Consejos para que el niño aprenda a hablar bien

[author] [author_image timthumb=’on’]http://5mimitos.com/wp-content/uploads/2013/01/samuel.jpg[/author_image] [author_info]Samuel Arroyo. Diplomado en Logopedia y Psicólogo clínico. Nos ayudará a entender la evolución del aprendizaje del habla de los peques y a entender algunos trastornos del habla.[/author_info] [/author]

A menudo, cuando un niño presenta problemas del lenguaje, el núcleo familiar de su hogar (padres y hermanos si los hay) adapta su lenguaje y el modo de dirigirse a él dependiendo de las características del problema, y casi siempre con pautas marcadas por un logopeda (sobre todo si el niño está en tratamiento) u otros profesionales (sobre todo si no hay tratamiento, como profesores, pediatras, etc.) Todo ello con el objetivo de no entorpecer el desarrollo del niño y favorecer su evolución. Por lo tanto, dentro de nuestra casa tenemos controlado este tema ¿Pero qué sucede con el resto de familiares o personas que rodean al niño habitualmente? ¿Lo hacen de un modo adecuado? ¿Es contraproducente cada vez que pasan tiempo con él? ¿Cómo podemos hacer para que no ocurra?

infantil

Siempre hay que tener en cuenta, que cualquier persona fuera de ese núcleo del hogar del niño que pase mucho tiempo con él (abuelos, tíos, primos, amigos de la familia, etc.) cuando se dirige al niño, nunca lo hace con intención de perjudicarle. Muchas veces se equivocan, de un modo u otro, pero no lo hacen así para empeorar el problema que hay, sino al contrario, creyendo que ayudan a su evolución. Es más, en ocasiones se dan situaciones en las que padres que con sus hijos utilizan un lenguaje adecuado, cuando hablan con sobrinos pequeños, lo hacen con un lenguaje del todo inadecuado.

¿Qué errores son los más comunes?

Aunque la variabilidad es muy alta, debido sobre todo a las peculiaridades de cada entorno familiar, país o región, etc. suelen aparecer algunos muy a menudo:

–        Habla infantil. Pensamos que por hablar con “media lengua”, acortando palabras, cambiando fonemas, simplificando el habla en exceso, exagerando la entonación e incluso a veces imitando sus propios errores, el niño va a “entendernos mejor” . Como es fácil suponer, no es un buen ejemplo para el niño, ya que lo que interiorizará es que el habla “normal” es de ese modo y tratará de imitarlo, y por tanto los errores persistirán.

–        Frases “recriminatorias”  cuando habla, del tipo “Habla de una vez”, “Así no te entendemos, a ver si aprendes a hablar”, “Pero dilo bien”, “A ver si arrancas de una vez” hasta otras como “Este niño no está bien, llévalo al médico”. Como es lógico, el niño no lo hace porque no quiere, sino porque no puede. Este tipo de frases, más que ayudar acaban originando que el niño en determinadas situaciones y antes determinadas personas, no quiera comunicarse, y por tanto pierda oportunidades de desarrollar su lenguaje.

–        Correcciones ante los errores que comete el niño. Además habitualmente se hace poniendo mucho énfasis en el fonema en el que el niño comete el error, alargándolo, dándole más intensidad, cambiando la entonación “Venga repítelo, pero despacio, sílaba por sílaba Pee-rrrrrrrrro” como si por arte de magia, el ir despacio fuera a suponer producir ese fonema, cuando no ha podido nunca. También se le hace repetir al niño varias veces la palabra una y otra vez, lo que lleva a que finalmente sienta frustración por no poder hacer lo que le piden los adultos.

–        Hacerle que repita algo que ha dicho con errores, porque nos hace gracia. Por desgracia, sucede muy a menudo. Nos parece gracioso que el niño diga “Pelo” en vez de “Perro” y le instamos a que nos lo diga una y otra vez, con las consiguientes risas de los que lo oyen. Le preguntamos cosas para que nos diga la palabra, le enseñamos libros o dibujos, etc. No hay que ser un lince para darse cuenta de que esta situación puede ser muy negativa para el niño, por una parte para su desarrollo lingüístico propiamente dicho y también para su desarrollo emocional, ya que puede originar rechazo a hablar, afectar a su autoestima, etc.

 

¿Y qué podemos hacer?

Como punto de partida, tomamos el de un núcleo familiar donde ya se siguen una serie de pautas, y que por tanto usa un lenguaje adecuado y correcto para dirigirse al niño (Hablamos sobre ello en un artículo anterior.) pero no ocurre lo mismo cuando el niño se queda al cuidado de los abuelos (cosa cada vez más habitual y por tanto es muy importante que cumplan las pautas) o de otros familiares.

 

–        En primer lugar, hacerles ver que también son partícipes del desarrollo del niño. Y por ello hay que pedirles colaboración y deben saber cómo no dirigirse al niño (los ejemplos anteriormente mencionados) y cómo sí deben hacerlo, sobre todo a la hora de actuar frente a los errores (Ya hablamos de ello en un artículo anterior ). Puede parecer extraño, pero muchos padres ocultan a sus familiares que el niño tiene problemas del lenguaje (aunque sean más que evidentes) o que asiste al logopeda (por vergüenza en muchas ocasiones). Por tanto, deben saber qué sucede, para poder seguir las pautas que les indiquen los padres.

–        También, deben evitar conductas de sobreprotección relacionadas con el lenguaje, como hablar por él, darles lo que pidan sin dejarle tiempo a que acabe de hablar o nos diga lo que quiere, acabar las frases por ellos o no dejarles explicarse, no exponerle a situaciones en las que tenga que hablar por miedo a que los demás escuchen “lo mal que habla”, etc.

–        Y al mismo tiempo, evitar las conductas de rechazo, como por ejemplo no hablar con el niño porque habla mal o no se le entiende. Lo importante es buscar situaciones comunicativas, independientemente del lenguaje del niño. Son las cosas que la harán desarrollarlo. Si no “practica” en diferentes contextos, será difícil de generalizar. Hay que animarles por tanto, a interactuar con el niño en diferentes situaciones, juegos, leer cuentos, dibujar, incluso viendo la tv, etc. y que en ellas se utilice mucho el lenguaje, con preguntas, describiéndole cosas, explicándole lo que se hace o se ve, etc.

–        Y por supuesto, deben conocer las pautas más específicas que el logopeda haya dado a los padres para dirigirse, corregir o trabajar con el niño.

 

 

Espero que este artículo sea de utilidad a la hora de aconsejar  e instruir a vuestros familiares sobre cómo hablar con vuestro hijo. Es muy importante que haya un mismo patrón en todos los ambientes en los que esté el niño, para que le sea más sencillo generalizar lo que va aprendiendo y su evolución sea mejor y más rápida. Por tanto, nunca va a estar de más, comentar a los profesores que pueda tener el niño, si ya asiste a la guardería o el colegio, para que pueda ceñirse a este guion y sumar un poco más al desarrollo del niño. Y por supuesto, si tenéis cualquier duda o no sabéis muy bien cómo hacerlo, un logopeda titulado es quien mejor os va a poder aconsejar.

 

Fdo: Samuel Arroyo, Diplomado en Logopedia y Psicólogo Clínico

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