¿Qué mochila es la más adecuada para la vuelta al cole?

Como ya ha empezado el colegio y la guarde, tenemos que hablar de algo importante de cara a evitar futuras lesiones: la mochila de los niños.

En los últimos años se ha hablado mucho al respecto, y se acusa a las mochilas y los pesos excesivos que llevan en ellas, como causantes de los problemas de espalda que tan frecuentemente nos estamos encontrando en los niños. Hace dos años tuve la oportunidad de realizar un reportaje para la televisión acerca de este asunto. Para ello, fuimos a un colegio durante la entrada de los niños por la mañana, y lo que hicimos fue pesarlos a ellos y a sus mochilas. Lo que recomendamos es que no lleven una mochila con una carga superior al 10% de su peso corporal. Como ejemplo, un niño que pese 30 kg, debería de llevar una mochila de 3 kg máximo. Pues bien, después de pesar a cerca de 100 niños y sus respectivas mochilas, pude ver que, aunque muchas iban muy llenas, ninguno superó ese 10%. Entonces, la pregunta es: ¿realmente son los pesos de las mochilas los causantes de los dolores? La primera respuesta sería: no.

Fuente: http://wellnessforlifechiropractic.blogspot.com.es
Fuente: http://wellnessforlifechiropractic.blogspot.com.es

Pero también hablamos de la importancia de llevar la mochila colgada de los dos hombros, y no sólo de uno, como suelen hacer los niños. También insistimos en que son mejores las de carrito, para evitar esos pesos en la espalda. ¿Qué pude observar al respecto? Que la mayoría de los niños usaban mochilas de carrito, y los que la llevaban en la espalda lo hacían sobre los dos hombros. Entonces, ¿podemos echarle la culpa a esto? La respuesta, para mí, sigue siendo la misma: no.

Por lo tanto, y en mi opinión, hay un culpable de los dolores de espalda en niños y, sobre todo, en adolescentes, pero no son las mochilas, sino: los hábitos de vida sedentarios. Los niños ya no están toda la tarde corriendo en la calle o haciendo deporte, sino que cada vez, aunque es terrible, dedican más tiempo a las consolas, los móviles, las tablets y demás artilugios para jugar o escribirse con los amigos. Esto hace que estén sentados la mayor parte del tiempo en vez de ejercitando los músculos encargados de sostener su columna, que está en desarrollo, al igual que comienzan a sobrecargar excesivamente la región cervical por estar mirando hacia abajo continuamente, a cualquiera de estos aparatos.

Por los tanto, mi recomendación es: menos tecnología y más ejercicio. Si los padres, con su dedicación, han conseguido que los niños lleven mochilas de carrito, que no la lleven sólo en un hombro, que no la carguen demasiado, etc…ahora debemos luchar para que nuestros hijos dediquen menos tiempo a dejarse la vista, la espalda y la niñez pegados a una pantalla.

Fdo: Sergio De Magallanes, Fisioterapeuta y gerente de Centro Physios

Más consejos sobre el ejercicio durante el embarzo

Como os comentaba en mi post anterior, hay ciertos ejercicios que si se pueden hacer durante el embarazo y no son un riesgo para la salud del bebé.

Embarazada en chandal

Como la natación, el pilates y el yoga. En cuanto a la natación, es cierto que se comenta muchas veces que no es recomendable por las posibles infecciones que se pudieran coger. Pues bien, no hay que tenerlo en cuenta; es decir, sí se puede practicar la natación durante el embarazo, ya que el útero se encuentra protegido por el tapón mucoso, que es una barrera que se encarga de no dejar pasar a “nadie” hacia el interior del útero durante el embarazo. Obviamente, la higiene es muy importante, pero no por ir a una piscina pública va a ocurrirle nada al bebé. De hecho, cada vez son más las piscinas que ofrecen clases de natación para embarazadas. Y aquí hay que puntualizar un dato importante: no se debe nada al estilo “braza”, porque es un estilo que aumenta la curvatura lumbar, ya de por sí aumentado en el caso de las embarazadas, con lo que hay que optar por estilos de elongación de la columna, esto es, a crol o a espalda.
En cuanto al pilates, como no hay impactos y el ejercicio se fundamenta en la elongación de la columna, la movilización y la tonificación de la musculatura abdominal y de la espalda, pues se convierte en uno de los mejores amigos del embarazo, sin duda alguna, y se puede realizar durante todo el proceso, aunque llegará un momento, alrededor del 8º mes, en el que la tripa impedirá hacer la mayoría de los ejercicios, con los que será el momento de hacer una pausa.
En cuanto al yoga, ocurre algo muy similar, aunque es cierto que las posiciones adoptadas suelen ser más forzadas, y debe prestarse más atención durante el primer trimestre. Esto no significa que se deba dejar de hacer yoga en esa parte del embarazo, pero sí que no se realicen posturas muy forzadas y que compriman el abdomen, por la precaución de la que hablábamos anteriormente. Es decir, que con cuidado se pueden hacer muchas cosas, siempre atendiendo a que no debe producirse dolor realizando ningún ejercicio de ningún tipo. Si es así, hay que consultarlo con el ginecólogo.
Otra opción que tenemos es ir al gimnasio, donde lo mejor que podemos hacer para el ejercicio cardiovascular es correr en las bicicletas elípticas, ya que movilizamos todo el cuerpo pero no hay impacto contra el suelo, nuestros pies están siempre apoyados sobre las plataformas. Además, cuando una mujer está en su 5º o 6º mes, no se sentirá muy cómoda saltando y rebotando al correr, y ella misma se dará cuenta de que prefiere alternativas sin esos impactos del pie contra el suelo

En definitiva, se puede y se debe hacer deporte durante el embarazo, y a lo largo de los días iremos viendo que éste nos va a ayudar a sentirnos mejor, a estar más preparados físicamente para el parto, a facilitar la recuperación posterior, etc. Y hay un apartado que lo desarrollaremos por separado y ampliamente, y es el suelo pélvico, que necesitará de un entrenamiento exclusivo durante muchos meses por muchos y muy importantes motivos.

Ejercicio durante el embarazo

Si pensamos en una de las armas más importantes que tenemos para estar sanos, una de las primeras que nos vienen a la mente es el ejercicio físico. Gracias a este, nuestro sistema músculo-esquelético es más elástico, fuerte y resistente, nuestro sistema cardiovascular funciona mejor, nuestro estado general es más enérgico, somos más resistentes a las infecciones porque mejoramos el sistema inmunológico… En definitiva: es fundamental hacer ejercicio.Embarazada haciendo yoga

La pregunta, en este caso, es: y ¿durante el embarazo?. Pues igualmente, no hay que dudarlo, hay que hacer ejercicio. Lo que ocurre es que en este campo nos encontramos con muchas ideas y opiniones que, en ocasiones, se contraponen. Por ejemplo, si hay ciertos deportes que no se deben practicar, que si no es buena la natación por la posibilidad de coger infecciones, que si en el primer trimestre no se debe hacer deporte por riesgo de aborto… Pues vamos a intentar poner un poco de orden.

Lo primero es que el ejercicio hay que realizarlo durante todo el embarazo (y antes y después, claro está), y se puede hacer deporte durante el primer trimestre, aunque esto hay que comentarlo concretamente; el problema de hacer deporte y, por tanto, esfuerzos más bruscos, está en el hecho de que es la etapa más propensa en el embarazo a la hora de poder sufrir un aborto. Pensemos que cuando el espermatozoide y el óvulo se juntan, comienza la división celular que, tras una serie de pasos, dará lugar a un embrión que tendrá que “asentarse” en el útero, y es en este proceso donde ocurren la mayoría de los abortos, ya que puede ocurrir algo que impida ese asentamiento y, por tanto, se interrumpa el embarazo. Y ¿eso podría ocurrir haciendo ejercicio?; la respuesta sería: eso puede ocurrir por muchos motivos (algunos de ellos sin causa conocida), entre los que se encuentran los traumatismos. Un golpe fuerte podría producir un aborto, sí. Pero, para tranquilizarnos, tengamos en cuenta que hablamos de un golpe muy fuerte, y eso no es tan habitual (caída por escaleras, accidente de tráfico…). Es muy frecuente que una mujer embarazada se golpee en la tripa con algún objeto, se lleve un gran susto (cosa comprensible totalmente) y que todo quede ahí, ya que el embrión está absolutamente protegido por capas musculares, bolsa, líquido amniótico, etc.

Pero también es cierto que hay deportes más adecuados que otros, y la diferenciación es bastante sencilla: todos aquellos deportes de impacto son desaconsejables. Es decir, deportes como el esquí o las artes marciales, en los que se puede sufrir alguna caída brusca o impacto directo, hay que dejar de hacerlos, por precaución. Otros deportes como el tenis, el paddel o el baloncesto, a modo de ejemplo, en los que, pese a no ser bruscos, podríamos sufrir un golpe con una pelota, pues podríamos decir que están desaconsejados, pero no por la imposibilidad de hacerlos, sino por ese riesgo de un posible accidente. Esto parece que nos va reduciendo el grupo de deportes permitidos, pero siempre tenemos que verlo como algo preventivo y por la salud de la mamá y del bebé, aunque nos suponga dejar de lado durante unos meses nuestro deporte preferido. Los que sí podemos hacer son los que siempre recomendamos como saludables y no lesivos (si se hacen correctamente), y son la natación, el pilates y el yoga.

Y hoy hasta aquí, otro día continuamos con más consejos sobre el ejercicio durante el embarazo.