Combatir los miedos infantiles

Nadie nos prepara para ser padres. Desde que nace y mientras que el niño va creciendo debemos ir aprendiendo con él a superar diferentes obstáculos.

Por eso, iniciativas como estas de Fluff me gustan y me apasionan tanto, porque es una verdadera ayuda para el niño y para los padres.

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¿Conoces a los muñecos de Fluff?

Culito Rana, Colchón, Gamberro y Edredón forman esta magnífica familia, en la que entre todos ayudan a combatir los miedos infantiles, y cada uno de ellos cumple un rol.

Pero no te creas que es magia. Estos muñecos conllevan un trabajo de los padres y de los niños, pero gracias a Fluff, lo que si consiguen es guiarte y hacértelo más fácil.

¿Cómo?

Con cada muñeco viene una guía ebook para los padres, donde especifican todos los pasos que puedes dar con el muñeco y algunos consejos sin él para que entiendas un poco mejor qué pasa por la mente de los peques.

Además el equipo de Fluff y su psicóloga están siempre dispuestos a ayudarte: si durante la lectura de alguno de los eBooks te surge alguna duda o dificultad a la hora de poner en práctica los consejos, puedes escribir a la psicóloga Marta Rueda y ella te responderá.

Estas guías te serán útiles tenga o no miedos tu bebé, ya que también son útiles en la crianza diaria del recién nacido,  durante la entrada al cole o al escuela infantil. En la mayoría de los casos, son estrategias que nos ayudarán a fortalecer el vínculo afectivo con el pequeño y a entender mejor su mente.

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Culito Rana: Sana, sana culito de Rana, si no se cura hoy, ¡se curará mañana!

Culito Rana se sumerge en la sanación psicológica de nuestros peques. Para que el niño o niña supere el miedo al dolor, el miedo a ir al médico o el miedo a la hospitalización.

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Gamberro: Educando sin rabietas…

Encontrado como nueva especie en el interior del cráter de un volcán, Gamberro aparece en la vida de nuestros pequeños para evitar rabietas y el miedo al rechazo. Su asombrosa evolución, que combina la cabeza de perro con el cuerpo de gamba rosada, hace que el niño adquiera el toque de personalidad necesario para evitar las rabietas que le llevan a temer el rechazo.

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Colchón: Riendo se espantan los miedos nocturnos

Bajando del cocotero donde se formó su cuerpo a causa de un rayo, Colchón consigue que los niños y niñas eludan sus miedos nocturnos derrochando simpatía. Su enorme carcajada y su peculiar gesto divierte al peque alejándole del terror que le puede generar la noche, cerca de risas y lejos de lágrimas.

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Edredón: Que diga “adiós” a sus miedos nocturnos…

Ataviado con su traje de caco de noche y tirando de su saquito verde, Edredón pretende hacer soñar y evadir de miedos nocturnos a los más peques del hogar. Su cuerpo rechoncho y sus divertidas facciones hacen de él un compañero indispensable del niño o niña en la lucha contra el terror a dormir en soledad.

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Pero… ¿Quiénes son los padres de estos 4 adorables y valientes muñecos?

Una psicóloga infantil que ampliaba su currículum de colegio en colegio, Marta Rueda  y un diseñador que soñaba con volcar su surrealismo figurativo cerca de los niños por y para un fin,  Alberto Romero, decidieron crear una empresa donde la ilusión, la creatividad, los valores sociales, la ecología y la tecnología estuvieran presentes para ayudar a peques y no tan peques.

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Así fue cómo surgió lo que a priori parecía un “Psicodiseño” y se acabó convirtiendo en Fluff, una empresa dedicada a construir vidas y sueños infantiles sin miedos a los alrededores.

Nació en 2010 tomando el rumbo de la innovación en el sector juguetero.La ideade la marca era clara, “aportar calidad en toda la cadena de elaboración del juguete”, desde un buen diseño con originalidad, hasta la utilidad en la ayuda a padres y niños ante las dificultades en la educación. Todo ello estando concienciados con el medio ambiente y los derechos humanos.

Como nos comentan sus creadores: “desde un inicio siempre fuimos fieles al espíritu revoltoso de un niño que tiene que ser niño y no adulto antes de tiempo. Una vez escogida nuestra esencia, tocaba hacer lo más divertido: ser niño: jugamos, cantamos, reímos vivimos la empresa como una segunda infancia, y lo mejor de todo es que lo contagiamos.”

 

FDO: @latiamolona

Ambiente familiar del niño celoso

En el anterior post os expliqué en qué consisten los celos, las posibles causas de celos entre hermanos, su proceso evolutivo y los signos identificativos del niño celoso, desde el punto de vista del Dr. Banús, psicólogo infantil. En este contexto también hay que atender a los estilos educativos de los padres así como el ambiente familiar en el que viven los hermanos.

En los hogares en los que el estilo es abierto y comunicativo, está exento de comparativas y se caracteriza por existir una igualdad de trato adecuado a cada edad, es decir, cada hermano recibe la autoestima necesaria, se producirán menos probabilidades de que se propicien los celos. Así lo afirma el Dr. Banús. Sin embargo, cuando se produce una atención asimétrica, o lo contrario a lo comentado es más que probable que se produzcan estas actitudes. “Sucede que hay niños más extrovertidos, alegres o con mejores recursos sociales que suelen acaparar la atención con mayor facilidad que alguno de sus hermanos- asegura este especialista- Es normal, en estas situaciones, que estos niños reciban de forma natural mayor atención de las otras personas”. Según apunta, algunos estudios avalan la hipótesis de que cuando existe una buena relación afectiva padre-hijo antes del nacimiento del hermano, se minimiza el riesgo de conflicto posterior con la madre, motivado por los celos.

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Pero atención, este doctor también llama la atención sobre el “factor de riesgo” que puede desencadenar el estado anímico y emocional de una madre tras el parto. Y es que los cambios que se producen en las mujeres por cansancio, estrés post-parto o incluso depresión, entre otros, pueden llegar a afectar negativamente al niño porque puede relacionar todos estos cambios con la llegada del bebé. Así que mucho ojo con estos detalles y tratad de “suavizar la situación” si os encontráis en este caso.

El ambiente familiar

En relación con los factores ambientales, conviene saber que los niños que en su primera infancia han sufrido carencias afectivas como malos tratos, agresiones, o abandono, entre otros, pueden desarrollar a medio o largo plazo, aunque el ambiente se haya “normalizado”, una sensibilidad especial hacia la necesidad continua de atención. Esto supone “poca tolerancia a compartir su espacio con otros y, por tanto, a desarrollar conductas celosas de diferente índole”, apunta el Dr. Banus. Tampoco conviene posicionarse en el otro extremo pues la tolerancia diez también puede ser contraproducente y provocar desajustes que deriven en episodios celosos.

En opinión del especialista en Neurología y Psiquiatría, doctor en Medicina y diplomado en Psicología Clínica, Aquilino Polaino “hay padres que se siente culpables por el comportamiento celoso de algunos de sus hijos. Aunque en algunos casos esto es así, los padres no deben sentirse necesariamente culpables por ello. Deben preocuparse más de prevenir o encauzar estos comportamientos. Ante el niño celoso, los padres no deben adoptar ni una actitud permisiva ni estrictamente represora”. No obstante, se deben seguir unas pautas para saber corregir estas conductas pues de lo contrario, “los padres enseñarán a sus hijos a odiar a sus rivales.  Los niños entenderán que ciertos sentimientos de envidia y odio pueden estar justificados; que compararse con los demás es lo normal y que descalificar al compañero porque tiene más o menos habilidades que nosotros es algo corriente”, explica Polaino. Pero también hay que descartar una atención machacona por parte de los padres ante el problema, lo que prolongará una conducta que tal vez pudiera ser puntual.

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Estrategias ante las actitudes celosas

La estrategia a seguir debe ser común entre los padres y los familiares más próximos. El Dr. Banús nos hace las siguientes puntualizaciones para minimizar las conductas entre hermanos.

 

–          Establecer un equilibrio en el trato a los diferentes hermanos sin evidencias de trato de preferencia.

–          Siempre resulta más eficaz destacar los aspectos positivos que los negativos.

–          Ante las conductas celosas por rabietas, desobediencia o negativismo, etc., puede aplicarse la retirada de atención o alguna de las técnicas conductuales que se emplean en la modificación de conducta.

–          Aumentar el tiempo en actividades y juegos de toda la familia.

–          Responder con sosiego a los episodios celosos sin recriminarle e informándole de nuestra decepción por su comportamiento y dejar de prestarle atención. Razonar no siempre funcionará. Debemos entender su conducta como un malestar y no desde la perspectiva adulta.

–          Si los celos son de un hermano mayor hacia uno pequeño, resulta útil recordar “sutilmente” las ventajas de ser el mayor. Si los celos son de un niño de 3 o 4 hacia un recién nacido, destacar las bondades que supone poder ayudar a los papás en los cuidados hacia el bebé.

 

FDO: Olga Quintanilla, periodista y madre.

 

 

 

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San Valentín con hijos

En estos días que vamos a celebrar  San Valentín, me parecía importante dedicar un artículo a la pareja con hijos. ¿Qué pasa en la pareja cuando se tienen hijos?

Hace años en una peluquería escuché a una mujer que acababa de ser madre decir: “ahora lo más importante del mundo es mi hijo, mi marido ha pasado a un segundo plano, ya no es tan importante para mí, a veces pienso que me da igual lo que le pase”.

Aquello me entristeció profundamente y me hice la promesa de intentar  que nunca me sucediera lo mismo, de conseguir que mi hijo y mi pareja sean importantes, aunque a niveles diferentes, para mí.  Después mis años de profesión me han hecho ver que aunque uno no lo desee los hijos suponen un punto de inflexión importante en la pareja, cómo afrontarlo es la clave de que la pareja sobreviva y se fortalezca.

Uno se empareja, entre otras cosas, con la idea de compartir primero la vida con esa persona, después puede ser que decidan tener un hijo, que es una gran prueba de amor. Pues esto que es el comienzo, parece que se olvida en el tiempo.

imagen de mundoconsejos.com
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Tener un niño no tiene que suponer un olvido personal ni una dejadez en las relaciones de pareja. Es cierto que cuando se tiene un hijo no hay tiempo para uno, mucho menos lo puedo poner en la pareja, pero está comprobado que si sacamos un ratito para cuidarnos y dedicarnos tiempo, si nos tratamos con cariño, si nos procuramos el bienestar, la educación es más fácilmente abordable.

Según Joan Garriga, especialista en constelaciones familiares y en sanar las relaciones entre padres e hijos,  “los padres están primero frente a los hijos, y son más importantes que ellos. Además, tiene una gran importancia amar en el hijo al otro progenitor.Lo que más ayuda es que los hijos reciban uno de los mayores regalos posibles en su corazón: ser queridos tal como son y muy especialmente que en ellos se quiera a su otro progenitor, porque así se sienten completamente amados, ya que en fondo el hijo no deja de sentir que de alguna forma también es ´sus padres´.” 

Si queremos unos hijos sanos emocionalmente, que se quieran y se aprecien es necesario que puedan ver el amor en sus padres y entre sus padres. Si nos despreciamos, si no nos queremos ¿Cómo vamos a enseñarles, a nuestros hijos, que se amen y se quieran? ¿Cómo van a aprender que no deben estar con quien no les aprecie y les trate bien? Así que cultivar el amor en la pareja, el respeto y el cariño debe ser una de nuestras prioridades cuando tenemos un hijo.

Que estos días sirvan de reflexión y de abono para que crezca el amor a nosotros mismos y a nuestra pareja….el de nuestros hijos ya está asegurado.

 

FDO: Sonia Rodríguez, Psicologa clinica y social