Consejos para estimular el lenguaje del bebé

Los padres juegan un papel fundamental en el desarrollo de las habilidades lingüísticas del niño. Desde el momento de su nacimiento se puede empezar a estimular el lenguaje del bebé. En el post de hoy te damos algunos consejos y pautas para estimular el lenguaje de tu hijo.

Las expresiones como un balbuceo o una sonrisa son la primera forma de comunicarse que tienen los bebés. Durante el primer año es muy importante que le hables mucho y sobre todo el tono de voz que emplees. El bebé recibe a través de tu tono de voz sentimientos y emociones. Háblale con cariño, sin prisa y regálale muchas sonrisas.

A partir de los 6 meses el niño empieza a pronunciar monosílabos y desde los 12 meses comienza a decir sus primeras palabras. Cuando el bebé ya tiene 18 meses es muy recomendable que empiece a ver libros adaptados a su edad junto a sus padres. Fijarse en los colores, las formas y los objetos que hay dibujados estimula su lenguaje. Leerle o contarle un cuento antes de acostarse crea un hábito de lectura muy positivo para su desarrollo.

En nuestra tienda tenemos varios libros de la colección “Ventanas Mágicas” de Susaeta sobre  animales, colores, números y otros cuentos como el famoso de El Pollo Pepe. recomendados para bebés a partir de 18 meses. A través de sus ventanas troqueladas el niño irá viendo cosas diferentes e irá descubriendo la historia del libro.

Bebe leyendo

 

A la hora de hablarle al niño, lo mejor es emplear frases cortas y sencillas.

Cuando el niño diga una palabra mal tienes que corregirlo, ya que solo mostrándole sus errores aprenderá a decirlo bien. No obstante, no hay que obsesionarse con corregirle absolutamente todo ya que el efecto puede ser contrario al esperado. Podemos generarle inseguridad o llegar a crearle problemas como la tartamudez.

Y en definitiva, hablar, hablar y hablar con tu pequeño o pequeña sobre las cosas que le rodean así como explicarles los objetos que ven mientras hacéis actividades cotidianas como bañarlos o jugar en el parque.

Fdo: La tía favorita

¿Por qué habla mi hijo peor tras la vuelta al cole?

“Si hablabas muy bien, ¿Por qué ahora lo haces peor?”, “Habla como antes, que no lo hacías tan mal”.

Con la vuelta al colegio, se produce, en muchas ocasiones, una regresión en el lenguaje, aún en proceso de adquisición. Los niñ@s, vuelven a una fase anterior del desarrollo lingüístico, produciendo errores que ya no cometían.

¿Por qué sucede esto? ¿Es algo que debería preocuparme?

Muchos niñ@s, en algún momento de su evolución, pasan por periodos en los que parece que retroceden en lugar de avanzar, y muestran conductas que ya habían superado. Aunque sorprendente a primera vista, es algo normal, y más habitual de lo que parece.

Estas regresiones, como ya hemos comentado, pueden manifestarse de diversos modos: El niño que vuelve a usar chupete, el que vuelve a hacerse pis en la cama, el que habla como un bebé pequeño, el que está todo el tiempo encima de sus padres para ser cogido en brazos, el que no quiere comer cosas que antes le gustaban, el que llora en todo momento, el que coge rabietas muy fuertes….

Una de las explicaciones que se da a este fenómeno, es que es el modo que tienen los niñ@s de demostrar que en ese momento, no son capaces de hacer frente a las exigencias de la vida cotidiana. Se puede dar por muchas causas, la llegada de un hermano, algún suceso traumático, la pérdida de algún familiar, un cambio de hogar, empezar la guardería o el colegio, etc. Aunque también es cierto que a veces simplemente sucede, sin saber exactamente por qué, y es una de las situaciones que probablemente origina más estrés en los padres.

back to school

La vuelta al colegio tras más de dos meses de vacaciones, en un contexto con menos rutina, menos exigencias, horarios diferentes, en los que se pasa mucho más tiempo rodeados de padres, familiares y otros niñ@s, puede suponer un cambio drástico en el niño que ya se ha acostumbrado a ese ritmo de vida, que será más acusado cuanto más pequeño es y menos capacidad tiene para asimilar los cambios.

En realidad, aunque pueda parecer alarmante en un primer momento, es muy común en el desarrollo infantil, por lo que no es algo que debería preocuparnos excesivamente, sobre todo si sabemos cómo afrontarlo.

 

¿Cómo es la regresión en el lenguaje?

En general, puede ser de diversas maneras. Lo más habitual es que el niñ@ se exprese con un lenguaje menos desarrollado del que posee, el que muchas veces se denomina “habla bebé”, con las características que lo determinan, un habla con errores articulatorios, estructuras sintácticas más simples o incompletas, un vocabulario más limitado. En otras ocasiones puede ser algo más concreto, como volver a articular mal u omitir el fonema o tipo de sílaba que ya producía correctamente (esto sucede a veces con niños que asisten al logopeda). Si el niño es algo más mayor y ha comenzado el aprendizaje de la lectoescritura, puede manifestarse con errores de lectura de letras y palabras que ya leía sin problemas, o una escritura con peor grafía e igualmente errores ortográficos.

 vuelta al cole

¿Qué puedo hacer?

Es en primer lugar aceptar con naturalidad, que al igual que el niño a veces tiene una evolución prodigiosa, otras veces puede suceder lo contrario. No es para nada síntoma de un desarrollo anormal.

Hay que tener muy claro desde el principio, que de ningún modo los padres son los culpables de esa regresión. Hay que mantener la calma y actuar del modo adecuado.

Nuestro modo de actuar debería ser el siguiente:

–          Empatía. Tratar de comprender al niño. Él no lo hace a propósito. Debemos intentar no ser rígidos, ya que no va a servir para nada.

–          No enfadarse con él. En ningún momento recriminarle su conducta. No nos va a solucionar nada mostrarle que estamos disgustados con él, y el efecto puede ser el contrario al buscado. E igualmente no enfadarnos con nosotros mismos o nuestra pareja o familiares, echándoles la culpa. Hay que desdramatizar un poco. No se acaba el mundo porque pase algo así.

–          No reforzar la situación. A veces al darle demasiada importancia, el niño nota que le prestamos más atención, que estamos más pendientes de él, etc. Él lo toma como un refuerzo positivo, y continúa actuando de la misma manera para seguir teniendo nuestra atención permanente. Hay que actuar por lo tanto con naturalidad, como hayamos hecho siempre, sin imitar el habla que tenga, sin repetir sus errores, sin recriminarle cada error como si se acabara el mundo (es paradójico, pero un niño ve esto muchas veces como un refuerzo positivo, no como un castigo).

–          Darle demasiada importancia. Relacionado con el punto anterior. Hay que evitar estar demasiado pendientes de su habla, no decirle frases del tipo “Eres muy mayor para hablar así” o “Deja de hablar como un bebé y habla bien”, que a menudo y sin ser conscientes de ellos, solemos decir a los niñ@s en estas situaciones.

Y de un modo más específico respecto a nuestro lenguaje:

–          Usar el mismo lenguaje que hayamos usado anteriormente. Ya dedicamos un post sobre cómo dirigirnos a los niños pequeños.

–          Corregirle adecuadamente ante los errores que pueda producir.

–          Estimular mucho y adecuadamente al niñ@. Aprovechar cada situación que tengamos para conversar con él y contarle cosas. Durante las comidas, mientras le bañamos, en un paseo, leyendo un libro, al contarle un cuento antes de dormirse, etc. Con un lenguaje adecuado a su nivel, haciéndole preguntas, contándole cosas, enseñándole el nombre de objetos que aún no conoce, cómo son y para qué se utilizan, etc.

 

arrival to school Si actuamos correctamente, en poco tiempo, las cosas volverán a su cauce. El niño poco a poco se volverá a adaptar a la situación y desaparecerán las regresiones. Sólo en caso de que se siguiera manteniendo pasados unos meses, será aconsejable acudir al logopeda o al psicólogo, para que puedan valorar si hay otro tipo de problemas, que deben ser adecuadamente evaluados y tratados.

 

 

 

 

FDO: Samuel Arroyo, Diplomado en Logopedia y Psicólogo Clínico