En la playa sin miedo al agua

¡Llegaron por fin las vacaciones!
Reunes a tu familia y vas camino de la playa. El coche lleno, la carretera llena, pero sólo deseas poder llegar, tumbarte en la arena y disfrutar con todos.
Sin embargo, cuando tu peque siente la arena o el agua, todo es desconsuelo, por más que lo intentas no hay manera… y así tu idílica playa se convierte en un ¡¡¡¡AHHHHH!!!
El inmenso mar, con su agua mucho más fría que la piscina, se mueve y la arena a veces provoca cosquilleos en los pies, que no a todos les gusta.

¡Atención! tengamos en cuenta que dependiendo de la edad de tu hijo así será el día en el mar. Algunos pediatras no recomiendan que los bebés menores de 6 meses pasen mucho tiempo en la playa. Su piel no está madura para el sol y las cremas pueden provocar alergias, aunque es cierto que actualmente hay pequeños cucos o toallas de playas que traen incorporado quita soles con filtro para los rayos del sol.

sobrero bebe

 

Para ir con ellos y que luzcan una sonrisa tendremos que preparar una “equipación” especial:

– Sombrilla.
– Agua, agua y más agua.
– Gorro con estilo.
– Camisetas de algodón, algunas tienen protección solar.
– Bañadores de recambio.
– Si camina unas preciosas zapatillas para el agua.
– Kilos de buena crema protectora.
– Lo necesario para construir con arena: palas, rastrillo, cubos y ¡un adulto que tenga alma de arquitecto y paciencia! 5mimitos_1515Rb

¿Está todo apuntado? ¡Pues vamos a convencerle de que la playa es maravillosa y que el agua es toda una experiencia!

Primero podríamos probar el agua en una piscina natural pequeñita, bien de las de plástico o fabricando una nosotros cerca de la orilla donde pueda sentarse y mojarse o mojarnos.

Después seguro que será más fácil cogerlo entre nuestros brazos e introducirnos ya en la orilla del mar y sentarnos con él ¡teniendo siempre la precaución de tenerlo bien sujeto! Lo cierto es que entre los brazos de mamá y papá el mar se convertirá en algo que ya no será desconocido ni frío. Los baños no deben ser muy largos.

niño playa

 

El mar es un lugar que propicia las risas, los juegos, las caricias, los abrazos… puede que al principio se sientan inseguros pero… seguro que en unos años os preguntaréis…¿Cómo consigo que mi hijo o hija salga del agua del mar?

¡Feliz verano!

FDO: Montaña Navas Psicóloga Infancia y Adolescencia.

 

 

 

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¡Al agua patos! Beneficios de la matronatación

Con el calor del verano una ya no sabe qué hacer para que los peques estén fresquitos. Pero aunque sean pequeños a ellos también les gusta hacer “cosas de mayores”, como bañarse en la piscina. A mi peque le encanta y si encima está su hermana también bañándose, pues mucho mejor.

Mamá enseñando a su bebé nadarAunque ahora no puedo con mi hija mayor, estuve yendo a matronatación, y la verdad es que fue genial para las 2, ya que tiene muchos beneficios para los más pequeños, como por ejemplo para:

  • Desarrollo psicomotor: Cuando tu peque aún no anda encuentra en el agua la posibilidad de moverse tridimensionalmente, sintiendo mucha mayor la libertad y continuidad de movimientos. Aún siendo tan pequeños, comienzan a tener ciertas nociones de desplazamiento y distancia de una gran riqueza y sensibilidad, lo que le ayudará a tener  una mayor coordinación motriz, por ejemplo, al gatear o comenzar a andar.
  • Fortalecimiento del sistema cardiorrespiratorio: La natación fortalece el corazón y los pulmones. Debido al trabajo respiratorio que se realiza en el agua se aumenta la eficiencia en la oxigenación y traslado de la sangre.
  • Aumenta el coeficiente intelectual: Está demostrado que los bebés que han hecho natación en los 2 primeros años de vida desarrollan una percepción mayor del mundo que los rodea, con lo que ya están aprendiendo a ser más creativos y observadores. El agua estimula la capacidad de juego del niño, lo que le ayudará mucho para otros aprendizajes.
  • Mejora y fortalece la relación afectiva y cognitiva entre bebé-mamá-papá: el poder jugar en la piscina con sus papás le llevará a compartir situaciones ricas y profundas que no sucederán de otra forma, pues se van a juntar las reacciones innatas e instintivas del bebé con las propias vivencias que genera la práctica de la natación, que sin duda ayudaran al conocimiento mutuo, alimentando el amor y orgullo de mamá y papá.
  • Inicia la socialización sin traumas en un ambiente lúdico y recreativo: La convivencia en la piscina con otros niños le ayudarán a relacionarse mejor, y además aprenderá a compartir y realizar actividades junto a otras personas. El bebé adquiere más confianza para comunicarse y desarrollarse en grupo, ya que estará en constante contacto con otras personas.
  • Desarrolla las habilidades vitales de supervivencia. Un ejemplo de ello es que aprenden a girarse sobre su espalda y flotar ante una caída al agua.
  • Ayuda al bebé a relajarse: Los ejercicios suaves, combinados con el agua a una temperatura agradable, relajarán al bebé y estimularán su apetito, con lo que comerá y dormirá mejor.
  • Ayuda al bebé a sentirse más seguro: Ya que disfruta mucho aprendiendo a nadar al sentir que sus padres tienen su atención concentrada en él.

Y además termina agotado, así que después de un rato jugando en el agua, seguro que se dormirá una buena siesta.