuando a una mujer le ocurre esto siempre. Si tiene tos, cada vez que alguien cuenta un chiste, cuando coge peso para mover o cargar algo… Creo que, como podéis imaginar, aquí deja de ser divertido. Sí, están las compresas, vale, pero cuando una mujer tiene tal incontinencia urinaria que no puede ni ir a un balneario con las amigas por miedo a tener un escape grande, eso ya empieza a condicionar la vida un poco más, con lo que traspasamos el plano de lo físico y nos adentramos en el emocional, donde una lesión puede llegar a provocar cosas muy serias como una depresión.

Por lo tanto, las incontinencias que toda la vida le han dicho las madres a las hijas: “ésta es una cruz que tenemos”, no deben de ser dejadas de lado… ¡ni deben de ser ninguna cruz que ha que llevar! (más adelante veremos cómo).

Antes he dicho que pueden haber incontinencias no sólo urinarias; entramos en otra área todavía más virulenta, en lo físico y, sobre todo, en lo psicológico, y es debido a las incontinencias fecales. A todo el mundo se le pueden escapar los gases en el momento menos oportuno, y eso no es ningún problema (unos minutos de vergüenza y arreglado), pero cuando lo que se escapa son las heces, creo que pocos comentarios necesitamos para darnos cuenta de lo que puede llegar a sufrir una mujer afectada por esto.

Por todo esto, espero que comprendamos que las incontinencias no hay ni que asumirlas como algo normal ni que dejarlas a la suerte de lo que el destino nos quiera traer. No, hay que evitarlas, y cuanto antes mejor.

  • Prolapsos: este término lo usamos para describir, hablando coloquialmente, cuando algo se mueve de su sitio. Es nuestro caso, nos encontramos con varias posibilidades de prolapsos:
    • De la uretra.
    • De vejiga.
    • De útero
    • Del recto.

Vamos a ponernos en situación: estamos hablando de que una o varias de esas estructuras abandonan su lugar natural para alojarse en otro sitio. Pues dicho así, no suena demasiado bien… porque es algo que no está bien. Imaginad los problemas que puede acarrear a la hora de orinar que la uretra se encuentre desplazada o aprisionada; imaginad si es la vejiga la que cae contra el útero y la vagina, o que el recto se prolapse hacia fuera… Porque no debemos olvidar que el suelo pélvico, en vuestro caso, está atravesado por esos tres orificios que comentábamos al principio: uretra, vagina y ano. Pues lo que ocurre con lo prolapsos es que la vejiga o el útero se pueden, literalmente, salir al exterior por la vagina. La primera vez que escuché a una mujer comentarme que cuando orinaba se le salía algo por la vagina y que ella se lo “metía para adentro” con la mano, imaginad cómo me quedé. Hoy, unos 15 años después de haberlo oído, lo sigo escuchando; y me sigue preocupando, no por la sorpresa, sino por lo grave que eso puede llegar a ser. Eso de “meterlo para adentro”, ya sea la vejiga o el propio útero, puede traer infecciones, podemos provocar una torsión que implique serios problemas, podemos organizar una buena, en resumen.

Para que nos hagamos una idea, quedaros con que la mayoría de las histerectomías (cuando que hay quitarle el útero a una mujer), no es por una enfermedad, un tumor, etc., sino por un prolapso, que ya no puede ser reducido por otros medios, y hay que terminar quitándolo. De hecho, son muchas las mujeres que usan el DIU no como método anticonceptivo (hablo de mujeres de mas de 70 años), sino como medio físico para sujetar sus órganos de cara a que no se prolapsen al exterior.

Con lo cual, este segundo punto creo que tampoco es para no hacerle caso, al igual que dijimos de las incontinencias.

  • Disfunciones sexuales: me han comentado en algunas ocasiones dando talleres de suelo pélvico, que, en comparación con los dos anteriores, es el más leve. Permitidme que os diga que es un error muy grande, porque las disfunciones sexuales traen consigo grandes depresiones e, incluso, rupturas de pareja, y ahora veremos porqué.

Tenemos que hablar de problemas como:

  • Dificultad de llegar al orgasmo
  • Anorgasmia: es la falta total de orgasmo.
  • Sequedad vaginal
  • Vaginismo.
  • Dolor durante o después del coito
  • Falta de apetito sexual.

Ha  llegado el momento de hablar de sexo: el debilitamiento del suelo pélvico hace que la comunicación nerviosa entre esos músculos y el cerebro sea “de mala calidad”. Entonces, eso produce una mala lubricación vaginal. No hace falta que os diga cómo es la penetración si la lubricación no es buena. Sencillamente, dolorosa. Por eso se insiste tanto en la importancia del periodo de excitación en las relaciones sexuales, porque preparan al cuerpo para lo que va a ocurrir después. Pero si tengo una alteración muscular que hace que no produzca suficiente lubricación, me enfrento a un problema serio. Además, la comunicación nerviosa con el músculo pubo-coccigeo es clave a la hora de trasmitir sensaciones placenteras. Sí, el clítoris es el principal encargado, pero si fallan los músculos, la estimulación de éste no va a ser suficiente. Si encima le sumo la sequedad vaginal, tenemos una relación sexual que duele, que es incómoda y que no consigue fácilmente, o nunca, que se llegue al orgasmo.

Por otro lado, nos encontramos con un alto número de mujeres que refieren dolor durante el acto sexual, dolor que llega a provocar que se detenga el coito por no poder aguantar. O también dolor que permanece después de dicha relación, y no unos minutos solamente, sino horas. Pensad, entonces, la ganas de tener sexo que una mujer con estos problemas pueda tener, lo cual conlleva, de nuevo, a trastornos psicológicos, ya que algo placentero, nexo de unión de la pareja, o mero disfrute físico, o cómo cada mujer lo quiera sentir, se convierte en un freno, una barrera que se llega a ver imposible de escalar. Y esto afecto, claro está, a la vida en pareja; si ella no quiere mantener relaciones sexuales (hay que entenderlo, obviamente), su pareja tampoco las va a tener, con lo que ya son dos los afectados… y os sorprendería saber el número de matrimonios o parejas rotas por este tema, únicamente. No es cuestión de juzgar ni culpar a nadie, sólo de evitar que ocurra.

El vaginismo es cuando la vagina se contrae tan fuertemente que no es posible la penetración. Esto es una consecuencia también del debilitamiento muscular, que puede provocar una respuesta totalmente contraria, y es la de un tono muscular demasiado elevado. También puede ocurrir debido a un exceso de ejercicios vaginales, que luego veremos, que provocan lo contrario a lo que buscamos. Otro motivo más para que las relaciones sexuales desaparezcan.

Llegados a este punto, creo que puede quedar claro que no es menos importante que los anteriores, en ningún caso.

Vistos estos tres grandes grupos, nos queda una cosa todavía más importante que conocer, y que es la clave de todo lo que deberíamos saber acerca del suelo pélvico, y es…¿puedo hacer algo para evitarlo? Afortunadamente, la respuesta es sí. mejor dicho: ¡SÍ!

Y esto es lo que vamos a desarrollar en el siguiente post, así que estar pendientes, que en breve lo publicaremos .

 

¿Por qué se lesiona el suelo pélvico?

Como continuación de mi post anterior, aquí os sigo comentando más información del suelo pélvico

¿Por qué se lesiona?:

Como era de esperar, no hay un mecanismo único de lesión del suelo pélvico, sino que son varios los factores que lo va a ir dañando a lo largo de la vida, y muchos de ellos ligados al propio desarrollo de la mujer. Por poner un orden, podemos englobarlos en:

  • Embarazo: el hecho de que se esté desarrollando una persona en el interior del útero hace que aumente la presión sobre el suelo pélvico, y esta presión irá siendo mayor a medida que se acerque el momento del parto. Hay que pensar que la mujer tendrá a un bebé de unos 3 kg, más una placentatripa de embarazada que llegará a los 500 gr, mas unos 2 litros de líquido amniótico, así, aproximadamente, cayendo encima de esa hamaca muscular que comentábamos en los primeros puntos.
  • Parto: este es el gran momento de sufrimiento del suelo pélvico. Como decía anteriormente, por un orificio tan aparentemente pequeño como es la entrada de la vagina, tiene que salir un bebé cuya cabeza supera, y con creces, el diámetro de dicho orificio. Para que esto sea posible, tiene que llevarse a cabo una dilatación que implicará una relajación del tono muscular de esos anillos que decíamos, de tal modo que perderemos la contracción “normal” de esos músculos a favor de la debilidad, todo para permitir el paso del bebé, pero que una vez alumbrado, no se recuperan tan fácilmente. Por poner un ejemplo, imaginad que corréis una maratón por la mañana y otra por la tarde, y así durante una semana. ¿cómo quedaríais?; pues así se queda el suelo pélvico de cansado después del parto…
  • Postparto: entonces, si lo he dejado muy débil después del parto…¿el postparto es malo? Pues bien, no es que sea malo este periodo como tal, sino que nosotros lo hacemos malo porque ni hacemos ejercicio para ayudarlo ni nos dedicamos a él en primer lugar. Es decir, que generalmente la mujer suele querer recuperar la figura pronto, y para ello suele empezar con abdominales, o a correr, o a hacer deportes que lo que hacen es debilitarlo más, por el aumento de la presión intraabdominal cuando hacemos ejercicios, por el golpeteo al correr, etc. Por eso, la primera recuperación que debeos hacer tras el parto es la del suelo pélvico; después vendrán las demás.
  • Menopausia: aquí si que no podemos hacer mucho. La menopausia lleva consigo algunos cambios hormonales que, entre otras cosas, provocan pérdida del tono muscular, y el suelo pélvico es uno de los grandes afectados.
  • Factores genéticos: entorno a un 10% de las mujeres tiene debilidad del suelo pélvico genética. Eso, al ser “heredado”, es algo que tampoco podemos evitar que nos pase. Pero, eso sí, podemos evitar que nos afecte, recordad esto.
  • Ejercicio: como decíamos antes, el hacer muchas abdominales, porque empujamos las vísceras hacia abajo, y lo debilitamos. O el correr, saltar, esfuerzos bruscos…
  • Factores varios: tocar instrumentos de viento (por ese aumento de presión), cantar (no por cantar en la ducha, sino cantantes profesionales), estreñimiento crónico, llevar pantalones muy ajustados…
  • Sobrepeso y obesidad: tener muchos kilo de más ya sabemos que no es bueno en general, pero para el suelo pélvico tampoco, porque estará soportando mucho más esfuerzo del que debe, como es lógico imaginar.

Estos son los puntos más importantes, aunque podríamos enumerar más, la lista. Sea como sea, los que más perjudican son los relacionados con el embarazo, porque afectan directamente a esa zona; y por culpa de la falta de información y por el abandono al que se ha visto sometido este tema por ser tabú durante años, nosotros mismos nos provocamos más daño aún, sin saberlo, claro.

En mi próximo post, os comentaré ¿qué pasa cuando se lesiona?

 

¿Qué es el suelo pélvico y para qué sirve?

tripa embarazadaHoy vamos a hablar de uno de los aspectos más importantes relacionados con el embarazo y que, por desgracia, ha sido el gran olvidado durante muchos años, por no decir siempre…hasta ahora. Nos referimos al suelo pélvico. Desde finales del s.XX nos empezamos a encontrar con que había más información acerca del suelo pélvico, sus funciones y sus alteraciones, así como su implicación en el embarazo. Hoy en día, aunque la información es cada vez mayor, seguimos viendo una gran carencia en este aspecto, ya que se sigue pasando muy por encima y no se le dedica la importacia tan enorme que tiene. Veamos por qué.

Para hablar del suelo pélvico debemos tener en cuenta varios puntos:

    1. ¿Qué es?
    2. ¿Para qué sirve?

Y en proximos post:

  1. ¿Por qué se lesiona?
  2. ¿Qué ocurre cuando se lesiona?
  3. ¿Qué puedo hacer para evitarlo?

Ahora iremos profundizando poco a poco en cada apartado, de forma clara, no pretendiendo que memoricéis estructuras anatómicas o nombres de patologías que luego se olviden, sino buscando la comprensión clara de cada aspecto para luego poder aplicarlo de forma práctica y que nunca se olvide.

1. ¿Qué es el suelo pélvico?.

Lo definimos como el conjunto de músculos que forman una pared horizontal que cierra el abdomen por debajo. Está formado por una serie de músculos que se dividen en varias capas o planos, siendo uno superficial, uno medio y otro profundo. No es necesario conocer cada uno de ellos, pero sí nos quedaremos con el nombre de uno, el músculo Pubococcígeo (o músculo PC, para abreviar). Este músculo va desde el pubis (parte anterior de la pelvis) hasta el coxis (parte posterior), y en ocasiones recibe un nombre algo menos serio, que es el del “músculo del amor”, debido a su implicación en las relaciones sexuales y el orgasmos, como veremos más adelante.

Estos músculos se ven “atravesados” por unos orificios naturales, que son la uretra, la vagina y el ano. Por ello, podemos decir que forman una serie de anillos que rodean a estos orificios (musculatura esfinteriana), siendo una estructura muscular que ha de permitir la “comunicación” con el exterior, por decirlo de forma sencilla.

2. ¿Para qué sirve?

La misión del suelo pélvico es la de formar una hamaca sobre la que se sustentan la uretra y la vejiga, la vagina y el útero (en las mujeres), la próstata (en los hombres) y los intestinos inferiores.

Debido al hecho que comentábamos antes de que tiene que permitir la salida o entrada del exterior, su función es también la de contraerse u relajarse a este efecto, sobre todo en el caso del parto, que tiene que permitir que salga un bebé por un orificio tan aparentemente pequeño, como es la vagina.

También hay que señalar que por efecto de la gravedad nuestras vísceras empujarán a nuestro suelo pélvico hacia abajo, con lo que está en permanente estado de tensión.

Es muy importante decir, llegado a este punto, una de las frases más importantes que debemos aprender en este tema, y es que nunca, hagamos lo que hagamos, nunca, y repito, nunca trabajamos el suelo pélvico salvo que lo hagamos de forma consciente. Es decir, que por mucho deporte que hagamos, nadar, correr, saltar, pesas, tenis… ningún ejercicio lo trabaja involuntariamente sino todo lo contrario, lo debilita si acaso.

Hasta ahora, espero que vaya quedando claro tanto dónde está situado como para qué sirve. En breve seguiremos con los siguientes puntos. Pero, lo que es mas importante es que lo ejercitéis sobre todo antes y después del embarazo.