El huerto como recurso educativo

¿Os habéis dado cuenta el florecimiento de los huertos? en casa, en el medio urbano, en la escuela, empieza a haber un efecto contagio positivo, por el que la gente desea tener un huerto.

Pero ¿por qué? quizás por la necesidad del contacto con la naturaleza. En la ciudad lo necesitamos. Así que por qué no aprovecharlo para que sea una herramienta educativa, tanto en casa como en la escuela.

El huerto ofrece un abanico de posibilidades, es un medio de juego y de aprendizaje así como puede ser un espacio lleno de belleza si se gestiona bien. Si os animáis a tener un huerto, no os desesperéis se aprende con la experiencia, es un laboratorio, que permite hacer ensayos y confundirse.

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¿Qué se puede aprender en un huerto?

  • Es un laboratorio vivo, por lo que se harán experimentos, unas veces funcionarán y otros no, tolerar así la frustración.
  • El origen de los alimentos, y su evolución. Las verduras, no aparecen por arte de magia en los supermercados, sino que lleva su tiempo producirlos y hay que cuidarlos, por lo que hay que responsabilizarse de ellas, para poder disfrutarlas más tarde.
  • Las plantas tienen su ciclo por lo que se puede aprender a tener paciencia.
  • Se puede establecer vínculos con el medio ambiente y de esta manera aprender a respetarlo.
  • El huerto es un espacio de trabajo en equipo, por lo que esta cuestión ayuda a enseñar la importancia de trabajar con los demás y respetarlos.
  • Refuerza la autoestima.
  • Además es un espacio de encuentro entre personas de diferentes generaciones, los padres, abuelos, profesores e hijos pueden intercambiar experiencias.
  • Mejora del desarrollo psicomotriz, coordinación de movimientos, desarrollo sensorial, disfrutar con todos los sentidos.
  • Puede ser un espacio, no sólo para trabajar, sino también para jugar, con actividades más distendidas.
  • Se ponen en práctica, los contenidos aprendidos en otra asignaturas, como matemáticas, ciencias naturales, etc…
  • Se valora el trabajo y esfuerzo de los agricultores, de las personas que trabajan en el campo.
  • Se conoce cómo es necesario que haya un equilibrio en el ecosistema.
  • Y además se aprende cómo funciona la agricultura ecológica. En este caso es necesario que se practica este tipo de agricultura, porque al estar en contacto con niños, los productos fitosanitarios, deben ser respetuosos con el medio ambiente y nada tóxicos para la salud humana.

¿Alguno de vosotros tiene huerto? ¿Qué experiencia tenéis con ellos?

Fuente imagen: pinterest

Fdo: Pilar de Espacios vivos

¡¡Nos vamos de picnic!!

Aprovechando el buen tiempo que sigue haciendo a finales de verano, ir al campo de picnic puede ser una buena idea para el fin de semana.

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Para nuestros bebés, el simple hecho de salir de casa y disfrutar al aire libre ya les parece toda una aventura, pero si además se come fuera es más divertido. Por eso, os comento algunas cosas a tener en cuenta si vais a organizar una excursión con vuestro peque.

Si, además de comer en el campo, el plan es hacer una excursión con los niños, no os olvidéis de adaptar la ruta a la edad de vuestro peque y sus necesidades de transporte. Por ejemplo, no es lo mismo una excursión con un bebé que va en cochecito o mochila, que uno de entre 1 y 2 años, que ya camina. Hay que sopesar si nos interesa más una ruta en la podamos ir con sillita o elegir un trayecto corto para poder ir andando con ellos y poder descubrirles un montón de cosas nuevas, como flores, insectos, etc…

A la hora de elegir un sitio para sentarse a hacer el picnic, lo ideal es buscar un lugar con sombra, con suficiente espacio para jugar y sin peligros cerca (un río caudaloso o un terraplén). Además de llevar comida, y algo donde sentarnos (como un mantel o una toalla), no podemos olvidarnos de llevar suficiente agua, un gorro, crema protectora, ropa de recambio, alguna chaqueta por si refresca y algún juguete sencillo y ligero, como por ejemplo una pelota hinchable, unos prismáticos, cubo y la pala.

Por supuesto, antes de marcharnos de donde hayamos comido, hay que dejarlo todo recogido, como nos lo hemos encontrado, sin basura, ni desperdicios, y si los niños tienen edad suficiente, pueden ayudarnos a recoger. Así también les enseñamos a respetar al medio ambiente.

Casi se me olvida, respecto a la comida y como aún estamos en verano, conviene tener ciertas precauciones: aparte de llevar cosas fáciles de comer y transportar (sin salsas ni líquidos), no os olvidéis de que hay ciertas bacterias como la salmonella que se propagan con gran facilidad, así que si vais a llevar alimentos con huevo, procurad que estén bien refrigerados. Tampoco debéis mezclar en el mismo recipiente alimentos crudos con cocinados, para evitar contaminaciones cruzadas.

Si seguís estos consejos, seguro que tendréis una excursión muy divertida y sin sobresaltos.