Ejercicios para realizar con un niño con Dislalia

[author] [author_image timthumb=’on’]http://5mimitos.com/wp-content/uploads/2013/01/samuel.jpg[/author_image] [author_info]Samuel Arroyo. Diplomado en Logopedia y Psicólogo clínico. Nos ayudará a entender la evolución del aprendizaje del habla de los peques y a entender algunos trastornos del habla.[/author_info] [/author]

En los dos artículos anteriores, definimos y describimos lo que es la dislalia y explicamos cómo actuar en caso de que nuestro hijo presentara los síntomas de dicho trastorno del lenguaje.

En este artículo, vamos a contar cómo podemos trabajar con el niño que presenta dislalia, y los diferentes tipos de trabajo y ejercicios que podemos realizar junto a él en nuestra casa.Dislalia-infantil

Antes de comenzar, hay que tener en cuenta dos aspectos muy importantes.

El primero de ellos, es que estos ejercicios son complementarios a lo que el logopeda os mande para realizar en casa. Lo habitual es que aparte de lo que se trabaja en el gabinete, el logopeda prepare una serie de ejercicios para hacer en casa conjuntamente los padres con el niño, ya que es en su medio natural donde realmente el niño debe generalizar lo aprendido en el gabinete. Este tipo de ejercicios probablemente serán muy parecidos a los que os voy a detallar más adelante. Con esto, quiero decir que no es aconsejable realizar los ejercicios “por cuenta propia”, sin el conocimiento y el consejo previo del logopeda. Siempre ha de ser un complemento del trabajo que nos manden, y con la aprobación del mismo. A veces se realizan diferentes actividades con el niño, con la mejor intención del mundo, pero que pueden ser contraproducentes, ya que podemos crearle confusión al pedirle hacer las cosas de modos diferentes, sin que llegue a saber qué es lo que debe hacer.

Y el segundo aspecto, es que nunca debemos intentar enseñar al niño el fonema que no es capaz de producir. Como en el punto anterior, seguramente lo haremos con la mejor intención, pero el resultado puede ser desastroso. El logopeda siempre ha de ser el encargado de enseñar un fonema, sílaba o sinfón a un niño, ya que es el que conoce cómo enseñar el punto de articulación, el modo, los “trucos” para hacerlo, etc. Esto tenemos que tenerlo muy claro, ya que si el logopeda enseña al niño a producir un determinado fonema de un modo y en casa se le enseña de otro diferente, como ya hemos mencionado anteriormente, las consecuencias siempre van a ser negativas para el niño.

Por tanto, vamos a enumerar ejercicios para hacer como apoyo al trabajo en el gabinete, como modo de generalizar lo aprendido en él al resto de contextos naturales del niño, y con el visto bueno del logopeda.

Ejercicios de respiración y soplo.

Se realizan como base de una buena fonación, ya que a veces el niño que presenta dislalia puede ser respirador bucal, o tener un patrón incorrecto de respiración o presentar una capacidad respiratoria muy baja, con soplo débil, etc.

Ejercicios de respiración.

Lo ideal es hacerlo tumbado, en una alfombra o esterilla, y en caso de no poder, hacerlo sentado. A veces son ejercicios muy tediosos para un niño pequeño, por lo que hay que buscar hacerlo del modo más lúdico posible. (Por ejemplo, antes de empezar, se le pide que proponga un tema, y tras cada respiración que haga decir el nombre de un animal, dibujo animado, futbolista… o previamente le decimos, vamos a hacer 5 de cada una de ellas, etc.) No hay que dedicar un tiempo excesivo, para no aburrir al niño nada más empezar

–       Coger el aire con la nariz, con la boca cerrada, suave y lentamente (sin que “suene” el aire al entrar), mantenerlo en los pulmones durante un segundo y soltarlo suave y lentamente sin que “suene”.

–       Coger el aire por la nariz suave y lentamente, mantenerlo y soltarlo rápido y fuerte.

–       Coger el aire rápidamente, mantenerlo y soltarle suavemente.

–       Coger el aire suave y lentamente, mantenerlo y soltarlo en tres o cuatro veces

–       Y todas las variantes que se os puedan ocurrir.

Ejercicios de soplo.

Es importante, que cada vez que el niño vaya a soplar, pedirle que coja el aire por la nariz con la boca cerrada (como ya sabe hacer de los ejercicios de respiración) y que lo suelte por la boca.

–       Con una vela. Apagar la llama, soplar suave sin que se apague, etc.

–       Con una pajita. Hacer burbujas en un vaso de agua, llevar el agua con la pajita de un vaso a otro, etc.

–       Con un molinillo de viento.

–       Con pitos, matasuegras, trompetillas, etc.

–       Soplar bolitas de papel, hacer carreras con ellas, partidos de fútbol, etc.

–       Hacer pompas de jabón con un pompero.

Ejercicios de discriminación auditiva.

Son tareas que se realizan para que el niño aprenda a diferenciar auditivamente entre los diferentes fonemas, sobre todo aquellos en los que presenta dificultades, para que su sistema fonológico se estructure y desarrolle correctamente.

–       Discriminación de fonemas. Hay que hacer una lista de pares de palabras en las que solamente varía un fonema. Uno de ellos ha de ser aquel que no puede articular, el que no diferencia, el que sustituye, etc. Por ejemplo, si tenemos un niño que no puede producir el fonema /rr/, que sustituye por el fonema /d/, los pares serían rama-dama, día-ría, etc. A ser posible siempre palabras con un significado, aunque no pasa nada si tenemos que elegir alguna que no lo tenga. Una vez tenemos varios pares de palabras, se pueden realizar diferentes ejercicios con los mismos. Dos de los más habituales son, por una parte se le dice al niño unos de los pares, y él decide sin son iguales o no (hay que variar por tanto entre pares diferentes e iguales). Y otro sería decirle el par (igual o diferente) y el niño debe repetirlo. En principio, se puede hacer lo mismo con sílabas, pero el nivel de discriminación es mucho mayor y si el niño es pequeño le va a costar mucho más que si son palabras.

–       Y algo más elaborado, sería realizar fichas con los pares de palabras que hayamos buscado, y enseñándole las dos a la vez, decirle que señale una de ellas, que diga el nombre de las dos, etc. Así podrá ver que aunque muy parecidas auditivamente, son dos palabras totalmente diferentes en cuanto a lo que representan.

–       Decirle una palabra y que nos diga si lleva o no un determinado fonema o sílaba, que se esté trabajando.

–       Otro ejercicio de reconocimiento de fonemas, puede ser buscar dentro de los catálogos de los hipermercados, objetos que tengan el fonema que se está trabajando con el logopeda o que se intenta adquirir. Igualmente se pueden recortar y pegar en fichas que luego utilizaremos en los ejercicios de articulación.

Ejercicios de motricidad bucolinguofacial.

Son ejercicios para realizar con el niño delante del espejo. Con ellos buscamos un mejor funcionamiento de los diferentes órganos y músculos que intervienen en la articulación, así como mejorar la velocidad, la motricidad fina, la coordinación, etc. de los mismos.

–       Ejercicios con la lengua. Sacarla y meterla, llevarla a los lados, relamerse, intentar tocar la nariz y la barbilla, mantenerla en los dientes o detrás de ellos durante unos segundos, recorrer el paladar, hacer el sonido del caballo trotando, etc. Esos mismos ejercicios, primero lentamente y luego cada vez más deprisa.

–       Ejercicios con la boca. Abrir y cerrar, dar besos, poner morritos, apretar los labios, etc.

–       Ejercicios con la cara. Poner gestos, sonreír, cara de tristeza, de enfado, etc.

–       Ejercicios con un depresor de madera. Empujarlo con la lengua, sostenerlo con los labios, etc.

Ejercicios de articulación.

Los ejercicios de este aspecto van encaminados a la mejora de todo lo relacionado con el proceso de articulación.

–       Ejercicios de sonidos. Imitar el sonido de diferentes grupos, de animales, de medios de transporte, de objetos cotidianos, de estados de ánimo (llorar, reír, enfadarse…).

–       Ejercicios para que repita sonidos, sílabas, palabras, frases, etc. Pero siempre con fonemas que ya domina o está empezando a afianzar.

–       Ejercicios de denominación. Para que nombre fichas, objetos que estén a la vista etc.

–       Ejercicios para que nos diga palabras que empiecen por un determinado sonido o sílaba.

Este es solamente un pequeño resumen de las tareas que se pueden realizar con un niño. Por supuesto, hay muchas más, que se nos pueden ocurrir a nosotros o que nos puede indicar el logopeda que trabaja con nuestro hijo.

Espero que os sea de utilidad, os sirva como guía y sobre todo para darse cuenta de la cantidad de cosas que se pueden realizar como apoyo al trabajo logopédico, para que la evolución del niño sea mucho más positiva.

Fdo: Samuel Arroyo. Logopeda y psicólogo clínico.

¿Qué puedo hacer para que no se lesione el suelo pélvico?

Embarazada comprobando relojUna vez visto todo lo que hemos contado acerca de lo “terrible” del suelo pélvico, parece que lo que podemos hacer para evitarlo roza lo imposible, lo complejo, lo desconocido. Pues bien, todo lo contrario, porque el arma de la que disponemos para evitar todas las patologías de las que hemos hablado está totalmente a nuestro alcance, es simple tanto de aprendizaje como de ejecución y sus resultados son claros. ¿Cuál es este remedio tan maravilloso?: el ejercicio. Pero no hablamos de cualquier ejercicio sino de un dirigido especialmente a esa área, y son los conocidos como ejercicios de Kegel.

Estos son una serie de contracciones de la musculatura del suelo pélvico, sobre todo del ya conocido músculo pubo-cocígeo. Mediante unos minutos al día, y pasadas unas semanas, podremos observar una clara mejoría en nuestro tono muscular. Para que nos hagamos una idea, los datos que manejamos hablan de que en un 80% de los casos de patología del suelo pélvico desaparecen los síntomas o remiten cuantitativamente. Cuando esta terapia la combinamos con la de conos vaginales o con las bolas chinas, que más adelante hablaremos de ello, entonces ese porcentaje se está elevando a un 90%. Eso sí, estamos hablando de patologías no quirúrgicas, ya que hay casos en los que la cirugía es el único remedio.

  • Ejercicios de Kegel: veréis muchos textos al respecto, con numerosos ejercicios, simples o combinados, lentos, rápidos, en diferentes posturas… Sí, es cierto que se puede trabajar de muchas maneras, pero a mí me gusta insistir en la sencillez y en la rutina, más que en la complejidad de las muchas posibilidades. Estos ejercicios consisten en realizar una contracción voluntaria del músculo pubo-coccígeo, y para saber cómo hay que hacerlo pensaremos que estamos orinando y “cortamos el chorro”. He dicho “pensaremos” porque podemos hacerlo una vez o dos para coger la sensación, pero NO debemos realizar estos ejercicios mientras orinamos, porque podríamos provocar infecciones, así como alteraciones en la función miccional. Entonces, consiste en contraer y relajar, así de simple. Vamos a ver de qué forma, ya que con 4 ejercicios es más que suficiente:
  1. contracciones lentas: contraemos todo el suelo pélvico durante unos 6 segundos, y descansamos los mismos 6 segundos. Repetimos esto muchas veces (digo muchas porque a medida que vayamos cogiendo fuerza, podremos ir incrementando el número). Es importante relajar entre contracciones, ya que un exceso de ejercicio sin relajación podría llevarnos a provocar vaginismo, entre otras cosas. No hay que ir todo el día contrayendo el suelo pélvico, hay que aprender a relajarlo.
  2. contracciones rápidas: hacemos lo mismo que antes, pero de forma rápida y rítmica, no manteniendo el suelo contraído sino buscando rapidez. Después de unas 20 contracciones, descansamos unos segundos.

En estos dos ejercicios, cuando ya llevemos un mes, mínimo, haciéndolos, podemos añadir un movimiento más, y es el de “empujar” el suelo pélvica hacia abajo, es decir, que contraemos y al relajar intentamos empujarlo al contrario, lo que nos llevará a ganar más elasticidad muscular. Pero esta modalidad no la haremos nunca desde el principio, porque si a un suelo pélvico débil lo empujamos, lo estaremos debilitando más.

  1. movimiento de ola: nuestro suelo pélvico no se mueve en bloque, debemos distinguir tres zonas de contracción: anterior (uretral), media (vaginal) y posterior (anal). El ejercicio consiste en empezar contrayendo la zona uretral, mantenerla así y contraer la vaginal, mantener las dos y contraer la anal, para proceder a relajar solo, la anal, luego la vaginal y, por último, la uretral. Así, haremos un movimiento como de ola, de adelante a atrás. Claro está, se puede invertir la dirección y, cuando estemos más experimentados, combinar las zonas, aprendiendo a notar cada parte por separado.
  2. movimiento de ascensor: este ejercicio, a diferencia de todos los demás, no lo podemos realizar los hombres, porque consiste en contraer los músculos de la vagina. Hay que imaginar un ascensor dentro de la vagina, de tal modo que vayamos contrayendo primero una zona, luego otra, luego otra… en sentido ascendente, y luego descendente. La mejor forma de llevar a cabo este ejercicio es introduciendo un dedo en la vagina para notar las diferentes zonas de contracción vertical. Además, en caso de no notar mucho, con el dedo podréis estimular las distintas alturas de la pared vaginal, de tal modo que os ayudará en la percepción de la contracción.

Con estos 4 ejercicios podemos conseguir mejorar, prevenir, aliviar, fortalecer… es decir, actuar sobre nuestro suelo pélvico. Podrán desaparecer las incontinencias, las evitaremos si no han llegado, mejoraremos las cicatrices de episiotomías, evitaremos disfunciones sexuales y mejorará la calidad de nuestra vida sexual… En definitiva, si todo es positivo…¿a qué estamos esperando?

Otra pregunta frecuente es: ¿durante cuánto tiempo tengo que hacerlos? La respuesta es simple: toda la vida. Hombre, dicho así, asusta, pero si pensáis en que debemos caminar, ir al gimnasio, nadar, hacer pilates, hacer estiramientos, etc, siempre, para estar sanos, y si lo dejamos de hacer nos vamos estropeando, pues lo mismo ocurre con los ejercicios de Kegel y el suelo pélvico. Eso sí, no es lo mismo al principio que cuando llevamos meses haciéndolos. El protocolo sería comenzar con unas 200 contracciones diarias (no, no es tanto, son unos 5 minutos), durante un mes, para pasar a 300 ó 400 al segundo mes (esto depende siempre del estado de la persona), y seguir así durante unos 6 meses. Cuando ya llevemos este tiempo, no será necesario hacerlo todos los días, sino que con dos o tres sesiones a la semana, será suficiente para mantener esa musculatura.

Y ahora viene lo mejor: no hay excusa para no hacerlos. Se pueden hacer de pie, sentados, tumbados, en casa, en el trabajo, todos juntos o a ratitos… Yo suelo recomendar coger rutinas como, por ejemplo, cuando enciendo el ordenador de la oficina hago 50 contracciones, o cuando caliento el café en el micro, o cuando me paro en un semáforo en rojo… Consiste en crear unas rutinas inconscientes, cómodas y, sobre todo, muy beneficiosas. Además, nadie tiene que notar que estamos haciendo esos ejercicios, porque no se mueve ninguna otra parte del cuerpo. Si movéis las piernas, glúteos, abdomen, etc… eso no es lo correcto.

  • Terapia de conos vaginales o de bolas chinas: los conos vaginales son, como su nombre indica, un surtido de conos de diferentes pesos, destinados a introducirlos en la vagina y que por un reflejo involuntario de la musculatura, se estimule la contracción muscular para evitar que el cono se caiga, con lo que estaremos fortaleciendo nuestro suelo pélvico. Son muchos los estudios que avalan su eficacia. Primero se comienza con los menos pesados, para ir aumentando de peso, lo mismo que con el tiempo, primero 5 minutos para llevarlos durante una hora o más, posteriormente.

Ahora bien, tenemos otra opción similar en eficacia y algo más económica, que son las bolas chinas, cuya función es la misma: introducirlas en la vagina para provocar esa contracción refleja. Son muchas las dudas que surgen sobre las bolas chinas: ¿no son un juguete sexual?, ¿no se venden en los sex-shops? Sí, ahí se venden, y en otros lugares, pero son un instrumento muy antiguo destinado a esa función, y que con el tiempo han caído dentro del mundo del juego sexual, lo cual no tiene nada de malo, pero su función principal es la que hemos comentado.

Por tanto, una buena terapia de ejercicios de Kegel y el uso de unas bolas chinas o conos vaginales significa un éxito seguro, aunque no sea con la desaparición total del problema, pero seguro que la mejoría es muy grande, y en el campo de la prevención es indudable su eficacia.

Deberíamos hacer también un inciso para comentar la Gimnasia Abdominal Hipopresiva, que también la utilizamos para fortalecer esta musculatura, pero hay que conocerla bien para aplicarla en casa, ya que es mejor que nos enseñe un profesional, inicialmente al menos. Por eso, hablaremos de este campo más detenidamente más adelante.

Con todo esto, podemos decir que hemos hablado de todo lo relativo al suelo pélvico que está a nuestro alcance, es decir, el conocer su funcionamiento y sus lesiones y, lo que es más importante, lo que podemos hacer para evitar las alteraciones del mismo. Aplicarlo es fácil, sólo requiere de un poco de dedicación por nuestra parte hasta coger el hábito. Si 10 minutos al día pueden solucionarme muchos problemas tan íntimos e incómodos…¿no merece la pena hacerlo?

FALDON PHYSIOS

 

¿Qué es el suelo pélvico y para qué sirve?

tripa embarazadaHoy vamos a hablar de uno de los aspectos más importantes relacionados con el embarazo y que, por desgracia, ha sido el gran olvidado durante muchos años, por no decir siempre…hasta ahora. Nos referimos al suelo pélvico. Desde finales del s.XX nos empezamos a encontrar con que había más información acerca del suelo pélvico, sus funciones y sus alteraciones, así como su implicación en el embarazo. Hoy en día, aunque la información es cada vez mayor, seguimos viendo una gran carencia en este aspecto, ya que se sigue pasando muy por encima y no se le dedica la importacia tan enorme que tiene. Veamos por qué.

Para hablar del suelo pélvico debemos tener en cuenta varios puntos:

    1. ¿Qué es?
    2. ¿Para qué sirve?

Y en proximos post:

  1. ¿Por qué se lesiona?
  2. ¿Qué ocurre cuando se lesiona?
  3. ¿Qué puedo hacer para evitarlo?

Ahora iremos profundizando poco a poco en cada apartado, de forma clara, no pretendiendo que memoricéis estructuras anatómicas o nombres de patologías que luego se olviden, sino buscando la comprensión clara de cada aspecto para luego poder aplicarlo de forma práctica y que nunca se olvide.

1. ¿Qué es el suelo pélvico?.

Lo definimos como el conjunto de músculos que forman una pared horizontal que cierra el abdomen por debajo. Está formado por una serie de músculos que se dividen en varias capas o planos, siendo uno superficial, uno medio y otro profundo. No es necesario conocer cada uno de ellos, pero sí nos quedaremos con el nombre de uno, el músculo Pubococcígeo (o músculo PC, para abreviar). Este músculo va desde el pubis (parte anterior de la pelvis) hasta el coxis (parte posterior), y en ocasiones recibe un nombre algo menos serio, que es el del “músculo del amor”, debido a su implicación en las relaciones sexuales y el orgasmos, como veremos más adelante.

Estos músculos se ven “atravesados” por unos orificios naturales, que son la uretra, la vagina y el ano. Por ello, podemos decir que forman una serie de anillos que rodean a estos orificios (musculatura esfinteriana), siendo una estructura muscular que ha de permitir la “comunicación” con el exterior, por decirlo de forma sencilla.

2. ¿Para qué sirve?

La misión del suelo pélvico es la de formar una hamaca sobre la que se sustentan la uretra y la vejiga, la vagina y el útero (en las mujeres), la próstata (en los hombres) y los intestinos inferiores.

Debido al hecho que comentábamos antes de que tiene que permitir la salida o entrada del exterior, su función es también la de contraerse u relajarse a este efecto, sobre todo en el caso del parto, que tiene que permitir que salga un bebé por un orificio tan aparentemente pequeño, como es la vagina.

También hay que señalar que por efecto de la gravedad nuestras vísceras empujarán a nuestro suelo pélvico hacia abajo, con lo que está en permanente estado de tensión.

Es muy importante decir, llegado a este punto, una de las frases más importantes que debemos aprender en este tema, y es que nunca, hagamos lo que hagamos, nunca, y repito, nunca trabajamos el suelo pélvico salvo que lo hagamos de forma consciente. Es decir, que por mucho deporte que hagamos, nadar, correr, saltar, pesas, tenis… ningún ejercicio lo trabaja involuntariamente sino todo lo contrario, lo debilita si acaso.

Hasta ahora, espero que vaya quedando claro tanto dónde está situado como para qué sirve. En breve seguiremos con los siguientes puntos. Pero, lo que es mas importante es que lo ejercitéis sobre todo antes y después del embarazo.