Juego y estimulación en el agua: Beneficios de la matronatación

Ya os hemos contado en más ocasiones qué es la matronación y sus beneficios, pero hoy nos los vuelve a recordar la fisioterapeuta de iQtra.

Uno de los principales beneficios de la matronatación es que ayuda al desarrollo psicomotor y cognitivo del bebé  y además, resulta especialmente beneficiosa para bebés y niños prematuros.

Como ya os hemos contando anteriormente, el agua es un entorno perfecto para la estimulación infantil, y  ya sabéis que en 5mimitos nos encanta daros consejos sobre juegos y estimulación con los peques, por eso hoy hemos hecho un hueco en el blog a Estela Pérez,  fisioterapeuta de iQtra Medicina Avanzada y experta en terapia acuática.

Estela Pérez, fisoterapeuta de iQtra[1]

Ella nos cuenta cómo la natación para bebés potencia y mejora su desarrollo psicomotor, cognitivo y sensorial, les aporta confianza y enriquece la relación entre el bebé y sus padres. Todo ello mientras ambos juegan y se divierten en la piscina,  “El agua es un entorno idóneo para la estimulación infantil, facilita ciertos movimientos, relaja las articulaciones, despierta el equilibrio… Y el bebé se siente cómodo, libre y ágil y se divierte”, cuenta Estela Pérez. Además, “El medio acuático le aporta autonomía y confianza: en la piscina, junto a su padre o a su madre, amplía su seguridad física, disfruta y se relaja”, nos añade, “a la vez que se habitúan al medio y aprenden a manejarse en él, algo que también supone una gran tranquilidad para los padres”.

También nos recuerda que “Si la terapia en el agua es beneficiosa para todos los niños en general, mucho más en aquellos que sufren algún tipo de patología como hipotonías de cualquier origen, grandes prematuros, parálisis cerebral infantil, enfermedades neuromusculares, etc.”

Sesión matronatación 2

¿Y desde cuándo puede los bebés pueden disfrutar de esta experiencia y sus beneficios? Pues desde los cuatro meses. Normalmente en los sitios en los que se imparten clases de matronatación los profesionales suelen adaptar las clases a las necesidades de los peques, como es el caso de iQtra.

Las clases suelen estar centradas en:

  • Que el bebé adquiera tono muscular en la espalda, sujete la cabeza, se mantenga boca abajo y en esta postura empiece a hacer reacciones de equilibrio.
  • En medio de juego y chapoteos se fomenta que el peque aprenda a agarrar objetos, traspase con ellos la línea media, encaje piezas, barquitos
  • Cuando ya tienen tono muscular suficiente se comienza a trabajar con los peques sentados. Suelen usar  flotadores y otros materiales de la piscina y también las manos de sus padres, lo que fomenta el vínculo y el apego entre padre e hijo.
  • A partir del año se comienza a trabajar ya con posturas con el peque de pie y con la preparación para la marcha. A través de los ejercicios en el agua se va ayudando al niño a que desarrolle el equilibrio para permanecer de pie a la vez que vamos aumentando la fuerza de sus piernas y de su espalda.
  • A los 2 años el niño ya empieza lo que propiamente serían las habilidades para la natación. Ya es capaz de mantenerse en el agua él sólo con pequeñas ayudas y se  va introduciendo la patada natatoria y el movimiento de los brazos. A los dos años o dos años y medio llega el momento en el que el peque ya puede zambullirse en piscinas más grandes.

Mis peques fueron los 2 a matronatación y la verdad es que les vino fenomenal, ¿Y los tuyos?

Fdo: Ana Molleda. La mamá de 5mimitos.

Más consejos sobre el ejercicio durante el embarzo

Como os comentaba en mi post anterior, hay ciertos ejercicios que si se pueden hacer durante el embarazo y no son un riesgo para la salud del bebé.

Embarazada en chandal

Como la natación, el pilates y el yoga. En cuanto a la natación, es cierto que se comenta muchas veces que no es recomendable por las posibles infecciones que se pudieran coger. Pues bien, no hay que tenerlo en cuenta; es decir, sí se puede practicar la natación durante el embarazo, ya que el útero se encuentra protegido por el tapón mucoso, que es una barrera que se encarga de no dejar pasar a “nadie” hacia el interior del útero durante el embarazo. Obviamente, la higiene es muy importante, pero no por ir a una piscina pública va a ocurrirle nada al bebé. De hecho, cada vez son más las piscinas que ofrecen clases de natación para embarazadas. Y aquí hay que puntualizar un dato importante: no se debe nada al estilo “braza”, porque es un estilo que aumenta la curvatura lumbar, ya de por sí aumentado en el caso de las embarazadas, con lo que hay que optar por estilos de elongación de la columna, esto es, a crol o a espalda.
En cuanto al pilates, como no hay impactos y el ejercicio se fundamenta en la elongación de la columna, la movilización y la tonificación de la musculatura abdominal y de la espalda, pues se convierte en uno de los mejores amigos del embarazo, sin duda alguna, y se puede realizar durante todo el proceso, aunque llegará un momento, alrededor del 8º mes, en el que la tripa impedirá hacer la mayoría de los ejercicios, con los que será el momento de hacer una pausa.
En cuanto al yoga, ocurre algo muy similar, aunque es cierto que las posiciones adoptadas suelen ser más forzadas, y debe prestarse más atención durante el primer trimestre. Esto no significa que se deba dejar de hacer yoga en esa parte del embarazo, pero sí que no se realicen posturas muy forzadas y que compriman el abdomen, por la precaución de la que hablábamos anteriormente. Es decir, que con cuidado se pueden hacer muchas cosas, siempre atendiendo a que no debe producirse dolor realizando ningún ejercicio de ningún tipo. Si es así, hay que consultarlo con el ginecólogo.
Otra opción que tenemos es ir al gimnasio, donde lo mejor que podemos hacer para el ejercicio cardiovascular es correr en las bicicletas elípticas, ya que movilizamos todo el cuerpo pero no hay impacto contra el suelo, nuestros pies están siempre apoyados sobre las plataformas. Además, cuando una mujer está en su 5º o 6º mes, no se sentirá muy cómoda saltando y rebotando al correr, y ella misma se dará cuenta de que prefiere alternativas sin esos impactos del pie contra el suelo

En definitiva, se puede y se debe hacer deporte durante el embarazo, y a lo largo de los días iremos viendo que éste nos va a ayudar a sentirnos mejor, a estar más preparados físicamente para el parto, a facilitar la recuperación posterior, etc. Y hay un apartado que lo desarrollaremos por separado y ampliamente, y es el suelo pélvico, que necesitará de un entrenamiento exclusivo durante muchos meses por muchos y muy importantes motivos.

Ejercicio durante el embarazo

Si pensamos en una de las armas más importantes que tenemos para estar sanos, una de las primeras que nos vienen a la mente es el ejercicio físico. Gracias a este, nuestro sistema músculo-esquelético es más elástico, fuerte y resistente, nuestro sistema cardiovascular funciona mejor, nuestro estado general es más enérgico, somos más resistentes a las infecciones porque mejoramos el sistema inmunológico… En definitiva: es fundamental hacer ejercicio.Embarazada haciendo yoga

La pregunta, en este caso, es: y ¿durante el embarazo?. Pues igualmente, no hay que dudarlo, hay que hacer ejercicio. Lo que ocurre es que en este campo nos encontramos con muchas ideas y opiniones que, en ocasiones, se contraponen. Por ejemplo, si hay ciertos deportes que no se deben practicar, que si no es buena la natación por la posibilidad de coger infecciones, que si en el primer trimestre no se debe hacer deporte por riesgo de aborto… Pues vamos a intentar poner un poco de orden.

Lo primero es que el ejercicio hay que realizarlo durante todo el embarazo (y antes y después, claro está), y se puede hacer deporte durante el primer trimestre, aunque esto hay que comentarlo concretamente; el problema de hacer deporte y, por tanto, esfuerzos más bruscos, está en el hecho de que es la etapa más propensa en el embarazo a la hora de poder sufrir un aborto. Pensemos que cuando el espermatozoide y el óvulo se juntan, comienza la división celular que, tras una serie de pasos, dará lugar a un embrión que tendrá que “asentarse” en el útero, y es en este proceso donde ocurren la mayoría de los abortos, ya que puede ocurrir algo que impida ese asentamiento y, por tanto, se interrumpa el embarazo. Y ¿eso podría ocurrir haciendo ejercicio?; la respuesta sería: eso puede ocurrir por muchos motivos (algunos de ellos sin causa conocida), entre los que se encuentran los traumatismos. Un golpe fuerte podría producir un aborto, sí. Pero, para tranquilizarnos, tengamos en cuenta que hablamos de un golpe muy fuerte, y eso no es tan habitual (caída por escaleras, accidente de tráfico…). Es muy frecuente que una mujer embarazada se golpee en la tripa con algún objeto, se lleve un gran susto (cosa comprensible totalmente) y que todo quede ahí, ya que el embrión está absolutamente protegido por capas musculares, bolsa, líquido amniótico, etc.

Pero también es cierto que hay deportes más adecuados que otros, y la diferenciación es bastante sencilla: todos aquellos deportes de impacto son desaconsejables. Es decir, deportes como el esquí o las artes marciales, en los que se puede sufrir alguna caída brusca o impacto directo, hay que dejar de hacerlos, por precaución. Otros deportes como el tenis, el paddel o el baloncesto, a modo de ejemplo, en los que, pese a no ser bruscos, podríamos sufrir un golpe con una pelota, pues podríamos decir que están desaconsejados, pero no por la imposibilidad de hacerlos, sino por ese riesgo de un posible accidente. Esto parece que nos va reduciendo el grupo de deportes permitidos, pero siempre tenemos que verlo como algo preventivo y por la salud de la mamá y del bebé, aunque nos suponga dejar de lado durante unos meses nuestro deporte preferido. Los que sí podemos hacer son los que siempre recomendamos como saludables y no lesivos (si se hacen correctamente), y son la natación, el pilates y el yoga.

Y hoy hasta aquí, otro día continuamos con más consejos sobre el ejercicio durante el embarazo.

¡Al agua patos! Beneficios de la matronatación

Con el calor del verano una ya no sabe qué hacer para que los peques estén fresquitos. Pero aunque sean pequeños a ellos también les gusta hacer “cosas de mayores”, como bañarse en la piscina. A mi peque le encanta y si encima está su hermana también bañándose, pues mucho mejor.

Mamá enseñando a su bebé nadarAunque ahora no puedo con mi hija mayor, estuve yendo a matronatación, y la verdad es que fue genial para las 2, ya que tiene muchos beneficios para los más pequeños, como por ejemplo para:

  • Desarrollo psicomotor: Cuando tu peque aún no anda encuentra en el agua la posibilidad de moverse tridimensionalmente, sintiendo mucha mayor la libertad y continuidad de movimientos. Aún siendo tan pequeños, comienzan a tener ciertas nociones de desplazamiento y distancia de una gran riqueza y sensibilidad, lo que le ayudará a tener  una mayor coordinación motriz, por ejemplo, al gatear o comenzar a andar.
  • Fortalecimiento del sistema cardiorrespiratorio: La natación fortalece el corazón y los pulmones. Debido al trabajo respiratorio que se realiza en el agua se aumenta la eficiencia en la oxigenación y traslado de la sangre.
  • Aumenta el coeficiente intelectual: Está demostrado que los bebés que han hecho natación en los 2 primeros años de vida desarrollan una percepción mayor del mundo que los rodea, con lo que ya están aprendiendo a ser más creativos y observadores. El agua estimula la capacidad de juego del niño, lo que le ayudará mucho para otros aprendizajes.
  • Mejora y fortalece la relación afectiva y cognitiva entre bebé-mamá-papá: el poder jugar en la piscina con sus papás le llevará a compartir situaciones ricas y profundas que no sucederán de otra forma, pues se van a juntar las reacciones innatas e instintivas del bebé con las propias vivencias que genera la práctica de la natación, que sin duda ayudaran al conocimiento mutuo, alimentando el amor y orgullo de mamá y papá.
  • Inicia la socialización sin traumas en un ambiente lúdico y recreativo: La convivencia en la piscina con otros niños le ayudarán a relacionarse mejor, y además aprenderá a compartir y realizar actividades junto a otras personas. El bebé adquiere más confianza para comunicarse y desarrollarse en grupo, ya que estará en constante contacto con otras personas.
  • Desarrolla las habilidades vitales de supervivencia. Un ejemplo de ello es que aprenden a girarse sobre su espalda y flotar ante una caída al agua.
  • Ayuda al bebé a relajarse: Los ejercicios suaves, combinados con el agua a una temperatura agradable, relajarán al bebé y estimularán su apetito, con lo que comerá y dormirá mejor.
  • Ayuda al bebé a sentirse más seguro: Ya que disfruta mucho aprendiendo a nadar al sentir que sus padres tienen su atención concentrada en él.

Y además termina agotado, así que después de un rato jugando en el agua, seguro que se dormirá una buena siesta.