Cómo enseñar a los niños a compartir

niños corriendo detrás de pelotaA menudo una de las cosas que más nos preocupa a los padres es que nuestros hijos sepan compartir y sean generosos, así que no es raro ver en el parque la escena de un padre diciendo a su hijo “hay que compartir” y coger el juguete del niño para dárselo a otro. Sin embargo, no nos planteamos el hecho de que muchas veces les pedimos a nuestros hijos lo que no estaríamos dispuestos a hacer nosotros mismos.

Si nuestro padre viniera y nos dijera que tenemos que compartir y dejarle nuestro coche al vecino, pensaríamos que en todo caso nuestro progenitor debería ofrecer su propio coche y no el nuestro. Sería una situación que nos parecería surrealista. Pero no menos surrealista es cuando nosotros les decimos a nuestros hijos que tienen que dejar su cubo y su pala.

Compartir por decisión y no por obligación

En lugar de sugerir la acción coaccionamos e imponemos a nuestros hijos que dejen sus cosas, sin plantearnos que puede que para ellos su pala sea lo más preciado en ese momento, que no tienen por qué compartirla con el primer niño que se siente a su lado en el arenero y que eso no significa que sea un niño egoísta. Pensamos que no es comparable nuestro coche con su pala que no es más que un trozo de plástico.

Un estudio de la Universidad de Cornell, confirma que dar a los niños la opción de decidir si comparten hace que aumente su generosidad posteriormente. Y es que el acto de compartir para que conserve su esencia, debe ser libre y voluntario. Así pues si dejamos que nuestros hijos decidan libremente si quieren o no quieren compartir sus cosas, es muy posible que luego empaticen y respeten más cuando el otro no comparta algo con ellos. Mientras que si les obligamos tenderán a exigir que los demás hagan lo mismo con ellos sin respetar la voluntad del otro.

Cómo mostrar a nuestros hijos las ventajas de ser generoso

Sin embargo, existen formas de enseñar a los niños a compartir respetando sus deseos. A menudo hay juegos en los que es más divertido jugar juntos que disponer de los juguetes para uno mismo. Los juegos de imitación como “jugar a las cocinitas” son mucho más divertidos si tienes a alguien que coma tus guisos y te diga lo buenos que están que si son sólo para tu peluche. Se establece así un juego colaborativo que hace que todos lo pasen mejor. En niños más mayores, los juegos de mesa, en los que es estrictamente necesario más de un jugador, pueden servir para la misma función.

Así pues no sólo conseguimos que nuestros hijos sean más generosos sino que contribuimos a una educación en valores más global en la que además aprenden a respetar los deseos del otro y empatizar cuando no quieren dejarles su juguete preferido.

Fdo: Martina Calzada.

 

No hay 2 niños iguales

De todos es sabido, que cada niño es un mundo y como tal no se suelen criar 2 niños de la misma manera.

Hay muchas cosas a tener encuenta, lo primero, es que cada hijo llega en momento de tu vida diferentes y por tanto ya nada puede ser igual, incluso si son mellizos o gemelos, cada uno tiene una personalidad y capacidades diferentes. Por eso, lo ideal es criarlos respetando los rasgos individuales de su personalidad.

Nuestra tarea como padres es descubrir  sus características y sus capacidades propias, con el fin de desarrollarlas intensivamente.

niños jugandoHay ciertas pautas básicas que todos aplicamos cuando son pequeños y que todos los niños antes o después desarrollan. Como caminar, leer, escribir, pero no debemos caer en la tentación de forzarle a desarrollarse en lo que nosotros deseamos y obligarle a que sea médico, futbolista, abogado, etc…Debemos respetar a nuestros hijos tal y como son.

Para intentar detectar lo que hay oculto en cada niño, lo mejor es observar sus actividades, qué cosas le gustan más, cuales se le dan mejor y para ello hay que ir probando y dando al niño la posibilidad de encontrar lo que más le gusta, ya sea con las actividades extraescolares, o simplemente observándolo para descubrir lo que elige con mayor frecuencia, en sus juegos o actividades cotidianas, lo que comprende más rápidamente, en todo aquello en lo que tiene éxito, y a partir de qué experiencias aprende más deprisa. Así, serás capaz de saber en qué aspectos del desarrollo tu peque tiene un mayor o menor potencial. Al final , todo lo que hay que determinar es si una actividad “deseable” será o no beneficiosa para él.

A la hora de estimular el desarrollo de tu hijo, hay que tener encuenta que el incremento de una habilidad en concreto esté en armonía con el resto de su desarrollo y personalidad infantil,  no conviene concentrarse en los rasgos aislados. Los niños deberían desarrollarse globalmente para poder tener un crecimiento equilibrado.

¿Y vosotros criáis igual a vuestros hijos?

 

Firmado: Ana Molleda, la mamá de 5mimitos

 

Ambiente familiar del niño celoso

En el anterior post os expliqué en qué consisten los celos, las posibles causas de celos entre hermanos, su proceso evolutivo y los signos identificativos del niño celoso, desde el punto de vista del Dr. Banús, psicólogo infantil. En este contexto también hay que atender a los estilos educativos de los padres así como el ambiente familiar en el que viven los hermanos.

En los hogares en los que el estilo es abierto y comunicativo, está exento de comparativas y se caracteriza por existir una igualdad de trato adecuado a cada edad, es decir, cada hermano recibe la autoestima necesaria, se producirán menos probabilidades de que se propicien los celos. Así lo afirma el Dr. Banús. Sin embargo, cuando se produce una atención asimétrica, o lo contrario a lo comentado es más que probable que se produzcan estas actitudes. “Sucede que hay niños más extrovertidos, alegres o con mejores recursos sociales que suelen acaparar la atención con mayor facilidad que alguno de sus hermanos- asegura este especialista- Es normal, en estas situaciones, que estos niños reciban de forma natural mayor atención de las otras personas”. Según apunta, algunos estudios avalan la hipótesis de que cuando existe una buena relación afectiva padre-hijo antes del nacimiento del hermano, se minimiza el riesgo de conflicto posterior con la madre, motivado por los celos.

celos olga quintanilla

Pero atención, este doctor también llama la atención sobre el “factor de riesgo” que puede desencadenar el estado anímico y emocional de una madre tras el parto. Y es que los cambios que se producen en las mujeres por cansancio, estrés post-parto o incluso depresión, entre otros, pueden llegar a afectar negativamente al niño porque puede relacionar todos estos cambios con la llegada del bebé. Así que mucho ojo con estos detalles y tratad de “suavizar la situación” si os encontráis en este caso.

El ambiente familiar

En relación con los factores ambientales, conviene saber que los niños que en su primera infancia han sufrido carencias afectivas como malos tratos, agresiones, o abandono, entre otros, pueden desarrollar a medio o largo plazo, aunque el ambiente se haya “normalizado”, una sensibilidad especial hacia la necesidad continua de atención. Esto supone “poca tolerancia a compartir su espacio con otros y, por tanto, a desarrollar conductas celosas de diferente índole”, apunta el Dr. Banus. Tampoco conviene posicionarse en el otro extremo pues la tolerancia diez también puede ser contraproducente y provocar desajustes que deriven en episodios celosos.

En opinión del especialista en Neurología y Psiquiatría, doctor en Medicina y diplomado en Psicología Clínica, Aquilino Polaino “hay padres que se siente culpables por el comportamiento celoso de algunos de sus hijos. Aunque en algunos casos esto es así, los padres no deben sentirse necesariamente culpables por ello. Deben preocuparse más de prevenir o encauzar estos comportamientos. Ante el niño celoso, los padres no deben adoptar ni una actitud permisiva ni estrictamente represora”. No obstante, se deben seguir unas pautas para saber corregir estas conductas pues de lo contrario, “los padres enseñarán a sus hijos a odiar a sus rivales.  Los niños entenderán que ciertos sentimientos de envidia y odio pueden estar justificados; que compararse con los demás es lo normal y que descalificar al compañero porque tiene más o menos habilidades que nosotros es algo corriente”, explica Polaino. Pero también hay que descartar una atención machacona por parte de los padres ante el problema, lo que prolongará una conducta que tal vez pudiera ser puntual.

celos

 

Estrategias ante las actitudes celosas

La estrategia a seguir debe ser común entre los padres y los familiares más próximos. El Dr. Banús nos hace las siguientes puntualizaciones para minimizar las conductas entre hermanos.

 

–          Establecer un equilibrio en el trato a los diferentes hermanos sin evidencias de trato de preferencia.

–          Siempre resulta más eficaz destacar los aspectos positivos que los negativos.

–          Ante las conductas celosas por rabietas, desobediencia o negativismo, etc., puede aplicarse la retirada de atención o alguna de las técnicas conductuales que se emplean en la modificación de conducta.

–          Aumentar el tiempo en actividades y juegos de toda la familia.

–          Responder con sosiego a los episodios celosos sin recriminarle e informándole de nuestra decepción por su comportamiento y dejar de prestarle atención. Razonar no siempre funcionará. Debemos entender su conducta como un malestar y no desde la perspectiva adulta.

–          Si los celos son de un hermano mayor hacia uno pequeño, resulta útil recordar “sutilmente” las ventajas de ser el mayor. Si los celos son de un niño de 3 o 4 hacia un recién nacido, destacar las bondades que supone poder ayudar a los papás en los cuidados hacia el bebé.

 

FDO: Olga Quintanilla, periodista y madre.

 

 

 

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Los celos entre hermanos ¿Cómo manejarlo?

Como continuación de mi post anterior, hoy os voy a contar, Qué sienten los padres ante los celos entre sus hijos y qué hacer.

Hermanos peleando
Foto realizada por Aislinn Ritchie

¿Qué sienten los padres cuando sus hijos sienten celos entre ellos?

En estos años de trabajo con padres y niños he podido comprobar que los padres tienen también diferentes sentimientos ambivalentes en ocasiones ante el niño “celoso”.

El sentimiento de alegría por la llegada de un nuevo hijo se mezcla con el de tristeza o culpa por lo que este hijo querido va a tener que sufrir al tener el hermanito.

Ante el niño “celoso” aparece miedo a que pueda dañar al otro, con lo que se pone en marcha una constante hipervigilancia y llamadas de atención al niño, que no hace más que acentuar los sentimientos negativos de éste. En muchas ocasiones aparece el enfado y los “castigos”, recriminándole por sus actitudes y muestras de comportamiento “celoso”.

Con lo que esto se convierte en una rueda, Niño con angustia, miedo a perder el cariño, inseguridad ante los padres: celos en definitiva ante el hermano—-padres que recriminan, se enfadan, castigan———aumenta el miedo, la angustia, la inseguridad—–mayor nivel de celos ante el hermano.

¿Qué podemos hacer?

Lo primero es entender al niño y lo que le está sucediendo: No es que no sepa querer a su hermano, no es que le odie, no es que le quiera el mal, es solamente que lo ve como un peligro ante el amor de los padres. Si como padres somos capaces de que el niño sienta que no se le va a dejar de querer, que tiene su lugar en nuestro corazón y que un hermano no se lo quita, el niño bajara el nivel de angustia. Pero para eso necesita tiempo de digestión, de ver que no sucede lo temido y de entender que su hermano no le quita nada, solo así podrá empezar a aceptarlo y quererlo.

Así que revisemos nuestras actitudes con los niños, como los tratamos, no  vale solo valorar y dar refuerzo positivo al niño que va a tener un hermanito para evitarle sentir celos.  Si no lo creemos o es exagerado el niño se da cuenta y tampoco se lo cree. No comparemos y desvaloricemos al hermano pequeño “tu eres mas guapo que ese pequeñajo”, “mira que mal hace las cosas” para evitar que el mayor sienta celos, pensando que así le ayudamos, de esta forma solo conseguiremos que sienta temor a que en cualquier momento puede ser él el comparado o criticado. No carguemos en el mayor el peso de la responsabilidad de “dar ejemplo” por que entonces aparece una angustia que se descargará contra la fuente de ese peso, “el pequeño al que tengo que cuidar y dar ejemplo”.

No olvidemos que cada niño es único, tiene sus propias características y cualidades diferentes o semejantes pero es un individuo propio. Lo único en común que tienen es el amor de los padres, así que tienen que ser individuos con capacidades propias y con un amor propio para cada uno. Como niños tienen que aprender a compartir, como padres tenemos que aprender a repartir.

Así que ya sabéis el mejor remedio para los celos son: unas gotitas de aceptación, mezcladas con un chorrito de seguridad, unos cuantos toques de amor y cariño, todo ello agitado en la cubitera de la paciencia y la comprensión.

 

A modo de conclusión

No es fácil compartir el amor, no es fácil sentir seguridad de que pase lo que pase, hagamos lo que hagamos nos van a seguir queriendo. Los celos son un camino que todos tenemos que transitar, que tenemos que recorrer, padres e hijos. No podemos evitar pasar por él. Es necesario porque se sientan las bases de la seguridad y la confianza en el amor, amor incondicional, amor no por cómo es uno o por lo que hace, sino amor simplemente por SER.

Sonia Rodríguez Martín

Psicóloga y psicoterapeuta gestalt

www.ciparhpsicoterapia.com