Niños felices

 

¡Qué emocionante es cuando tu bebé, empieza a sonreir! Y no digamos cuando se ríe.

 La risa es muy beneficiosa y favorece una serie de cuestiones como:

  • la digestión
  • Activa la respiración
  • Favorece el  buen funcionamiento del hígado
  • Estimula la secreción de inmunoglobulina, para mejorar las defensas del cuerpo.
  • Fortalece el sistema cardiovascular
  • Estimula la comunicación
  • Favorece la autoestima

Para favorecer esa risa, mi consejo es jugar con tu hijo a esos juegos que le gustan, le resulten agradables y entretenidos. No hay que forzarle a actividades que notéis que no le gustan.

Es importante darles caricias, masajes, cantarles, contarles cuentos, susurrarles, bailarles, dedicarles miradas de cariño, sonreírles y reírse con ellos y para ellos. Todo esto repercutirá en nuestros hijos en la edad adulta, su desarrollo humano, social, emocional se verá favorecido o empobrecido en función de la dedicación que hagamos sobre ellos.

Es importante que nosotros los padres, estemos contentos, alegres y podamos transmitírselo a ellos. De esta manera se incrementará la producción de endorfinas que alivian los dolores y se encargan de luchas contra los virus.

Osea que después de todo esto, la conclusión es que cuánto más alegres y felices sean nuestros hijos, y nosotros con ellos, más sanos estarán.

 Habrá que eliminar ciertas situaciones que son negativas y que disminuyen todo lo que he comentado anteriormente. Estas situaciones pueden ser las siguientes:

  • Estar de mal humor en presencia del niño.
  • Evitar cogerles cuando estéis nerviosos o estresados, todo eso se transmite.
  • No discutir, gritar en presencia del niño.
  • Hacer ruidos excesivos.
  • Irse de viaje dejándolos a cuidados de otros.
  • Estar ausente durante un largo tiempo.

 Mi recomendación es que desde que nazcan le dediquéis sonrisas, cariños, y muy buen humor, para que crezca con una buena autoestima y haga de ellos niños seguros de sí mismos.

A veces es difícil hacerlo, pero compensa. Todo para tener niños muy felices.

Primer estímulo del bebé: Contacto Piel con Piel

El contacto piel con piel se produce cuando el bebé nace y los profesionales sanitarios lo colocan sobre la madre. El bebé intentará reptar hasta el pecho y durante casi 2 horas estará muy despierto y alerta a todo lo que sucede.

Este contacto es muy beneficioso tanto para la madre como para el bebé.

En algunos hospitales lo realizan siempre y en otros si en vez de parto, se realiza cesárea, el contacto del bebé se hace sobre el padre.

Este contacto favorece la regulación de la temperatura del niño, mejor que si estuviera envuelto en las mejores mantas, de esta manera se evita la diferencia de temperatura dentro de la barriga de la madre y el exterior. La temperatura con el contacto piel con piel suele ser de 36 a 37º.

Se reduce el llanto del bebé, que al salir en el parto, para asegurarse la supervivencia necesita el contacto con su madre. Todos los bebes cuando son separados de la madre llama la atención con la protesta de desesperación que consiste en un llanto continuo para volver a estar cerca de la madre. Y ya se sabe que el llanto continuo y prolongado puede provocar estrés en el bebé y por ello puede bajar la temperatura del cuerpo para el ahorro de energía.

Esta práctica favorece la lactancia materna, ya que el bebé sube hasta el pecho y empieza a succionar el calostro típico de los primeros días después del parto.

El bebé además es colonizado por la flora bacteriana de la madre que le protege de otros posibles gérmenes, evitando de esta manera las infecciones.

Y por último, el contacto precoz con la madre favorece el vínculo afectivo con la madre, no sólo en este momento sino hasta otras edades.

Este momento también ayuda a la madre a la contracción del útero y evita la hemorragia post-parto.

Es un momento importante tras dar a luz y debe ser respetado.


¿Por qué es importante la estimulación?

La estimulación es importante porque ayuda al desarrollo creativo de nuestros bebés, y con ello, su autoestima, personalidad y la capacidad para solucionar situaciones relevantes. Para favorecer la estimulación conviene que trabajemos aspectos tan importante como la cognición, la motricidad, el lenguaje, la creatividad y lo socioemocional.

La cognición engloba la capacidad de pensar, relacionar, comprender, razonar, relacionarse con el entorno y adaptarse a nuevas situaciones. Cuando desarrollas este área buscas mejorar la capacidad de tu niño para fijar su atención, seguir instrucciones y tener capacidad de reacción ante determinadas circunstancias.

Bebé jugandoLa motricidad es la capacidad para el movimiento y el desplazamiento, además de la facultad para establecer una coordinación entre lo que observa y lo que toca. Ayuda al niño a descubrir su cuerpo y sus habilidades para establecer un contacto físico con su entorno. En las primeras etapas, su desarrollo favorece la motricidad fina del bebé, que utilizará al utilizar sus dedos para dibujar, recortar, vestirse, etc.

El lenguaje permite a tu niño tener las habilidades necesarias para comunicarse y manifestar sus ideas. En esta área es muy importante que trabajemos con ellos la capacidad de escuchar, la comprensión, la expresividad, el empleo de los gestos o la imitación.

La creatividad tiene en la imaginación, la curiosidad, la experimentación o la investigación, las principales cualidades que favorecen su desarrollo. Para nuestros hijos es un elemento clave a la hora de expresar y manifestar su mundo interior.

Por último, la parte socioemocional comprende las pautas de conducta, la experimentación e investigación, y la expresión de los sentimientos de una forma sana.

Si trabajamos la estimulación a través de todos estos aspectos, podremos nutrir a nuestros bebés de ricas y variadas experiencias que le ayudarán a aprender lo necesario para alcanzar un desarrollo y crecimiento saludables. Pero debemos hacerlo de una forma consciente y tener en cuenta que todos los niños son diferentes, y tienen también distintos entornos.

Por una parte, cada familia tiene sus propias experiencias que condicionan el desarrollo del bebé. Los niños tienen distintos ritmos y tiempos de reacción, y conviene incluir la estimulación dentro de una rutina que permita dedicarse al bebé con el tiempo y la tranquilidad que necesita. Además, si tu hijo está cansado, no hay que agobiarle, pero hay que evitar un exceso de novedades, porque se sentirá más cómodo si está rodeado de elementos conocidos y familiares.

Si queréis más información la podéis encontrar en libros como “Cómo estimular al bebé”.