Corre que te pillo

Un juego de los de siempre para bebés a partir de un año.

Necesitamos una noria para empujar para ti y otra para el bebé y un espacio amplio, mejor al aire libre, para corretear.

jueguete rueda

 

Es un juego por turnos, primero tú coges una noria y persigues al niño diciendo “que te pillo, que te pillo…” El intentará pillarte, como también acelerar sus pasos. En caso de que, por casualidad su noria se acerque a tus pies, da unos saltitos y riéndote exclama con alegría ¡Hay que me pillas…! Y vuelves a intentar cogerle tú.

Intenta hacer el juego divertido, riéndote y persiguiendo a otros adultos o niños que estén en casa.

corre que te pillo

El niño, al principio, irá empujando la noria por el suelo, girando en diferentes direcciones, luego por las paredes, escalones, cojines… Todo lo que se encuentre en su camino. Déjale que haga su exploración, y cuando se canse, guardáis las norias en un armario o caja, las dos juntas y siempre en el mismo sitio para que el peque sepa dónde se encuentran.

 

Al guardar las norias podéis cantar esta canción:

“A guardar, a guardar, que ahora vamos a jugar a otra cosita más”

Y le proponemos otra actividad como alternativa.

 

Este sencillo juego de toda la vida, es genial para desarrollar el conocimiento espacial, las direcciones y los giros y la horizontalidad y la verticalidad.

Además ayudará al niño a situar su cuerpo en el espacio, con un objeto en la mano calculando la distancia y fomenta la coordinación entre la vista y el aparato locomotor.

 

FDO: Ana Molleda, la mamá de 5mimitos

 

Juego y estimulación para bebés de 9 a 12 meses

ESPEJO MÁGICO

Al principio tu bebe sentirá curiosidad por ese desconocido que aparece frente a el, pero con el tiempo le encantara verse en ese fascinante objeto llamado espejo.

baby-and-mirror

¿Qué necesitamos?

–          Un espejo de cuerpo entero, portátil si es posible.

–          Accesorios: sombreros, telas, muñecos

 

¿Cómo se juega?

1. Coloca un espejo de cuerpo entero contra la pared. Asegúrate de que el espejo está bien sujeto a la pared para que no pueda caer encima del niño. Si es posible utiliza un espejo irrompible.

2. Sienta al niño en tu regazo cerca del espejo.

3. Deja que toque el espejo y lo examine.

4. Enséñale a mover la manos, hacer gestos y girar la cabeza delante del espejo.

5. Juega con los accesorios: ponle un sombrero, cúbrele la cabeza con una tele o dale un muñeco.

6. Termina el juego señalándole en el espejo todas las partes de su cuerpo.

baby dad mirror

También puedes:

  1. Coloca un espejo en el suelo sobre una manta suave y pon encima a tu hijo.
  2. Observa como disfruta viéndose mientras levanta la cabeza, las manos y las piernas.
  3. Asómate un poco para que también pueda verte a ti.

 

¿Qué vamos a conseguir con este juego?

–          Desarrollo de la autoestima.

–          Conocimientos de las partes del cuerpo.

–          Reconocimiento de la propia imagen.

–          Comprensión del entorno.

 

 

FDO: Ana Molleda, la mamá de 5mimitos.com

 

Nueva tienda online

Las primeras palabras del bebé

Hace uno días estuvimos hablando sobre los primeros sonidos del bebé. Hoy continuaremos con esté tema respondiendo  a la pregunta: ¿Cuándo podemos decir realmente que el bebé emite sus primeras palabras significativas?

Look whos talking
¿Qué entendemos por palabra significativa?

Lo definimos como aquella palabra que se produce de forma aislada y consistente, con la que el niño nos quiere “decir” algo, sea referirse a una situación, una intención o señalar un objeto. Por lo tanto, tiene una función comunicativa por parte del niño.

Estas primeras palabras van a aparecer entre los 12 y 18 meses como norma general, es una evolución de las etapas anteriores del gorjeo y del balbuceo, que son, normalmente, pre-requisitos para que el bebé llegue a esta etapa sin retrasos.

Durante esta etapa, el bebé irá adquiriendo un mayor número de palabras hasta dominar cerca de 50 palabras, momento en el que empezarán a aparecer  una mayor complejidad morfológica y fonológica y las primeras frases, dando lugar a la llamada “explosión léxica”.

bebesymamas

Lo común, en este periodo de edad, será la denominada “palabra-frase”, donde una sola palabra significa toda una frase, solo que aún el niño no posee el desarrollo necesario para poder hacerlo. Es por ello, que el niño nos puede decir por ejemplo “coche” y significar cosas muy diferentes dependiendo del contexto en el que nos la diga como “Quiero el coche” o “Qué coche más bonito”. Una palabra, por tanto, va a tener significados muy diferentes, determinados por la situación en la que el niño la produce y se utilizarán con diferentes objetivos: llamar la atención de un adulto, aceptar o negarse, pedir actividades, cosas o ayuda, enseñar objetos, etc.

Lo más frecuente es que adquieran en primer lugar las palabras que son más relevantes para sus necesidades con funciones como la negación, solicitar objetos, acciones, ayuda por el nombre del adulto u otro niño mayor, acciones que le interesan, etc.

Al mismo tiempo, esas primeras palabras suelen ser también las que con más frecuencia los adultos utilizan para dirigirse a los niños. Por tanto, es lo que habitualmente escuchan en su entorno más próximo son las primeras que van a adquirir. La explicación es que el niño, necesita categorizar y conocer su entorno más inmediato.

baby-talking

De ahí, que esas primeras palabras habitualmente sean nombres de objetos, personas o acciones que forman parte de su vida cotidiana y han escuchado repetidamente a los adultos más cercanos. Desde agua, pis, pelota, niño, etc. a nombres de adultos que le rodean, y palabras que no son ni siquiera del idioma materno, simplemente por el hecho de ser expuesto a ellas, como cualquier personaje de dibujos animados (Jelly Yam, Fanboy, Peppa Pig, Shrek, Brave, …), de cuentos, de comida o bebida (Petit suisse, Danonino, Crispies, Oreo, Nesquik…).

Como es lógico, este “lenguaje” presenta diferencias con respecto al lenguaje de los adultos.

En esta fase, vamos a encontrarnos una gran variabilidad individual. No todos los niños siguen el mismo patrón evolutivo en cuanto a su temporalidad. Unos pueden tardar más y otros menos. Son muchos los factores que intervienen en este desarrollo y las situaciones son diferentes (situación familiar, estimulación recibida, si hay hermanos o no, si va o no a la guardería…)

Por ello, no es bueno comparar el desarrollo de nuestro bebé con el de otros (algo muy habitual y totalmente desaconsejable) “es que el bebé de Pepe a los 12 meses ya hablaba muy bien y se le entendía todo”, y lo es menos aún hacérselo explícito a él “Tu prima habla ya muy bien y tú nada, ¡Espabila!”. Puede parecer muy exagerado, pero la realidad nos dice que sucede más veces de las que pensamos y las consecuencias a medio-largo plazo pueden ser bastante negativas.

Por lo tanto, hay que dejar que el niño lleve su ritmo propio, sin agobiarle, sin exigirle, sin reñirle (si no dice una determinada palabra o fonema seguramente es porque no puede, no porque no quiere), dándole el tiempo necesario, y sobre todo, estimulándole adecuadamente (hablándole cada vez que hacemos cualquier acción cotidiana como el baño o la comida, contándole cuentos e historias, cantando canciones, viendo libros, y muy importante, cuando nos diga una “palabra-frase” repitiéndosela completa con lo que él quiere decirnos, por ejemplo. “Pelota”. “El niño quiere la pelota”).
Si pasados los 18 meses, el niño no es capaz de producir ninguna palabra significativa, lo más aconsejable, será acudir a un profesional, en este caso el logopeda, para que pueda evaluar el por qué no han aparecido aún estas palabras. Podemos encontrarnos ante una dificultad del lenguaje, y cuanto antes sea evaluada y tratada, en caso de necesitarlo, mucho mejor será para el niño y antes podrán ser resueltos los problemas.

 

FDO: Samuel Arroyo, Diplomado en Logopedia y Psicólogo Clínico