Celos en los niños

Identificar los celos (Parte 1)

¡Ay los celos! Es como la sombra de la malvada bruja de Blancanieves que aparece y desaparece en momentos cruciales en la vida de nuestros hijos pero también entre los adultos. Es un estado subjetivo que se caracteriza porque la persona que lo sufre tiene la sensación de que ya no es correspondido emocionalmente por la/s persona/s querida/s con la fuerza con la que hasta ese momento lo recibía. Esta “aparente” falta de correspondencia puede adaptarse en el tiempo pero si la respuesta de celos es muy exagerada y se prolonga en el tiempo, entonces sí que debemos recurrir a un profesional para frenar esta angustiosa situación para el niño.

celos

Los celos priman por excelencia con el nacimiento de un hermanito. El niño reclama una mayor atención porque percibe que su espacio ha sido invadido. Según el Dr. Sergi Banús, “los celos llevan implícitos un proceso de distorsión cognitiva acerca de los hechos objetivos, los sentimientos de los otros, las consecuencias futuras y, en definitiva, de la percepción de la realidad. Esto añade más carga negativa, pudiendo incrementar en el niño  una baja autoestima, cuadros de ansiedad o miedos pero también conductas desadaptadas”.

El Dr. Banús sostiene que actualmente “sabemos de la existencia de ciertas características del temperamento en niños que van a ser muy relevantes en la posible aparición de la conducta celosa. Estos podrían ser de tipo genético, predispondrían a desarrollar este tipo de conductas con mayor o menor probabilidad, configurando una personalidad celotípica que se seguiría manifestando en la vida adulta con parejas sentimentales o compañeros de trabajo, entre otros”. Y así afirma que existen estudios que avalan la tesis de que “los niños con temperamento sensible, detallista, metódico, con esquemas bastante rígidos y poca tolerancia a los cambios (de casa, escuela, educadores, etc.), a veces con poca capacidad para expresar sus sentimientos (en el caso de los niños mayores de cuatro años), tendrían más posibilidades de desarrollar un trastorno de celos ante la llegada de un hermano”.

Lo que está claro es que cada hijo es diferente pero también su percepción acerca de la atención que se dispensa al resto de sus hermanos por parte de los padres. Podemos pensar que somos ecuánimes pero alguno, para nuestra sorpresa, puede interpretarlo de forma diferente. Según Banús, frecuentemente se dispensa mayor atención al hijo celoso pero según afirma “eso no sirve para hacerle cambiar en sus percepciones y sentimientos”.

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Los celos se consideran normales dentro del curso evolutivo del niño entre los dos hasta los cuatro o cinco años aproximadamente. Está claro que la etapa más sensible se produce durante la fase de apego, que si sigue un curso normal, irán desapareciendo a medida que el niño crece.  Los celos entre hermanos pueden darse en los dos sentidos, del hermano mayor hacia el pequeño y viceversa.  En el primer caso suelen recrearse conductas regresivas como de imitación del hermano pequeño o enuresis secundaria, etc., mientras que en el segundo caso, los celos adquieren el sentido de identificación con el hermano mayor al que el pequeño trata de imitar, y reivindica los privilegios por su edad más avanzada.

Síntomas del niño celoso: 

–          Cambios de humor no justificados

–          Signos de infelicidad. Lloro frecuente sin motivo. Tristeza acompañada de manifestaciones verbales de no sentirse querido.

–          Aparición de nuevas conductas que suponen llamadas de atención como negarse a comer, hacerse pipí.

–          Cambios en la expresión verbal o gestual. Lenguaje más infantil.

–          Alteraciones en los patrones de comida. Falta de apetito, insomnio, despertar nocturno, solicitar dormir con los padres…

–          Negativismo rotundo para obedecer.

–          Negación de los propios errores y culpar a los demás.

 

En próximos posts, os contaré características sobre los comportamientos parentales, los factores ambientales que detalla el Dr. Banús así como estrategias y orientaciones de intervención.

 

FDO: Olga Quintanilla, periodista y madre.

 

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