5 Consejos para recuperar la rutina con la vuelta al cole

Llega la vuelta al cole o a la guarde y sabemos que recuperar las rutinas no siempre es fácil, ni para los peques después de unas vacaciones tan largas, ni para los padres que también tenemos que reorganizarnos. Por eso, hoy os proponemos 5 consejos organizativos caseros para recuperar las poco a poco. Leer más

La importancia de las actividades extraescolares

Termina el cole, y…. tu peque tiene: ¿Futbol? ¿Ballet? ¿Natación? ¿Inglés? ¿Piano? ¿Karate?  ¿Patinaje? ¿Ajedrez? ¿Pádel? ¿Informática?

Hoy en día los niños cada vez tienen más programado su tiempo libre por numerosas actividades extraescolares.

Desde la Unidad de Pediatría de Hospital Quirón recomiendan que estas actividades no se conviertan en obligaciones en las que exista un nivel importante de exigencia para ser los mejores y tener que esforzarse al máximo.

Deben ser apropiadas para cada grupo de edad y no impedir que los niños tengan tiempo para jugar y descansar, y que no se conviertan en una obligación día tras día.

Como nos aconseja la Dra. Mª Luisa Mompó, especialista en Salud Mental Infantil de la Unidad de Pediatría de Hospital Quirón, “deben de ser motivo de relajación para los pequeños y no una excusa para tenerlos entretenidos los padres; Deben de favorecer las relaciones con otros niños, el ejercicio físico, aprender cosas nuevas y no ser el objetivo ni la intención, conseguir los mejores resultados y competir. Nunca hay que obligarles a ir en contra de su voluntad. Deben de ser una motivación, un divertimento para ellos y no que lo vean como una obligación o castigo.”

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La Dra. Mompó propone qué tipo de actividad es más adecuada para cada edad:

–       Menores de cuatro años: será suficiente con que los llevemos al parque, que pinten en casa, jueguen y dejen libre su imaginación.

–       A partir de los cuatro años la danza para la expresión corporal, la natación que favorece la psicomotricidad, el dibujo o la música para potenciar su creatividad y la comunicación, les ayudará a aumentar la confianza en sí mismos.

–       En la etapa escolar, mayores de seis años, son beneficiosos los deportes en grupo para que aprendan normas, a trabajar en equipo, al mismo tiempo que favorezcamos la coordinación y la psicomotricidad: fútbol, ballet, gimnasia rítmica, baloncesto…”

 

FDO: Unidad de Pediatría de Hospital Quirón

 

 

Depresión postvacacional también en niños

Ya está aquí la vuelta al cole y aunque la mayoría de los niños lo afrontan con nervios y con ilusión, los hay que también sienten el fin de las vacaciones de verano y como los mayores sufren una depresión postvacacional.

Los especialistas de la Unidad de Pediatría de Hospital Quirón Valencia  nos cuentan como en los primeros días de colegio los niños pueden presentar alteraciones transitorias como cansancio, ansiedad, decaimiento e incluso depresión y recomiendan una adaptación progresiva a los nuevos horarios una semana previa a la vuelta al cole para evitar la aparición de estos trastornos.

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Etapa de transición

Los ritmos de vigilia y sueño, al igual que otros ritmos biológicos, necesitan unos días para adaptarse a las nuevas circunstancias y horarios. Este periodo de adaptación suele ser más difícil en los niños tras las vacaciones y su incorporación a las rutinas escolares. En esta etapa transitoria, que suele durar más o menos una semana, los niños pueden presentar diferentes trastornos psíquicos como: cansancio, apatía, tristeza, decaimiento, ansiedad, falta de concentración e incluso en casos extremos, depresión, con irritabilidad y agresividad asociadas.

Para evitar la aparición de estos trastornos, el Dr. Gonzalo Pin, Jefe de la Unidad de Pediatría y la Unidad del Sueño de Hospital Quirón Valencia, recomienda:

 

Decálogo para la vuelta al cole

Los especialistas de la Unidad de Pediatría de Hospital Quirón han elaborado el siguiente decálogo para ayudar a los padres con la vuelta al cole:

  • Adaptarse de forma progresiva al horario escolar una o dos semanas antes del inicio del curso; establecer la hora de irse a dormir y de levantarse, porque de esta forma evitaremos que vayan cansados el primer día de clase. Para ello iremos adaptando todos los ritmos del niño al nuevo horario adelantando, cada 3 días aproximadamente todas las acciones como el levantarse, desayunar, comida, cena y la hora de acostarse, de manera que iremos haciendo una adaptación progresiva al nuevo horario típico de la etapa escolar”.
  • Cumplir los horarios incluso los fines de semana.
  • Aprovechar las vacaciones para instaurar un hábito tan saludable como es el desayuno en familia, con tiempo suficiente, fomentando el diálogo y compuesto por lácteos, cereales y fruta. Un desayuno adecuado contribuye a mejorar el rendimiento físico y mental.
  • Preparar con ellos el material escolar, comprar los libros, forrarlos, preparar el uniforme o la ropa escolar, la mochila…
  • Ayudarles con el repaso de los deberes estivales, siempre reforzándoles y elogiándoles en sus logros.
  • Hablarles de las cosas positivas que implica el inicio del nuevo curso, como encontrarse con sus amigos, conocer niños nuevos, aprender cosas, excursiones…
  • Escucharles, responder a sus preguntas, inquietudes y miedos. Darles confianza y apoyo. Para ellos es un reto y una nueva situación a la que tienen que enfrentarse.
  • Podemos realizar por las tardes actividades físicas, en vez de que estén viendo la Tv o jugando en el ordenador, como ir al parque, montar en bici, patinar… De esta forma liberan el estrés y eliminan de sus mentes las preocupaciones y  miedos.
  • Acompañarles el primer día de colegio, siempre haciendo el momento de la separación nada traumático y corto en el tiempo. Es importante también el recogerles, siendo puntuales y mostrándonos alegres, interesándonos por todo lo que nos cuentan sobre su experiencia.
  • Nunca trasmitirles nuestra ansiedad, miedos y pereza a la hora de tener que volver a nuestros respectivos trabajos.

 

 

FDO: Unidad de Pediatría, Hospital Quirón Valencia

 

¿Por qué habla mi hijo peor tras la vuelta al cole?

“Si hablabas muy bien, ¿Por qué ahora lo haces peor?”, “Habla como antes, que no lo hacías tan mal”.

Con la vuelta al colegio, se produce, en muchas ocasiones, una regresión en el lenguaje, aún en proceso de adquisición. Los niñ@s, vuelven a una fase anterior del desarrollo lingüístico, produciendo errores que ya no cometían.

¿Por qué sucede esto? ¿Es algo que debería preocuparme?

Muchos niñ@s, en algún momento de su evolución, pasan por periodos en los que parece que retroceden en lugar de avanzar, y muestran conductas que ya habían superado. Aunque sorprendente a primera vista, es algo normal, y más habitual de lo que parece.

Estas regresiones, como ya hemos comentado, pueden manifestarse de diversos modos: El niño que vuelve a usar chupete, el que vuelve a hacerse pis en la cama, el que habla como un bebé pequeño, el que está todo el tiempo encima de sus padres para ser cogido en brazos, el que no quiere comer cosas que antes le gustaban, el que llora en todo momento, el que coge rabietas muy fuertes….

Una de las explicaciones que se da a este fenómeno, es que es el modo que tienen los niñ@s de demostrar que en ese momento, no son capaces de hacer frente a las exigencias de la vida cotidiana. Se puede dar por muchas causas, la llegada de un hermano, algún suceso traumático, la pérdida de algún familiar, un cambio de hogar, empezar la guardería o el colegio, etc. Aunque también es cierto que a veces simplemente sucede, sin saber exactamente por qué, y es una de las situaciones que probablemente origina más estrés en los padres.

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La vuelta al colegio tras más de dos meses de vacaciones, en un contexto con menos rutina, menos exigencias, horarios diferentes, en los que se pasa mucho más tiempo rodeados de padres, familiares y otros niñ@s, puede suponer un cambio drástico en el niño que ya se ha acostumbrado a ese ritmo de vida, que será más acusado cuanto más pequeño es y menos capacidad tiene para asimilar los cambios.

En realidad, aunque pueda parecer alarmante en un primer momento, es muy común en el desarrollo infantil, por lo que no es algo que debería preocuparnos excesivamente, sobre todo si sabemos cómo afrontarlo.

 

¿Cómo es la regresión en el lenguaje?

En general, puede ser de diversas maneras. Lo más habitual es que el niñ@ se exprese con un lenguaje menos desarrollado del que posee, el que muchas veces se denomina “habla bebé”, con las características que lo determinan, un habla con errores articulatorios, estructuras sintácticas más simples o incompletas, un vocabulario más limitado. En otras ocasiones puede ser algo más concreto, como volver a articular mal u omitir el fonema o tipo de sílaba que ya producía correctamente (esto sucede a veces con niños que asisten al logopeda). Si el niño es algo más mayor y ha comenzado el aprendizaje de la lectoescritura, puede manifestarse con errores de lectura de letras y palabras que ya leía sin problemas, o una escritura con peor grafía e igualmente errores ortográficos.

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¿Qué puedo hacer?

Es en primer lugar aceptar con naturalidad, que al igual que el niño a veces tiene una evolución prodigiosa, otras veces puede suceder lo contrario. No es para nada síntoma de un desarrollo anormal.

Hay que tener muy claro desde el principio, que de ningún modo los padres son los culpables de esa regresión. Hay que mantener la calma y actuar del modo adecuado.

Nuestro modo de actuar debería ser el siguiente:

–          Empatía. Tratar de comprender al niño. Él no lo hace a propósito. Debemos intentar no ser rígidos, ya que no va a servir para nada.

–          No enfadarse con él. En ningún momento recriminarle su conducta. No nos va a solucionar nada mostrarle que estamos disgustados con él, y el efecto puede ser el contrario al buscado. E igualmente no enfadarnos con nosotros mismos o nuestra pareja o familiares, echándoles la culpa. Hay que desdramatizar un poco. No se acaba el mundo porque pase algo así.

–          No reforzar la situación. A veces al darle demasiada importancia, el niño nota que le prestamos más atención, que estamos más pendientes de él, etc. Él lo toma como un refuerzo positivo, y continúa actuando de la misma manera para seguir teniendo nuestra atención permanente. Hay que actuar por lo tanto con naturalidad, como hayamos hecho siempre, sin imitar el habla que tenga, sin repetir sus errores, sin recriminarle cada error como si se acabara el mundo (es paradójico, pero un niño ve esto muchas veces como un refuerzo positivo, no como un castigo).

–          Darle demasiada importancia. Relacionado con el punto anterior. Hay que evitar estar demasiado pendientes de su habla, no decirle frases del tipo “Eres muy mayor para hablar así” o “Deja de hablar como un bebé y habla bien”, que a menudo y sin ser conscientes de ellos, solemos decir a los niñ@s en estas situaciones.

Y de un modo más específico respecto a nuestro lenguaje:

–          Usar el mismo lenguaje que hayamos usado anteriormente. Ya dedicamos un post sobre cómo dirigirnos a los niños pequeños.

–          Corregirle adecuadamente ante los errores que pueda producir.

–          Estimular mucho y adecuadamente al niñ@. Aprovechar cada situación que tengamos para conversar con él y contarle cosas. Durante las comidas, mientras le bañamos, en un paseo, leyendo un libro, al contarle un cuento antes de dormirse, etc. Con un lenguaje adecuado a su nivel, haciéndole preguntas, contándole cosas, enseñándole el nombre de objetos que aún no conoce, cómo son y para qué se utilizan, etc.

 

arrival to school Si actuamos correctamente, en poco tiempo, las cosas volverán a su cauce. El niño poco a poco se volverá a adaptar a la situación y desaparecerán las regresiones. Sólo en caso de que se siguiera manteniendo pasados unos meses, será aconsejable acudir al logopeda o al psicólogo, para que puedan valorar si hay otro tipo de problemas, que deben ser adecuadamente evaluados y tratados.

 

 

 

 

FDO: Samuel Arroyo, Diplomado en Logopedia y Psicólogo Clínico